Publicado: 12.01.2016 09:00 |Actualizado: 12.01.2016 09:00

El salto mortal de Simeone

RESUMEN DE LA PRIMERA VUELTA DE LA LIGA BBVA. El Atlético vuelve a atreverse a discutir el dominio de Barça o Madrid a medida que se alejan Sevilla y Valencia. Y entre
los ‘humanos’, nadie jugó como Celta o Villarreal ni rindió como el Éibar.

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Griezmann celebra un gol con Simeone en el partido contra el Athletic en diciembre. /REUTERS

Griezmann celebra un gol con Simeone en el partido contra el Athletic en diciembre. /REUTERS

MADRID.- Casi nadie jugó al fútbol como el Celta de Berizzo. Tampoco hubo casi nadie que lo pasase peor que Benítez en el Madrid. Ni una noche más histórica que la del 0-4 del Barça en el Bernabéu. Es más, por ver hasta hemos visto el golazo por la escuadra de un japonés en Éibar. Hasta a Paco Jémez peleándose con un futbolista chino en el Rayo.

Pero a la hora de la verdad, finalizada la primera vuelta de la Liga, casi todo sigue como siempre: el Celta desapareció de los primeros lugares, el Madrid y el Barça siguen mano a mano y el único que lo discute es el Atlético, que no sólo lo discute. También ha tomado esa ventaja que explica que Simeone es algo más que un entrenador. También es ese hombre capaz de poner de acuerdo al mundo entero. Ni siquiera los que no juegan se quejan de él.

Quizá por eso es tan difícil ser Simeone: no es su brillantez, no es su corte de pelo, es lo que transmite en un mundo como el del fútbol en el que Luis Enrique parece siempre tan enfadado. Nuno salió del Valencia sin despedirse y Benítez lo hizo por carta de un Madrid donde los futbolistas no querían ni que les invitase a un café.



Siendo así se explica que ni siquiera 52 goles en una sola vuelta le hayan valido al Real Madrid para ser feliz. La diferencia es que el Atlético con la mitad es líder, toda una declaración de principios en un campeonato en el que el Barça se liberó de su único complejo; descubrió que también puede ganar sin Messi. Una buena noticia en un campeonato donde hay goleadores nacionales que no se resignan a ser peor que los extranjeros.

El Barça se liberó de su único complejo; descubrió que también puede ganar sin Messi

Lucas Pérez, Agirretxe o Aduriz encabezan una clase de delantero que creíamos perdido, pasado de moda, víctima de otras décadas en las que también era más fácil explicar casos como el del Éibar. Ha ganado más partidos (8) de los que ha perdido (5) con un descaro que reventó tertulias. Sin avisar a nadie, se ha convertido en el primer equipo del País Vasco, donde la Real Sociedad ya no encuentra un entrenador a su medida y el Athletic, que presume de Valverde, ya le da miedo dar saltos mortales.

Jugadores sin currículum

Esa ambición habita ahora en Villarreal, donde cada partido es un merecimiento más. Marcelino, el entrenador, pone la sensatez y Bakambu, el goleador que vino de Congo, la magia. Y entonces se descubre que no todo es el currículum, porque Bakambu sólo había jugado en equipos de la clase media de Francia o de Turquía. Pero entonces recordamos que en el fútbol pasa como en la vida. Nunca se sabe donde va encontrar uno el amor a medida.

¿Quién le iba a decir a Benítez que en su propia casa le iban a pitar más que al rival? Pero esas son las ironías del fútbol

¿Quién le iba a decir a Benítez que en su propia casa le iban a pitar más que al rival? Pero esas son las ironías del fútbol, inexplicables ante casos como el de Victor en La Coruña. Se presentó en el Deportivo sin haber entrenado a nadie ni siquiera en alevines. Y, sin embargo, hoy tiene al Deportivo entre lo selecto, como si volviésemos a los buenos tiempos de Lendoiro cuando jugaban Bebeto, Mauro Silva o Makaay. Pero así es el fútbol, como repiten los entrenadores en ruedas de prensa en las que continúan todos los partidos, donde se admiten toda clase de retratos, la evolución no tiembla.

La sinceridad le costó cara a Pepe Mel en el Betis, donde avisó que si él era el problema debían echarlo y, al final, lo han echado

A Paco Jémez, el técnico del Rayo, sólo le falta saltar por encima de los pupitres cada vez que pierde. Sin embargo, Javi Gracia, el entrenador del Málaga, siendo colista, hablaba con la serenidad de un profesor universitario. La sinceridad le costó cara a Pepe Mel en el Betis, donde avisó que si él era el problema debían echarlo y, al final, lo han echado. Días feos pero posibles, incluso, en Sevilla donde Emery, que la pasada primavera cantaba el himno del centenario, como si lo hiciese ‘El Arrebato’, ahora escucha que puede ser sustituido por Sampaoli.

No hay entrenador que lleve en el mismo equipo desde diciembre de 2012, el único Simeone en el Atlético

Pero esas cosas pasan con la ambición, tan rabiosa como los hombres encargados de tomar decisiones frágiles de memoria, por lo general, no hay entrenador que lleve en el mismo equipo desde diciembre de 2012, el único Simeone en el Atlético, a lo mejor eso explica el liderato actual del Atlético…

Entre los cuatro delanteros centros del Atlético sólo llevan 7 goles. Nada que ver con los 30 que suman entre Neymar y Luis Suárez en el Barcelona. O los 28 que se reparten Cristiano y Benzema en el Madrid. Y, sin embargo, la clasificación…

A Paco Herrera, después de ascender a Las Palmas, no le dejaron ni llegar a ver al hombre del tiempo en el telediario. También vivimos amores que matan como el de Sergio González en el Espanyol en esta primera vuelta. Entrenadores que debutaron en Primera a los 57 años como Quique Setién en Las Palmas. Entrenadores como Zidane a los que se les ovacionó por su pasado antes que por su presente. Jugadores de 19 años que nos tatuaremos para siempre como Halilovic en el Sporting. A Iniesta la noche del 0-4 en el Bernabéu.

Lesiones que no queremos volver a ver como la de Canales en el Bernabéu. O gente que deja huella como ese Celta de Berizzo, donde una derrota no cambia nada. Pero si algo explica que todo es posible ese tal vez sea el Atlético de Simeone, donde entre sus cuatro delanteros centros (Correa, Fernando Torres, Vietto y Jackson) sólo llevan 7 goles. Nada que ver con los 30 que suman entre Neymar y Luis Suárez en el Barcelona. O los 28 que se reparten Cristiano y Benzema en el Madrid. Y, sin embargo, la clasificación…

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