Finalmente los catalanes tendrán Navidad y Semana Santa. Y no es que nadie les fuera a privar de tener vacaciones en tan 'señaladas' fechas, sino que la propuesta de cambiarles el nombre por "vacaciones de Invierno y Primavera" no ha prosperado.
Según ha confirmado el conseller de Educación de la Generalitat de Catalunya, Ernest Maragall, la propuesta del Consejo Escolar de Catalunya (CEC) no se llevará a cabo. Maragall recordó en una entrevista a Rac1 que, a pesar de que la sociedad catalana es laica, "no debe renegar de su tradición e historia".
Además, Maragall añadió que respeta la propuesta y que "nadie está forzado" a participar en las Navidades ni en la Semana Santa si no se corresponde con sus "convicciones". Sin embargo, el conseller ha reconocido que si el cambio se hubiera llevado a cabo, "ni se notaría".
Los argumentos de la CEC aludían a la diversidad social y a la posibilidad de distribuir más racionalmente los periodos lectivos y de descanso.
¿A quién se le ocurre? Vacaciones de invierno y vacaciones de primavera: parecen los nombres de dos campañas de rebajas de unos grandes almacenes. Si por lo menos hubieran dicho "las vacaciones de Nivoso" o "el descanso de Germinal" como en la Revolución Francesa, aparte de más poético, habría quedado patente el indudable progresismo de la ahora frustrada medida.
La Navidad es realmente esa fiesta con las cosas realmente importantes de la vida:
- Es fiesta o vacaciones.
- Hay una paga aproximadamente doble, para los afortunados.
- Compramos como cosacos en el Corte Inglés o similar, cosas que necesitamos y mayormente cosas que no.
- Comemos y bebemos como bestias.
- Nos justificamos de los excesos con el "un día es un día".
- Se compra loteria pués trabajando no se hace dinero.
- Las familias al reunirse se pelean como salvajes.
- Cuando todo ha terminado nos pasamos meses pagando todos los excesos.
- Y es por tanto una fiesta en que cristianos y ateos hecemos LO MISMO.
- En la Navidad una inmensa minoria va a la misa del Gallo aunque sea de Avecrem pués estamos en crisis.
REALMENTE DEBERÍA LLAMARSE "LA FIESTA DE LA ELECTRÓNICA" POR LA GRAN VENTA DE CACHARROS CON IDEM.
Y en enero sin un euro!
"El séptimo descansó". Y punto. Ni sábados, ni fiestas institucionales, ni autónomicas.
Con esos parámetros: Sin comentarios.
¿Por qué hay tantos católicos (no todos) que no son capaces de argumentar razonablemente? ¿Qué fue antes el huevo o la gallina? ¿Creeis en lo divino por pereza y/o incapacidad de razonar o viceversa?
Propongo que al día de la semana Martes, le cambiemos el nombre a Diasegundo; ya que Martes proviene del dios romano de la guerra Marte y esa es una religión que hace siglos que superamos. También podríamos pasar las semanas al sistema decimal (6 días y medio de trabajo y despues 3 y medio de fiesta), sería mucho más lógico que seguir con esa primitiva semana bíblica de siete días.
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