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Batasuna arrastra a los presos de ETA a la renuncia de la violencia

El Gobierno saluda el paso pero advierte de que los beneficios llegarán sólo con el sometimiento individual a la ley

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La izquierda abertzale que lidera Arnaldo Otegi logró ayer un posicionamiento público del colectivo de presos de ETA renunciando a la violencia para conseguir sus objetivos. El número de miembros de la organización terrorista encarcelados en España y Francia, más de 700, supera en mucho a los apenas sesenta que subsisten en la clandestinidad al otro lado de la frontera y al centenar de refugiados en Latinoamérica. Su adhesión a la estrategia pacífica es la superación del penúltimo escalón antes de que la actual dirección de ETA anuncie el final de la violencia.

El anuncio pesa en el fondo y la forma. Ante las dudas que surgían, fue finalmente el Colectivo de Presos Políticos Vascos (EPPK, en sus siglas en euskera), el firmante del manifiesto enviado a Gara. En él trasladan su apoyo al Acuerdo de Gernika, firmado hace un año por la izquierda abertzale y el resto de partidos políticos y organizaciones independentistas y de izquierdas, a favor de un nuevo proceso que excluya para siempre la violencia. El hecho de que lleve la rúbrica del EPPK es interpretado por las Fuerzas de Seguridad como la toma definitiva del control de las cárceles por la corriente que lidera Otegi, absolutamente mayoritaria ya en el conjunto de la izquierda abertzale.

El EPPK ha sido tradicionalmente el órgano de ETA en las cárceles, una portavocía más para la dirección de la banda. Los servicios de información habían constatado en las últimas semanas cómo la antigua Batasuna ocupaba el espacio que ETA se había visto obligada a dejar en las prisiones. El hastío que la estéril insistencia en la violencia provocaba en el colectivo y los golpes policiales -principalmente el que desarticuló el aparato H-Alboka, encargado de mantener la disciplina en la cárcel- fueron aprovechados por los nuevos jefes de la izquierda abertzale para relevar a ETA e imponer sus tesis, que ya gozaban de una adhesión mayoritaria, un 90% según fuentes penitenciarias. Sólo una minoría de presos jóvenes reniega de la nueva estrategia, mientras que presos históricos que han encarnado en el pasado las posturas más duras se limitan a no oponerse.

El Acuerdo de Gernika cumple el próximo domingo un año. Sus firmantes avalaban así la estrategia sin violencia de la antigua Batasuna. Desde entonces, la confianza en ella ha ido creciendo hasta convertirse en un compromiso para que los partidos firmantes acudan en coalición a las próxima elecciones generales, incluido Aralar, que para el 20-N se coaligará las fuerzas que integran Bildu: la izquierda abertzale tradicional, EA y Alternatiba.

El Colectivo de Presos Políticos Vascos se adhiere al Acuerdo de GernikaEl Acuerdo de Gernika también alude a la materia penitenciaria. En uno de sus apartados pide la 'concesión de libertades condicionales a todos los presos penados que hayan cumplido los requisitos legales'. Y es este apartado, junto a otros que también aluden a la legalidad vigente, el que entra en contradicción con algunas afirmaciones del texto del EPPK. 'No aceptamos la solución y la despreciable política personal de beneficios que nos ofrecen España y Francia en torno a su sistema carcelario', aseguran los presos

El Ministerio del Interior ya auguraba este verano una adhesión sólo parcial de los presos de ETA al Acuerdo de Gernika. Parcial porque la concesión de la libertad condicional o los permisos pasa por cumplir con esa legalidad a la que se refiere el texto. Y esa legalidad marca que para obtener la libertad condicional se debe haber cumplido la mitad de la condena y, de forma individualizada, mostrar 'signos inequívocos' de renuncia a ETA, atender a la responsabilidad civil y pedir perdón a las víctimas.

De eso dependerá la concesión de los beneficios penitenciarios, según trasladaron a Público fuentes gubernamentales, que valoraron como 'un gran paso' el anuncio del EPPK. En la práctica, supondría la incorporación de los presos de ETA a la denominada vía Nanclares, que permite a una treintena de reclusos beneficiarse de permisos y de trabajos o formación en el exterior de la cárcel alavesa tras abandonar su militancia y cumplir los requisitos que marca la ley.

