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S&P baja el rating del Popular y no descarta nuevos recortes

La agencia de calificación advierte de que el banco "aún tiene que encontrar una solución para el elevado volumen de activos morosos"

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Sucursal del Banco Popular. E.P./AGUSTÍN IGLESIAS

La agencia de calificación crediticia S&P Global Rating ha rebajado la nota de Banco Popular desde B+ a B (grado de especulación con calidad pobre) con perspectiva negativa debido a su posición de capital débil, después de anunciar esta semana una reexpresión de sus cuentas por corrección de una serie de deficiencias y tras la salida de su consejero delegado, Pedro Larena.

S&P explica que su decisión está relacionada con la necesidad del banco de realizar más provisiones y ajustes de capital que se verán reflejados en los estados financieros de la entidad del primer semestre del año.

En este sentido, precisa que el ratio de capital se situará entre el 11,7% y el 11,85%, de acuerdo con las propias estimaciones del banco, comparado con el 12,33% del mes de enero y con el 11,37% requerido por los supervisores.

Por ello, estima que la rentabilidad ajustada al riesgo se colocará entre el 4,75% y el 5% al final de 2017, por lo que S&P considera que la posición de capital de Popular es "débil".

Limitada capacidad de generar capital

Además, la agencia de calificación crediticia cree que la capacidad del banco que preside Emilio Saracho para generar capital de manera orgánica es limitada, al igual que su flexibilidad financiera.

Por esta razón, entiende que se podría requerir capital adicional al banco para reforzar su cobertura de provisiones de activos problemáticos, que podría permitirle cumplir con los requisitos de capital regulatorio que serán más exigentes en cuanto Basilea III esté completamente implementado.

S&P también hace alusión a la advertencia de la entidad sobre las insuficientes provisiones y a las dudas sobre determinadas financiaciones a clientes que pudieran haberse utilizado para la adquisición de acciones en la ampliación de capital de mayo de 2016.

La agencia cree que estas circunstancias generan incertidumbre sobre la posibilidad de que surjan cargas futuras, ya que algunos de esos ajustes están basados en la información actual disponible.

Además, hace alusión a la salida de Pedro Larena de la entidad y señala que este anuncio llega apenas unos meses después de que Saracho se hiciera con la presidencia de Popular. Apunta, además, que la estrategia y los objetivos anunciados en mayo de 2016 se mantienen bajo revisión.

Reducir los activos improductivos

A modo de resumen, S&P subraya que el banco todavía necesita "encontrar una solución para el elevado volumen de activos morosos improductivos y recuperar el umbral de la rentabilidad". "Esperamos que el nuevo equipo gestor priorice un nuevo plan financiero para abordar estos temas", resalta la agencia de calificación en su informe.

Mientras tanto, la perspectiva 'negativa' aplicada a la entidad incluye la posibilidad de rebajar el rating a largo plazo del banco en los próximos 12 meses si el nuevo equipo falla a la hora de demostrar progresos "tangibles" en la gestión de Popular.

Advierte de que también se podrán considerar rebajas si las noticias negativas en torno al banco merman la confianza de los clientes en él, dañando su valor como franquicia, su estabilidad o su liquidez, unas cualidades "más vulnerables" a los cambios que las de sus competidores.

S&P es la segunda agencia crediticia que recorta el rating de Popular esta semana después de que el banco anunciara que una auditoría interna considera necesario hacer nuevos ajustes en sus cuentas que afectarían al beneficio y a los ratios de capital. La víspera DBRS bajó el rating a largo plazo de Popular a BBB (low) desde BBB, con tendencia negativa del rating.