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Asad vuelve a prometer reformas mientras sigue la represión

Mientras acusa a los medios y a las potencias internacionales de conspirar para derrocarle, otras 27 personas mueren en las calles de Siria.

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En el cuarto discurso desde que comenzaran las protestas populares contra el régimen de Bashar al Asad, el presidente sirio ha vuelto a emplear la teoría de la conspiración internacional contra su Gobierno, se ha negado a dejar el poder y ha anunciado reformas constitucionales, aunque desestimó la entrada de la oposición en el Ejecutivo.

El discurso del presidente sirio se produjo el mismo día que otras 27 personas morían por la acción represora de las fuerzas leales al régimen, según  según los opositores Comités de Coordinación Local (CCL). Quince de las víctimas murieron en la provincia oriental de Deir el Zur, el resto de víctimas mortales se registraron en las provincias centrales de Homs (diez) y Hama (una), y en la nororiental de Qamishly (una).

En Deir el Zur, los disparos de las fuerzas de seguridad sirias para intentar sofocar varias manifestaciones que pedían la caída del régimen de Al Asad causó quince muertos y heridas a más de 60 personas, algunas de las cuales se encuentran en un estado muy grave.

En cuanto a las víctimas de Homs, la ciudad más castigada por la represión del régimen sirio, una de ellas es una menor que fue torturada hasta la muerte por parte de los efectivos de seguridad en el barrio de Karam el Zaytun. Otro de los fallecimientos se produjo al disparar las fuerzas de seguridad contra los asistentes a un funeral en el barrio de Bab Sabaa. Mientras, en Hama, un joven de 18 años pereció tras haber sufrido heridas graves por los disparos de francotiradores cuando se encontraba en el tejado de su casa.

Mientras Asad hablaba, el régimen mataba a otras 27 personas, algunas de ellas torturadas

Ninguno de estos episodios alteró lo más mínimo a Asad. 'La conspiración extranjera contra Siria es clara ahora a los ojos de todos. Hay varias facciones regionales e internacionales que tienen como objetivo desestabilizar al país. Estamos siendo víctima de un ataque feroz por parte de al menos 60 medios. Estamos viviendo una gran batalla en la historia de Siria y la victoria está cerca', dijo Asad en un discurso en la universidad de Damasco que ha durado cerca de hora y media. La ONU calcula que más de 5.000 personas han muerto en 10 meses por la represión.

El presidente  acusó a los opositores de 'saboteadores' y de 'haber utilizado las protestas pacíficas para asesinar y robar' y avisó de que 'no va a haber flexibilidad con quienes aterroricen a los ciudadanos, la lucha contra el terrorismo es la lucha de todos -apuntó-. No van a conseguir destruir nuestra identidad ni desestabilizar nuestro convencimiento de que la resistencia está en el corazón de nuestra identidad'.

'No vamos a dar un solo paso atrás contra el terrorismo. Golpearemos con un puño de hierro a los terroristas a los que les han lavado el cerebro', sentenció.

También cargó contra la Liga Árabe, que en las últimas semanas ha llevado a cabo una inspección sobre el terreno tras la cual certificó que la violencia sigue vigente en el país. 'La Liga Árabe ya no es árabe, deberíamos llamarla Liga extranjera. La grandeza del arabismo reside en su diversidad y expulsando a sus miembros , se suspende su identidad', esgrimió.

El presidente se preguntó qué derecho tienen los gobiernos, incluidas las monarquías del Golfo, de dar lecciones de democracia a Siria: 'El primer Parlamento sirio se formó en 1917, ¿dónde estaban ellos en ese momento?'.

'Su situación es como la de los doctores que fuman y recomiendan a los pacientes que dejen de fumar mientras tiene un cigarro en su boca', añadió.

Por otra parte, Asad anunció la celebración de un referendo sobre la nueva Constitución en la primera semana de marzo y prometió celebrar inmediatamente después, en mayo o junio, elecciones legislativas.

En la actualidad, una comisión constitucional está preparando un borrador para una nueva Carta Magna con la que se espera poner fin al monopolio del gobernante partido Baaz, de Al Asad, y abrir la puerta al multipartidismo.