Otegi y los suyos han relevado a ETA en el liderazgo de las cárceles  Sin embargo, Interior asegura que Batasuna ha inaugurado su reciente poder en las cárceles con la consigna de que nadie busque las salidas individuales de la vía Nanclares. Los presos de la cárcel alavesa se sumaron hace tiempo al Acuerdo de Gernika. En realidad, ellos optaron por las vías pacíficas y el cumplimiento de la legalidad incluso antes de que se firmara. Sin embargo, la antigua Batasuna ha bloqueado su incorporación formal al acuerdo, a pesar del consenso inicial alcanzado entre los reclusos y un enviado de EA. La adhesión de los internos que aún no han renunciado a la banda los desprendería de la condición de 'presos políticos' que les otorga la izquierda abertzale y, por tanto, desaparecerían como materia de negociación y presión al Estado, por una parte, y a ETA por otra, razonan en el Gobierno.

El Colectivo de Presos Políticos Vascos siempre hemos primado nuestro carácter político y colectivo. Nuestra lucha es la lucha de Euskal Herria a favor de la reivindicación de nuestro pueblo'

La distancia entre la vía Nanclares y la que lidera Batasuna fue puesta negro sobre blanco ayer por los que componen la primera. Autodenominados Presos comprometidos con el irreversible proceso de paz, el grupo (integrado por históricos como Carmen Guisasola o Joseba Urrusolo Sistiaga) se reafirmó públicamente en el Acuerdo de Gernika advirtiendo: 'En relación al punto que recoge los derechos de los presos, creemos que además de redactarlos hay que ir rompiendo viejos tabúes y avanzar en la reflexión propia de cada uno para que puedan llevar a efecto lo acordado en dicho acuerdo'. También dicen que 'es hora ya de abordar sin dilación el reconocimiento y la reparación de las víctimas'.

Sólo una minoría de jóvenes se opone al nuevo proceso 'sin violencia'El PSOE consideró el anuncio del EPPK 'una noticia importante'. 'No habíamos visto nada parecido', dijo el número dos del Grupo Socialista en el Congreso, Eduardo Madina. 'ETA está a las puertas de entrar en una fase que no tiene marcha atrás', añadió. En la misma línea se expresó el presidente del PNV, Iñigo Urkullu. 'Hoy el final de ETA es más irreversible', aseveró, ya que la cuestión de los presos 'taponaba' la posibilidad de un anuncio definitivo de fin de la violencia.

El PP, por contra, consideró que mientras los presos no pidan la disolución de ETA, 'todo lo demás es marear la perdiz'. 'Todo lo que se vive en el Acuerdo de Gernika es una simulación política', dijo el portavoz del PP vasco, Leopoldo Barreda. Peio Urizar, en nombre de Bildu, aprovechó para pedir 'pasos' al Gobierno central.

 

Sin violencia. ETA fuera de la negociación

Los firmantes se oponen a cualquier intento de “utilizar la fuerza o amenazar con utilizarla para influir en el curso o en los resultados alcanzados en la negociación”. Además, los agentes legitimados para esa negociación serán políticos, sindicales y sociales.

Las víctimas. Reparación

Los firmantes piden “el reconocimiento, reconciliación y reparación de todas las víctimas, originadas por el conflicto político y la realidad de las múltiples violencias”.

Los presos. Dispersión y legalidad

En cuanto a los presos de ETA, el acuerdo pide el fin de la dispersión, que se libere a los que tienen enfermedades graves y que se conceda la libertad condicional a los preventivos, mientras que para que accedan a ella el resto apela a “cumplir los requisitos legales”.

Ley de Partidos. Derogación del texto

Los firmantes del Acuerdo de Gernika reclaman la reparación de los “derechos civiles y políticos”, para lo que exigen la derogación de la Ley de Partidos, los “tribunales especiales” y el régimen de incomunicación.

Otras violencias. El fin de las amenazas

Piden la desaparición de “todo tipo de amenazas, presiones, persecuciones, detenciones y torturas contra toda persona por razón de su actividad o ideología política”.

El alto el fuego. El fin definitivo

Consideran que el alto el fuego declarado por ETA debe ser “la expresión de la voluntad para un definitivo abandono de su actividad armada”.