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Los ciudadanos quieren que se mantenga el Estado del bienestar

El 67,1% cree que el Estado debe responsabilizarse de atender a "todos los ciudadanos" pero sólo la mitad admite que le subiesen los impuestos para garantizar las prestaciones sociales

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Protección para todos. Es lo que la mayoría de españoles consultados por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) demanda del Gobierno. Entre un Estado del bienestar como el actual y uno que sólo atienda a los menos favorecidos, los consultados optan claramente por el primer modelo. Si bien se muestran más divididos respecto a los impuestos como instrumento para financiar los servicios públicos.

Según el último barómetro del CIS hecho público este martes, el 67,1% de los encuestados comparte la idea de que el 'Estado debe ser responsable del bienestar de todos los ciudadanos y tiene la obligación de ayudarles a solucionar sus problemas'. Por el contrario, el 21,3% es partidario de un modelo en el que los poderes públicos sean responsables de los más desfavorecidos.

Y sólo un 7,9% apuesta porque los ciudadanos se valgan por sí mismos.

Con todo, los defensores del modelo de Estado del bienestar para todos han perdido algo de peso. Preguntados en junio de 2008 por esta cuestión, un 74,2% de los encuestados abogó porque el Estado se ocupase de los ciudadanos en general (7,1 puntos más que hoy), y un 15,1% por los más desfavorecidos (6,2 puntos menos que en septiembre de 2011).

El Estado del bienestar se ha situado en el centro de la pugna política entre PSOE y PP para las elecciones del 20 de noviembre. Los socialistas están haciendo una defensa cerrada del modelo actual y su candidato, Alfredo Pérez Rubalcaba, se ha comprometido a subir los impuestos si llega a la Moncloa para sostenerlo.

El cabeza de lista conservador, Mariano Rajoy, ha anunciado que seguirá una política fiscal distinta si gana, rebajando algunos impuestos, pero ha sido menos explícito sobre el modelo de bienestar que quiere para España. La semana pasada, sin embargo, el portavoz económico del PP, Cristóbal Montoro, recordaba que detrás del modelo del bienestar actual 'hay mucho despilfarro' e insistió en que no es el Estado el que garantiza el bienestar sino la renta y el empleo.

A ojos de los ciudadanos, sin embargo, bienestar y Estado van de la mano. Y es el Gobierno el encargado de consolidarlo. Entre las tareas prioritarias que debe desempeñar, apunta el sondeo, sobresalen las relacionadas con la protección de los ciudadanos. Así, un 35% de los consultados considera fundamental la acción de 'garantizar un nivel de vida mínimo para todas las personas' y un 29,4%, la de asegurar que 'haya igualdad de oportunidades para salir todas las personas adelante'. La tercera prioridad del Ejecutivo, elegida por el 16,7% de los encuestados, debe ser promover el crecimiento económico-con independencia de que unos se beneficien más que otros-.

La abrumadora diferencia entre los que prefieren un modelo de Estado del bienestar u otro contrasta con la igualada posición que mantienen los españoles respecto a cómo pagar las prestaciones sociales. Un equilibrio que se ha mantenido prácticamente invariable en el último año.

El 41,3% de los consultados por el CIS en septiembre manifestaron que preferirían pagar más impuestos si se emplean en prestaciones sociales y servicios públicos, un 1,2% más que en julio de 2010. El 39,5% de los consultados, sin embargo, se mostró partidario de bajar los tributos aunque implicase recortar los servicios sociales. Esta opción fue elegida por el 38% de los ciudadanos hace poco más de un año.

Casi la mitad de los consultados sostienen que la de la sociedad española debería estar compuesta por mayoría de clase media. Sin embargo, la España de hoy es percibida por el 30,8% como una pirámide en la que la mayoría de la población está en la base.

El estudio del CIS muestra también un desplazamiento de los españoles hacia la derecha en la escala de autoubicación ideológica (siendo uno extrema izquierda y 10 extrema derecha). Los encuestados se sitúan en el 4,91 de media, frente al 4,71 de abril de 2010. A punto de volver a tocar el centro ideológico, esta posición no se ocupaba desde enero de 2002 El cambio se debe al aumento de encuestados que se sitúan en la extrema derecha, el 3,1%. Un porcentaje que no se había alcanzado en la última década.