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El juez envía a prisión al presunto asesino de Pagaza

Agirresarobe dejó su rastro de ADN en la escena del crimen

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El juez de la Audiencia Nacional Fernando Grande-Marlaska dictó este viernes prisión incondicional para el presunto miembro de ETA Gurutz Agirresarobe por el asesinato de Joseba Pagazaurtundua, policía local de Andoain e impulsor de Basta Ya, cometido en febrero de 2003. El magistrado lo acusa de los delitos de asesinato, integración en organización terrorista y tenencia ilícita de armas.

Para Aitziber Ezkerra, detenida también el pasado martes en Hernani dentro de la misma operación de la Ertzaintza, el magistrado dictó prisión eludible con el pago de una fianza de 30.000 euros. Los delitos que pesan contra ella son los de integración en organización terrorista y asesinato terrorista por cooperación necesaria.

Los arrestos de ambos son consecuencia del impulso que la nueva División Antiterrorista de la Ertzaintza ha dado a varios asesinatos sin resolver, atribuidos a ETA y que fueron cometidos hace ya años. En el caso del crimen de Pagazaurtundua, los investigadores fijaron sus esfuerzos en un grupo de sospechosos estar vinculados al comando Donosti que operaba en Guipúzcoa en la época del asesinato.

El único hilo del que podían tirar era el rastro de ADN dejado por el asesino en el vaso del café que pidió antes de disparar en cuatro ocasiones contra el sargento de la policía local, en el bar Daytona de Andoain. Los agentes tomaron muestras de ADN a los sospechosos, según la doctrina del Tribunal Supremo, que permite recoger ese rastro si la persona lo ha dejado voluntariamente, caso de una colilla, un vaso o, como ocurrió con Agirresarobe, la boquilla del alcoholímetro por el que sopló en un control realizado de tráfico.

Al ser cotejada esa muestra con la que llevaba siete años guardada en la base de datos de la Unidad de Policía Científica, el resultado fue positivo. Eran comienzos de abril y la Ertzaintza tenía al presunto autor material de la muerte de Pagazaurtundua. Comenzaron entonces los seguimientos y las intervenciones telefónicas por orden del juez Grande-Marlaska.

Los agentes aspiraban a obtener alguna prueba de la participación de Agirresarobe en el asesinato de Manuel Giménez Abad, el presidente del PP aragonés, tiroteado en Zaragoza en mayo de 2001 por un hombre corpulento y con peluca, cuando acudía con su hijo al estadio de La Romareda. En el lugar se encontraron tres casquillos de la pistola utilizada por el asesino, la misma de la que salieron las balas que mataron a Pagazaurtundua. Aunque la descripción de los testigos casa con Agirresarobe, no hay por el momento ninguna prueba que le implique en el asesinato del político aragonés.

Los dos acusados declararon ayer durante casi cuatro horas asistidos por abogados de oficio. Agirresarobe tuvo que ser atendido por la tarde de heridas leves en la frente y el labio que se produjo, según las mismas fuentes, autolesionándose en el calabozo que ocupaba en Arkaute, según fuentes policiales. El consejero de Interior vasco, Rodolfo Ares, dijo tras las detenciones que ambos formaban una célula 'durmiente' y que hacían 'una vida normal' a la espera de una 'llamada' de ETA.