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BlackRock, el fondo con intereses en medios e industria armamentista, se embolsa 700 millones del Ibex

El inversor estadunidense, que planea controlar un 20% de la energética Naturgy, ingresa casi dos millones de euros por día en dividendos de una veintena de las principales empresas de la Bolsa española. El valor global de su participación supera al del PIB de varias comunidades autónomas.

El logo del fondo de inversión BlackRock en su sede en Nueva York. REUTERS/Brendan McDermid
El logo del fondo de inversión BlackRock en su sede en Nueva York. Brendan McDermid / REUTERS

"Gestionamos su dinero, no el nuestro", explica en su última carta al consejero delegado Larry Fink, el consejero delegado (CEO, en la jerga financiera) de BlackRock, el mayor fondo de inversión del planeta con una cartera de inversiones de más de diez billones de dólares (9,5 de euros) y que aplica una fórmula impensable para el capitalismo tradicional: financiar compañías para recoger sus beneficios sin intervenir directamente en su gestión.

El fondo mantiene una política de no nombrar miembros en los consejos de administración de las empresas en las que participa, mantenerse como socio capitalista y dejar la dirección de las compañías en manos de los gestores que designan esos órganos, aunque eso no quiere decir que no marque directrices ni lance instrucciones, ya sea de manera concreta o genérica.

Un ejemplo claro de orden genérica se encuentra en las encíclicas o cartas de Fink a los consejeros delegados, en las que se refiere a la gestión del capital, la estrategia a largo plazo, el propósito y el cambio climático como asuntos "fundamentales para la creación de valor duradero" y en las que sugiere que lo primero es la ganancia: "nuestros clientes, en calidad de accionistas de su empresa, saldrán beneficiados si logra generar un valor perdurable y sostenible para todas sus partes interesadas".

BlackRock ha vuelto a situarse en el eje de la información económica en España tras conocerse que está a punto de cerrar la compra de GIP (Global Infrastructure Partners), otro fondo neoyorquino, en este caso especializado en transporte, agricultura y energía, cuya cartera de activos de 100.000 millones de dólares incluye el control del 20% de Naturgy a través de dos filiales.

Esa operación elevará la cartera de inversiones del fondo estadounidense en el Íbex 35 hasta los 25.093 millones de euros, según indica el cruce de las participaciones que recoge la CNMV (Comisión Nacional del Mercado de Valores) con las capitalizaciones bursátiles que BME (Bolsas y Mercados Españoles) ofrecía al cierre de la sesión de este miércoles.

Esa estimación, que incluye el valor del 20% de Naturgy (4.998 millones de euros), el 3,16% de Ferrovial (798) pese a su traslado a Holanda, ya que sigue formando parte del Íbex 35, y la suma de una participación directa y la de una filial en Fluidra (231), resulta superior al último PIB anual disponible, el de 2022, de comunidades autónomas como La Rioja (9.502), Cantabria (15.355), Navarra (22.595) y Extremadura (22.531) y se queda a menos de tres puntos del asturiano (25.822).

El valor de su cartera global sextuplica con creces el del PIB español, que se encuentra ligeramente por encima de los 1,4 billones de euros a falta de conocer en marzo el dato oficial, duplica de largo los de Alemania (4) o Japón (4,2) y solo se vería superado por los de EEUU (25,4) Y China (17,9).

Esas participaciones, que suman algo más del 3% del valor bursátil del selectivo, sitúan al fondo neoyorquino como socio directo del Estado español en CaixaBank, en la aeroportuaria Aena, en la aérea IAG (antigua Iberia) y en Enagás y Redeia, las empresas parapúblicas que distribuyen el gas y la electricidad en el país, y como indirecto en otras como Telefónica.

Y le generan unos magros beneficios que el año pasado alcanzaron los 687 millones de euros, una media de casi dos diarios sin descontar impuestos (19%) que tuvo sus principales fuentes en BBVA (151 millones), Santander (142), Iberdrola (106), CaixaBank (93), Telefónica (43), ACS (33) y Repsol (30).

