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Berlusconi renuncia a las elecciones y convoca primarias en el centroderecha italiano

'Il Cavaliere' seguirá ligado a la política "aconsejando" a los más jóvenes. Echa flores al tecnócrata Monti al que hace unos meses odiaba y avisa del supuesto peligro para Italia de que gane la izquier

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El ex primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, anunció este miércoles que renuncia a presentarse como candidato a las próximas elecciones que se celebrarán en Italia en la primavera de 2013. Il Cavaliere, además, convocó la celebración de unas primarias para elegir al líder del centroderecha. Su delfín, Angelino Alfano, parte como principal opción, aunque las divisiones dentro del Pueblo de la Libertad (PdL) y la posibilidad de que entren en juego personajes de otros partidos como los democristianos de la Unión de Centro (UdC) o los exponentes de la antigua formación posfascista Alianza Nacional, pueden amenazar sus opciones.

'Por amor a Italia se pueden hacer locuras y cosas sabias. Hace 18 años salté al campo, una locura que no estaba privada de sabiduría: ahora prefiero dar un paso atrás por la smismas razones de amor que me empujaron a moverme entonces. No me presentaré como candidato a primer ministro pero seguiré al lado de los más jóvenes, que deben jugar para marcar gol. Tengo aún mucha fuerza y un poco de cabeza, pero sobre todo, lo que me espera es aconsejar, ofrecer mi memoria, explicar y juzgar sin intrusismo', dijo Berlusconi en un comunicado difundido por la web del PdL

Il Cavaliere explicó que con las elecciones primarias que se abrirán el 16 de diciembre se conocerá quién es su sucesor, que será elegido por los afiliados del partido. Es la primera vez que el exprimer ministro convoca un proceso así para seleccionar a un candidato. A partir de aquí, en la nota empieza a verse al Berlusconi de siempre, el que presume de una cosa cuando ha hecho todo lo contrario. Según él, su mayor 'conquista' es haber conseguido que Italia sea un país en el que no se llega a un puesto importante por los contactos que se tengan, sean mediáticos o profesionales.

Sin embargo, Berlusconi deja en política a una pléyade de enchufados que hoy quizá tengan su máximo exponente en Nicole Minetti, bailarina, modelo y exhigienista dental del propio Berlusconi que acabó en la Junta regional de Lombardía en el último minuto. Minetti está siendo juzgada por ser una de las proxenetas que reclutaban a jóvenes para las fiestas de Berlusconi en su mansión de Arcore. Las mismas jóvenes que conseguían entrar en el mundo de la moda, la televisión y la política garcias a prostituirse en casa del primer ministro italiano. 

A continuación, culpa a los otros de sus problemas políticos, personales y judiciales y hace un guiño sospechoso al tecnócrata Mario Monti, que le relevó en noviembre del año pasado por imposición del presidente de la República, Giorgio Napolitano. 'Estoy orgulloso y soy consciente de los límites de mis acciones y de las acciones colectivas que llevamos a cabo [...] Pero todo esto tenía que tener un precio, la deriva hacia ideologías y sentimientos de animadversión personal, hacia denigraciones y deslegitimaciones partidistas que no han hecho ningún bien a Italia [...] Al final salimos con una eleccion responsable, tomada hace justo un año con muchísimo sufrimiento, de confiar la guía provisional del país, al senador y técnico Mario Monti, expresión de un país que no ha querido participar nunca en la caza de brujas'.

Pese a todas las críticas que le ha propinado a lo largo de estos 11 meses, Berlusconi dice que 'el presidente del Consejo [de Ministros] y sus colaboradores han hecho lo que han podido, que es mucho, con una situación institucional, parlamentaria y política interna, y en unas condiciones europeas y mundiales en las que nuestra economía y nuestra sociedad han tenido que afrontar la gran crisis de la deuda'.

Como colofón -sólo le ha faltado el clásico ataque a la magistratura-  Il Cavaliere advierte del supuesto peligro para Italia si en las elecciones ganara una coalición de izquierdas 'que no daría continuidad' a esa oleada reformista de la que presume.