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Los banqueros se ponen de acuerdo para decirle a Rajoy que pida el rescate

Las comparecencias públicas con motivo de la presentación de los resultados del tercer trimestre han creado un marco favorable para insistir en ello

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En los últimos días los grandes directivos de la banca parecen haberse puesto de acuerdo para trasladar públicamente al Gobierno el mensaje de que pedir a Europa el rescate es beneficioso para la economía de España y debe hacerse cuanto antes. Esta opinión no es nueva y ya había sido expresada por un representante tan relevante del sector como el presidente del BBVA, Francisco González, pero las comparecencias públicas con motivo de la presentación de los resultados del tercer trimestre han creado un marco favorable para insistir en ello.

La petición de apoyo financiero implicaría que las entidades financieras extranjeras reactivaran las compras de deuda pública de España, al tiempo que la banca española aprovecharía una previsible rebaja del coste de financiación de las empresas españolas, ya que se da por hecho que la prima de riesgo bajaría sensiblemente. El mercado da por descontado desde comienzos de septiembre que España pediría ayuda financiera a sus socios europeos, cuando el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, anunció que la entidad comprará deuda soberana de los países con problemas de forma ilimitada y de vencimientos cortos, entre uno y tres años.

El BCE condiciona su intervención en el mercado secundario de deuda soberana a que el país con dificultades de financiación solicite ayuda al fondo de rescate temporal (FEEF) o al permanente (MEDE). Además, el pasado 16 de octubre se conoció que el Ejecutivo ha estado barajando solicitar una línea de crédito a la UE sin intención de utilizarla, lo que permitiría al BCE comprar bonos y reducir el coste de las emisiones de deuda, una noticia que ha propiciado que se instale en los mercados la certeza de que el rescate se producirá.

El primer ejecutivo de banca en pronunciarse fue el presidente del BBVA, quien apostó el 20 de septiembre pasado por que España solicite 'cuanto antes' una línea preventiva de financiación, cuyos fondos creía que no sería necesario utilizar. Aproximadamente un mes después, la consejera delegada de Bankinter, María Dolores Dancausa, hacía un llamamiento al Gobierno a despejar dudas y se pronunciaba personalmente a favor de la solicitud de ayuda, una opinión a la que se sumaba el presidente de NGC, José María Castellano, unos días después.

Esta misma semana, el consejero delegado del Banco Santander, Alfredo Sáenz, ha dicho en la presentación de resultados del banco que ve la ayuda financiera europea 'con buenos ojos' si con ello se reduce la prima de riesgo de España. Y el viernes pasado el director general de Banco Popular, Jacobo González-Robatto, también insistió en que el préstamo de Bruselas ayudaría a reducir una prima de riesgo 'insostenible' y sería 'bueno para la economía española'.

Mientras tanto, el Gobierno mantiene que solicitará el rescate si cree que es bueno para los intereses de España y sólo cuando se aclaren los detalles, un mensaje que reiteró el presidente del Ejecutivo, Mariano Rajoy, al término de la cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno celebrada en Bruselas el 19 de octubre.

La postura del Gobierno también ha recibido apoyos desde la elite empresarial. A comienzos de octubre el presidente de la patronal, Juan Rosell, tildó de razonable que el Gobierno quiera saber la 'letra pequeña' de la ayuda financiera y pidió que se dejara a Rajoy 'hacer lo que tenga que hacer'.

Más contundente se ha mostrado el presidente de Repsol, Antonio Brufau, quien pidió el pasado martes que no se opine sobre el asunto públicamente y se deje a los políticos 'que hagan su trabajo'. Tampoco han faltado interpretaciones políticas sobre el rescate y desde la oposición han insistido durante la campaña de las elecciones del País Vasco y Galicia en que el motivo para adelantar estas últimas era acudir a la cita con las urnas sin la losa que supuestamente supondría que la UE nos rescatara.