Medios de comunicación, misiles, vacunas, refrescos

Solo esa cartera le reportó en 2023 un 2,29% de los 30.086 millones que las empresas cotizadas repartieron como beneficios y un 3,4% de los del selectivo, donde tiene una presencia especialmente intensa en los sectores bancario (BBVA, CaixaBank, Sabadell y Unicaja) y en el energético (Redeia, Enagás, Iberdrola, Repsol y Solaria)

A esos ámbitos se le suman otros en los que a menudo el beneficio es más discursivo que monetario, caso de los tinglados mediáticos de Atresmedia (2,5%) y Mediaset (5%), mientras el rumor de su entrada en Prisa surge periódicamente, y otros en los que la participación requiere reflexiones morales, o más bien su carencia, como la armamentística.

BlackRock posee un 6,5% de la empresa de tecnología militar, aérea y digital Lockhed, presencia que el fondo justifica con argumentos meramente económicos como su potencial de crecimiento ante unos procesos de digitalización que van a "incrementar la necesidad de soluciones de seguridad digitales", o un 5,93% de Northrop, uno de los principales contratistas de armamento y del sector aeroespacial de EEUU.

El fondo, que de hecho gestiona un subfondo de renta variable de los ramos militar y aeroespacial estadounidense, participa también en varios de los principales gigantes mundiales, ya sean tecnológicos como Meta/Facebook (7,03%) o Microsoft (7,18%), farmacéuticos como Pfizer (7,77%) o competidores supuestamente encarnizados en el de la alimentación como Coca-cola (6,98%) y Pepsi (7,97%).

18/1/24 -Larry Fink, CEO de BlackRpck, durante una entrevista en la NBC.
Larry Fink, CEO de BlackRpck, durante una entrevista en la NBC. CNBC

¿Y quién es el dueño de BlackRock? Varios fondos de inversión con los que a su vez confluye en algunas de las empresas en las que todos ellos invierten, caso de Vanguard (14,27%) y State Street (3,85%), o con los que se dan participaciones cruzadas como el banco Morgan Stanley, propietario de un 1,55% de la compañía de Fink mientras esta posee un 5,34% de aquella.

Las acciones, el gasoducto y las alianzas de dinero

La operación de Black Rock en Naturgy, que coincide en el tiempo con los movimientos del Gobierno español y un fondo soberano saudí en torno al control de Telefónica 28 años después de su privatización, tiene pocos matices desde el punto de vista societario y regulatorio pero bastante interés en cuanto a las expectativas de negocio que genera y a sus afecciones a la soberanía energética española.

La compra de GIP se formaliza en EEUU con una transacción de 11.400 millones de euros (12.500 de dólares) que no altera la composición accionarial de Naturgy, pero a nadie se le escapa que una de sus referencias es la construcción del Medgaz, el gasoducto submarino con Argelia en el que la energética española y Black Rock ya comparten una participación conjunta del 34,5%.

El fondo neoyorquino será a partir de unos días propietario parcial de Naturgy y socio en esta empresa de los dos estados implicados en el proyecto: directamente del argelino, cuya empresa pública Sonatrach posee un 3,85% de la energética española, e indirectamente del español, dueño del 16% de CaixaBank (son socios directos allí) que a su vez lo es del 26,7% de la gasista.

"La entrada de fondos extranjeros transnacionales en el accionariado de compañías estratégicas nunca ha sido un problema para el Gobierno español mientras no se tocaran la capitalización bursátil, las acciones y el patrimonio de los grandes capitalistas españoles", señala Pedro Ramiro, de Omal, el Observatorio de las Multinacionales de América Latina.

No obstante, recuerda cómo el desembarco de BlackRock en Naturgy está siendo mucho menos convulso que el del fondo australiano IFM en la misma compañía.

"Lo que está aquí en juego no es tanto la entrada masiva de capital transnacional vía fondos de inversión sino quién apoya esos movimientos, qué potencias económicas y financieras están detrás", anota.

"BlackRock se ve de una manera muy distinta" a IFM, añade, "por el papel que puede jugar en el ámbito financiero" vistos sus vínculos con EEUU, la UE, de quien es "el principal asesor en materia de energía verde", y también España, el presidente de cuyo Gobierno, Pedro Sánchez, ha mantenido varios encuentros con Fink.

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