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Camps, el nuevo zaplanista

Alberto Fabra trata la absolución de Camps como éxito institucional, pero no oculta que es también un grave problema interno para su partido

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Alberto Fabra ha presentado esta mañana la absolución de Camps como un éxito institucional, pero no ha podido esconder que es también un grave problema interno para su partido. Fabra encabeza el Gobierno de la Generalitat Valenciana y el PP valenciano desde la dimisión de su antecesor el pasado mes de julio, y desde entonces intenta asentar su liderazgo en un PP autonómico y un ejecutivo que Camps diseñó a su medida después de las elecciones autonómicas de mayo. Igual que Camps tuvo que pelear -durante años- con los fieles a su antecesor Eduardo Zaplana, Alberto Fabra parece tener por delante la tarea de pacificar los ánimos exaltados de los afines a quien le precedió en el cargo.

Durante el juicio, que ha durado seis semanas, Alberto Fabra ha basculado entre el ostracismo al que ha sometido a su antecesor -no ha aparecido por la sala de vistas, y tampoco ninguno de sus consellers- y las declaraciones laudatorias -calificó el juicio de 'circo' y confió en que Camps sería absuelto. Así, intentó contentar a los partidarios de Camps -cada vez más exaltados en su lealtad y elogio al exmandatario conforme avanzaba la vista oral- pero al mismo tiempo, apartarlo de la primera línea para afianzar su liderazgo.

Con la resurrección de Camps, este difícil equilibrio se ha ido al garete. Alberto Fabra ha iniciado su intervención elogiando a su antecesor. Ha llegado a presentar la absolución como la muestra de que el País Valencià recupera 'su posición' en España. Ha hablado de justicia 'del pueblo' por haberse tratado de un jurado popular. La pregunta era entonces, cómo se traducirá este caudal de elogios en la rehabilitación política de Camps.

Fabra ha descartado primero devolverle la presidencia de la Generalitat. A esta pregunta ha contestado qeu Camps dimitió 'de forma voluntaria'. Después, le han llovido cuestiones sobre qué papel ocupará Francisco Camps. Sólo ha acertado a confiar en que 'se merece un periodo de reflexión para saber lo que hay que hacer'. A la pregunta de si le abrirá la puerta de la primera línea, ha evitado decir su propia opinión -de vital importancia, teniendo en cuenta que es el líder- y ha dicho que 'hay que esperar a que Camps diga lo que hay que hacer'. Ha llegado a decir que su antecesor 'se merece descansar' para pensar en su futuro.

Mientras, varios dirigentes de gran peso en el PP exhibieron su apoyo al expresident. Ayer, el presidente del PP de valencia, Alfonso Rus, fue al propio Palacio de Justicia a felicitar a Camps. Una presencia significativa, después de que en los últimos meses Rus se haya mostrado molesto con la imnposición del liderazgo de Fabra por parte del PP nacional. También acudieron numerosos exconsellers y pesos pesados del partido como Rafael Blasco o Juan Cotino. Tras el veredicto, varias decenas de fieles a Camps llegaron a gritar '¡Viva Camps, nuestro presidente!'.