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Crisis energética El incremento de los precios del gas ponen en peligro la industria cerámica de Castelló

Ximo Puig pide a la Conferencia de Presidentes el mantenimiento de ayudas públicas a empresas intensivas en energía mientras la patronal del sector exige la reforma del mercado marginalista eléctrico

Planta de fabricación de azulejos.
Planta de fabricación de azulejos. CEDIDA

El imparable aumento del precio del gas que –a causa de la normativa europea de fijación de precios- arrastra también la electricidad, no solo amenaza las economías familiares, sino también buena parte de la producción industrial del país. Es el caso de la industria cerámica y azulejera de Castelló, un clúster empresarial que concentra el 8% de la producción industrial valenciana y el 1% del total español, con una facturación de 5.500 millones de euros y 20.000 puestos de trabajo. Un sector, además, que consiguió sobrevivir a la crisis de la construcción del 2008 gracias a su empujón exportador.

Pero ahora, el constante incremento de precios de las materias primas y, especialmente, del gas, imprescindible para hacer funcionar unos hornos que logran temperaturas de 1.100 grados centígrados, se lo están poniendo especialmente difícil. Si bien hace meses que la Asociación Española de Fabricantes de Azulejos y Pavimentos Cerámicos (Ascer) alerta que el aumento de los costes energéticos es uno de los principales retos que afronta el sector, en las últimas semanas la situación se ha tornado crítica.

Varias empresas ya han anunciado paradas técnicas, adelantos de vacaciones y ERTE, mientras que algunas otras –las más grandes y solventes- han optado por la estrategia contraria: incrementar la producción para acumular stocks antes de que caduquen los actuales contratos de abastecimiento de gas, en previsión que las renovaciones implicarán incrementos durísimos de precios, además que técnicamente, el apagón y reencendido de los hornos supone un alto coste energético, hecho que obliga a muchas empresas a pensarse bien las posibles paradas. Y es que tal como explicaba en Radio Castelló, el secretario general de ASCER, Alberto Echavarría, "la peor parte es la incertidumbre sobre la evolución de la situación".

Revisar el mercado eléctrico

Por ahora, la industria azulejera ha optado para incrementar los precios de sus productos, como única alternativa para cuadrar las cuentas, pero también se ha sumado al comunicado impulsado por la Unión de Empresas Siderúrgicas (Unesid) y la Asociación de Empresas con Gran Consumo de Energía (AEGE) para que el "Consejo de Ministros adopte una decisión urgente reformando el mercado marginalista eléctrico mientras duro la crisis energética, desacoplando el precio de los combustibles fósiles de la fijación del precio eléctrico en el mercado".

Con esta petición, las principales patronales industriales –además de los ceramistas y los siderúrgicos, firman el comunicado otros sectores como el metalúrgico o el químico- se desmarcaban indirectamente de la exigencia de la CEOE de mantener el actual modelo y se acercaban a las posiciones defendidas por los grandes sindicatos.

Precisamente CCOO y UGT han convocado en las principales capitales valencianas concentraciones para "exigir la contención de los precios de la energía", como objetivo para "proteger la ocupación". El futuro de industrias como la cerámica, de la que dependen miles de puestos de trabajo, son uno de los principales motivos de la iniciativa. Junto con entidades vecinales, de consumidores y autónomos, las dos centrales sindicales han convocado a concentraciones a las puertas de las fábricas, así como manifestaciones el próximo 23 de marzo en València, Alacant, Elx y Castelló para exigir "un cambio en el sistema de fijación del precio de la electricidad, para controlar alzas desmesuradas", y también "que se ponga fin a los beneficios abusivos de las empresas eléctricas y de hidrocarburos".

Por su parte, el presidente valenciano, Ximo Puig, intervino en la reciente Conferencia de Presidentes convocada el 13 de marzo en La Palma, recordando la "necesidad de limitar el precio de la energía", poniendo especial énfasis al proteger la industria cerámica de la espiral inflacionista que está sufriendo el gas natural. En esta línea, Puig reclamó la necesidad que la Unión Europea amplíe el Marco Temporal de Ayudas de Estado a empresas y sectores afectados por el aumento del coste de la energía, la reducción de los impuestos especiales a los hidrocarburos para compensar las industrias más intensivas en energía y la aceleración de la implantación de las energías renovables.

Arcilla ucraniana

Además del gas, la guerra de Ucrania también hace peligrar el suministro de arcilla blanca, una de las principales materias primas de la industria azulejera, puesto que el 80% de las importaciones de este material provienen de Ucrania. 

Con todo, fuentes del sector aseguran que, "a corto plazo", no esperan problemas de abastecimiento, gracias a la acumulación de stocks suficientes por "unos seis meses" al Puerto de Castelló. Si la guerra se alarga, pero, la situación se complicará. Mucho más inmediatas son las consecuencias del boicot comercial en Rusia, el doceavo mercado en importancia en el ranking de exportaciones cerámicas.

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