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El lobby del Ibex cierra después de seis años y certifica su fracaso

El Consejo Empresarial para la Competitividad, compuesto por 15 grandes compañías  —la gran banca, las eléctricas y las grandes constructoras, principalmente— y por el Instituto de Empresa Familiar se reúne por última vez después de meses sin hacerlo para acordar su disolución

Foto de archivo del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, con los grandes empresarios españoles que integran el Consejo Empresarial por la Competitividad (CEC).

PÚBLICO | EEUROPA PRESS

MADRID.— Era un secreto a voces desde hace meses, pero no se ha hecho oficial hasta este miércoles: el Consejo Empresarial para la Competitividad (CEC), conocido también como el lobby del Ibex, ha echado el cierre. Compuesto por 15 grandes compañías del índice bursátil español —la gran banca, las eléctricas y las grandes constructoras, principalmente— y por el Instituto de Empresa Familiar (IEF), sus integrantes han acordado este miércoles proceder al cese de su actividad al considerar que se han cumplido los objetivos para los que se creó hace seis años, en los momentos más duros de la crisis. 

Según explican en un comunicado, los miembros de este lobby han celebrado este miércoles su última sesión. Los integrantes del CEC han necesitado meses para poder encontrar un hueco en su agenda: hasta en ocho ocasiones se pospuso el encuentro. Durante el encuentro se han analizado las perspectivas económicas de España y han hecho un balance positivo de los seis años de su actividad.

"Seis años después y consolidada la recuperación económica podemos sentirnos satisfechos del trabajo realizado y de haber cumplido los objetivos que motivaron la creación del CEC", ha afirmado el expresidente de Telefónica y presidente del lobby, César Alierta, cuyo mandato concluía este mes de febrero. Alierta también ha destacado la contribución del CEC a la mejora de la imagen internacional del país y a la recuperación económica.

Asimismo, Alierta ha agradecido la contribución de todas las empresas que componen el CEC, de su equipo directivo, especialmente de su director general, Fernando Casado, y la labor de los impulsores, con un recuerdo especial a Isidoro Álvarez, Emilio Botín, José Manuel Lara y Leopoldo Rodés.

El CEC, cuyas empresas suman una facturación conjunta equivalente al 35% del PIB español, se constituyó en febrero de 2011, en plena crisis. Nacía, según dijeron sus impulsores, como un think tank para aportar propuestas que mejoraran la competitividad, ayudaran a la recuperación económica y fortalecieran la confianza internacional en España.

La realidad, sin embargo, ha sido bien diferente. Sus integrantes se consideran los auténticos "machos alfa" de la economía española e incluso llegaron a presentarse como los salvadores cuando la crisis arreciaba. Pero el lobby del Ibex fracasó: el CEC fue más un intento de controlar al poder político que un intento sincero de arrimar el hombro.

El periodista José García Abad, autor del libro 'El malvado Ibex', obra que cuenta la intrahistoria de este lobby, aseguraba el pasado mes de noviembre en una entrevista a Público: "El lobby del Ibex pretendía aconsejar al Gobierno de turno por donde tenía que ir. Pero metieron la pata en más de una ocasión. Especialmente llamativa fue aquella vez que el CEC publicó un informe en el que se aseguraba que si se hacía lo que ellos decían el paro iba a bajar al 11% en 2018. Al Gobierno del PP aquello no le hizo ni pizca de gracia". 

Lo cierto es que el CEC ha muerto también por la dejadez de sus miembros. Como también explicaba García Abad en la entrevista: "Se han muerto personas importantes que estuvieron en el origen del mismo como Emilio Botín, José Manuel Lara, Isidoro Álvarez y Leopoldo Rodés: Alierta ha dejado la presidencia de Telefónica y eso ha cambiado las cosas. Y los que vienen detrás ya no tienen tanto interés".  En realidad, los nuevos presidentes de Telefóncia, el Santander o del Grupo Planeta, no tenían ninguno.

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