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Comandos israelíes ensayan un asalto 'limpio' contra la Flotilla

El Ejército hebreo no descarta la violencia contra los activistas extranjeros, a los que acusa de buscar el enfrentamiento

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El Ejército israelí ensayó ayer un asalto limpio contra la Flotilla de la Libertad que se prepara en Grecia para viajar a Gaza en los próximos días, un asalto que sea incruento y no como el de mayo de 2010, cuando los soldados irrumpieron fuertemente armados en el buque Mavi Marmara y mataron a nueve activistas turcos en aguas internacionales del Mediterráneo oriental.

Pero, al mismo tiempo, el Ejército israelí está filtrando informaciones a la prensa en el sentido de que los activistas, en su mayor parte occidentales, vendrán dispuestos a matar al mayor número posible de soldados y vendrán cargados de ácido sulfúrico para desfigurar a los soldados, una información que ayer publicaban los dos rotativos más populares de Tel Aviv, citando fuentes militares.

De esta manera, el Ejército quiere cubrirse las espaldas ante cualquier imprevisto que pueda ocurrir. Los líderes israelíes están satisfechos por haber conseguido que un gran número de gobiernos occidentales, incluidos los de Estados Unidos y España, hayan recomendado a su ciudadanos que no participen en la Flotilla.

En el ensayo que ayer realizó el Ejército se utilizaron mangueras de agua a presión y otros medios menos agresivos, aptos para reducir a los activistas sin necesidad de usar armas de fuego ni comandos especiales, como ocurrió el año pasado. Sin embargo, los militares irán preparados para cualquier eventualidad y sus filtraciones a la prensa en ese sentido suenan amenazadoras.

Parece improbable que los activistas busquen un choque directo y violento con los soldados, puesto que arriesgarían más que ellos y pondrían en peligro su propia integridad física. A las últimas amenazas de Israel, los activistas han respondido pidiendo al Ejército que señale a los activistas que considera violentos para expulsarlos de la Flotilla.

Las autoridades israelíes también han amenazado a las navieras propietarias de las embarcaciones que pondrán rumbo a Gaza con que incautarán los barcos. De esta manera, Israel quiere asustar a las compañías para que no presten o alquilen sus navíos a la Flotilla en el futuro. El año pasado, Israel acabó dejando en libertad a todos los barcos que participaron en la misión.

El Ejército tiene previsto apresar a las embarcaciones y enviarlas al puerto de Ashdod. En principio, los activistas serán fichados y en sus pasaportes se estampará un sello conforme serán deportados y no seles permitirá la entrada en el país durante diez años. La ayuda humanitaria será descargada en Ashdod y se enviará a la franja de Gaza por carretera, según estos planes. También existe la posibilidad de que la Flotilla finalmente se dirija al puerto egipcio de Al Arish, en la península del Sinaí, desde donde el cargamento se transportaría a Gaza por tierra.

Una circunstancia que los israelíes no saben si es buena o mala es la ausencia de activistas turcos. Por un lado, creen que la Flotilla será así menos violenta, mientras, por otro, temen que no podrán usar el latiguillo del año pasado, cuando dijeron que estaba llena de 'islamistas' violentos.

En la guerra propagandística que se ha desatado parece que valen todos los recursos y que poco se le puede enseñar a Israel en esta materia. Numerosos activistas sionistas o simpatizantes de todo el mundo se meten en prácticamente todos los foros en las lenguas más variadas para defender al Estado judío y para criticar a la Flotilla.

En algunos casos incluso se les va la mano con la hasbarao 'propaganda', como ha ocurrido con el inexistente Marc, el protagonista de un vídeo que la oficina del primer ministro Binyamín Netanyahu colgó en Youtube y que se ha revelado como una burda falsificación.

En los dos minutos y medio que dura el vídeo, el tal Marc se presenta como un activista de derechos humanos gay. Dice que se puso en contacto con los organizadores de la Flotilla para participar en el viaje, pero que lo rechazaron porque no lo consideraron adecuado. Marc asegura que grabó el vídeo para denunciar que la Flotilla es un engaño y que los organizadores mantienen estrechos contactos con la organización islamista Hamás, para quien los homosexuales son unos 'pervertidos'.

Un blogger estadounidense, Max Blumenthal, descubrió que la grabación fue publicada por un funcionario del Gobierno israelí que se llama Neil Lazarus y que quien se hace llamar Marc es en realidad un empresario israelí que se llama Omer Gershon.

El vídeo en cuestión se está difundiendo por la red de una manera muy amplia y la oficina del primer ministro ha reconocido vagamente que a menudo utiliza material que encuentra en la red y que es útil para la hasbara de Israel.

Por su parte, la prensa hebrea publicaba ayer crónicas muy agresivas contra la Flotilla. El diario Maariv titulaba en portada 'Ácido mortal en los barcos de la flotilla' y en el titular del interior, con más claridad, decía 'Vienen a matar'. Los contenidos de los artí-culos citaban al Ejército como fuente de la información.

Este rotativo de Tel Aviv decía, además, que 'detrás de la imagen inocente de los organizadores de la Flotilla, existe la intención clara de matar al mayor número de soldados posible' y atribuía la frase a 'fuentes militares'.

El diario Yediot Ahronot se expresó en términos similares, destacando que 'los activistas tienen la intención de matar a los soldados y de desfigurarlos con sustancias químicas', una información que también habría salido del Ejército.

En la guerra de propaganda hubo lugar para una rectificación. En un primer momento, la dirección de la oficina de prensa del Gobierno, que depende directamente de Netanyahu, anunció que a los periodistas que apresaran los soldados se les expulsaría del país y se les prohibiría entrar en Israel durante diez años, conforme a lo que prevé la ley para cualquiera que entre en Israel sin los papeles en regla.

Sin embargo, el propio Netanyahu terminó por corregir a su oficina de prensa y aclaró que los periodistas no serán detenidos puesto que estántrabajando y no vienen como activistas. Si se les detuviera, se crearía un precedente grave puesto que, igual que los activistas, los periodistas no tienen ninguna intención de viajar a Israel sino a Gaza y, por tanto, no desean entrar en aguas territoriales israelíes.