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El Gobierno intenta rebajar la tensión con Marruecos

Rubalcaba dice que las relaciones con Rabat son "estratégicas" y que "lo van a seguir siendo"

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El Gobierno no va a rebasar en ningún caso el territorio de la prudencia en su relación con Marruecos, por mucho que Rabat intente tensar la cuerda. No va a sacrificar unas relaciones que considera 'estratégicas'. Así que no responderá a la última amenaza directa del reino alauí, que el jueves, a través del portavoz del Ejecutivo, Khalid Naciri, subrayó que 'el momento actual necesita una revisión global de las relaciones con España en todos los ámbitos'. Desde Madrid, la posición de firmeza fue refrendada ayer por el vicepresidente primero, Alfredo Pérez Rubalcaba, tras la reunión del Consejo de Ministros.

Conocido el severo aviso de Marruecos, el Gobierno intentó reconducir la situación desde el primer minuto. El jueves, apenas se atrevió a manifestar su 'sorpresa' por la actitud furibunda con la que Rabat reaccionó horas después de que el Congreso aprobase una moción de condena de los 'incidentes violentos' ocurridos en el Campamento Dignidad y de apoyo al Sáhara Occidental. Ese estupor fue expresado por el titular de la Presidencia, Ramón Jáuregui. El Ministerio de Asuntos Exteriores, por su parte, ofreció enseguida diálogo para 'mantener las mejores relaciones posibles'.

El vicepresidente alude a la 'base de confianza' que hay entre los dos países

Ayer, tanto Rubalcaba como la jefa de la diplomacia, Trinidad Jiménez, apuntalaron ese mensaje de distensión. El vicepresidente ni siquiera le puso adjetivos a la advertencia de Rabat. Llevaba su intervención medida, calculada. Y su primera apreciación apuntaba al mismo principio que enunció nada más producirse el desmantelamiento de Gdeim Izik, la importancia del eje Rabat-Madrid: 'Para España, estas relaciones son estratégicas. Para que todo el mundo lo entienda: importantísimas. Y lo van a seguir siendo'.

Rubalcaba llamó después a la calma, insistiendo en que Madrid y Rabat han hecho 'en los últimos años', desde que José Luis Rodríguez Zapatero llegó a la Moncloa, un 'esfuerzo' por 'reforzar esas relaciones bilaterales', deterioradas tras dos legislaturas con José María Aznar en el Gobierno, especialmente tras el caso Perejil, en 2002. El ministro describió que la táctica de no confrontación con el país magrebí ha larvado una 'base de confianza' sólida, que no existía 'hace algún tiempo'. 'Esa base de confianza es la que me permite afirmar que estoy seguro de que vamos a superar cualquier situación o circunstancia que pueda producirse. Vamos a mantener esa política de refuerzo de las relaciones bilaterales porque entendemos que es muy importante para Marruecos y España', zanjó.

'Estoy seguro de que superaremos cualquier situación', afirma el ministro

Rubalcaba definía como 'situación' la amenaza de una nueva crisis diplomática. Rabat había exhibido horas antes su malestar por la resolución del Congreso, que reconocía las 'violaciones de derechos humanos' en el Sáhara, reclamaba una 'investigación independiente' de los sucesos de El Aaiún, exigía al Gobierno español la intensificación de las relaciones con el Polisario y la promoción de la autodeterminación de los saharauis. La Cámara Baja condenó el desalojo de Gdeim Izik del 8 de noviembre, pero sin culpabilizar al reino alauí. Igual había hecho el Senado el miércoles, y la Eurocámara, una semana antes.

La moción del Congreso, aseguró Naciri, 'se caracteriza por su hostilidad hacia Marruecos' y 'contiene expresiones antimarroquíes que son inaceptables'. 'Las fuerzas políticas españolas ponen una vez más a Marruecos en el corazón de la lucha política interna, dentro de una carrera electoral desenfrenada a fin de desviar la atención de la opinión pública española de la profunda crisis económica', agregó el portavoz del Ejecutivo.

'Exactamente lo que procede'

Jiménez recalca que España ofrece diálogo 'incluso si hay tensión'

Rubalcaba había levantado un cortafuegos. Explicada la posición del Gobierno tras la última andanada de Rabat, evitó ahondar más en el conflicto del Sáhara, pese a las preguntas de la prensa. Sólo enfatizó la importancia 'estratégica' de los vínculos con Marruecos. El vicepresidente dejó entrever el porqué de su extrema prudencia: su rueda de prensa se celebraba horas antes de que Rabat se pronunciase sobre esa 'revisión global' de las relaciones con España. 'Hay una reunión del Parlamento marroquí, y lo que procede decir hoy [por ayer] es exactamente lo que he dicho', remachó.

Jiménez también empleó la cautela cuando fue preguntada en Mar del Plata, la ciudad argentina donde se celebra la XX Cumbre Iberoamericana. Con Marruecos, un 'socio estratégico', el Ejecutivo 'siempre' ha mantenido 'el diálogo, incluso en los momentos de tensión', dijo. 'Y tengan la seguridad de que seguiremos manteniéndolo y lo estamos haciendo'. Cuando se le inquirió si iba a pedir al rey que interviniera, respondió: 'Más allá de las fricciones verbales, la relación con Marruecos es fluida y la estamos gestionando con toda normalidad desde el Gobierno', informa Efe.

Conversación con Fassi Fihri

Exteriores explicó a Rabat que la moción no condenaba a Marruecos

Jiménez reveló que el jueves el embajador de España en Rabat, Alberto Navarro, ya había conversado con el ministro de Exteriores marroquí, Taieb Fassi Fihri, y con su número dos de su departamento. Además, el Gobierno ha prevenido al reino alauí cada vez que se iba a aprobar una resolución de condena a los 'hechos violentos' de El Aaiún. La jefa de la diplomacia subrayó que todas las mociones repudian los sucesos de Gdeim Izik, pero no condenan a Marruecos.

España, insistió Jiménez, 'siempre ha mantenido una actitud respetuosa y equilibrada' en el conflicto del Sáhara, dirigida a 'buscar una solución entre las partes'.

 

Hoy, organizaciones y partidos políticos marroquíes emprenderán una 'marcha simbólica' hacia Ceuta para reclamar la 'salida de la ocupación española' del norte de África. 'Ceuta y Melilla están plenamente seguras, absolutamente seguras', respondió Rubalcaba cuando fue preguntado. El presidente del Ejecutivo ceutí redobló la llamada a la tranquilidad: la ciudad se siente 'segura y protegida'. Juan Jesús Vivas (PP) subrayó su 'apoyo al Gobierno central' y juzgó la marcha como un 'intento de provocar tensiones'. El Ejecutivo melillense pidió precaución a los que crucen la frontera hacia Marruecos por 'el clima de presión a España'.