Publicado: 31.03.2014 18:46 |Actualizado: 31.03.2014 18:46

La derrota de los socialistas se lleva por delante al Gobierno francés

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La derrota de los socialistas en las elecciones municipales en Francia ha acabado con el que hasta hoy el Gobierno galo. El presidente François Hollande ha anunciado que el actual ministro del Interior, el barcelonés Manuel Valls, se convertirá en el nuevo primer ministro del país.

Anteriormente, el anterior jefe del Ejecutivo, Jean-Marc Ayrault, había presentado su dimisión y la del Gobierno en pleno tras la histórica debacle del Partido Socialista frente al avance de la derecha.

El mandatario francés ha destacado que Valls ha recibido el encargo de formar un nuevo Gabinete "de combate" y "unido" que debe hacer caso del "mensaje" dado por los ciudadanos en las urnas. "Es un momento importante en nuestra vida nacional", ha enfatizado Hollande en un discurso televisado en el que ha expresado su "reconocimiento" a Ayrault. "Confío en Manuel Valls", ha puntualizado.

"No (hay) suficiente cambio, no (hay) suficiente empleo, todavía (hay) demasiado paro, todavía (hay) demasiados impuestos, y todavía (hay) demasiados interrogantes sobre la capacidad de nuestro país para salir adelante. Es el mensaje que me habéis dirigido y que recibo personalmente", analizó el presidente. Hollande anunció que se abre "una nueva etapa" con un gobierno más reducido (en el actual hay 38 ministros y ministros delegados) que dirigirá Valls con tres objetivos: devolver a Francia su fuerza económica, concentrarse en la justicia social y aumentar el poder adquisitivo de los franceses.

"Son las empresas las que crean empleo. La primera de las injusticias es el desempleo. Es decisivo para el futuro de nuestro país producir más, en Francia, y de forma diferente", añadió Hollande, que prometió una "disminución de impuestos" y de las cotizaciones que pagan los trabajadores "de aquí a 2017".

El presidente de Francia subrayó que "la recuperación del país es indispensable" y pasa por renovar el "aparato productivo", sanear las "cuentas públicas" y reconquistar la "influencia en Europa y en el mundo". "Fiel a los compromisos antes de las elecciones, no olvido a quienes confiaron en mí y me eligieron", dijo Hollande, después de que su partido se viera netamente superado por el centroderecha en los comicios municipales, lo que supone una derrota histórica para el Partido Socialista.

Hollande dijo saber que la "situación era grave" y asumió "la total responsabilidad", al tiempo que preconizó una "mayor constancia en el rumbo" sin descartar "hacer las inflexiones necesarias, porque el único objetivo es el éxito de la República". "Y lo conseguiré con este nuevo gobierno", concluyó Hollande, que no avanzó el nombre de ninguno de los ministros que saldrán del Ejecutivo ni quienes serán sus sustitutos.

Pese a su simbólica victoria en París, la formación gobernante perdió 151 ciudades de más de 10.000 habitantes y cedió también urbes de más de 100.000 como Toulouse, Reims, Saint-Etienne, Anger o Amiens. Los rumores de cambios en el Gobierno ya se habían hecho especialmente intensos tras la primera vuelta electoral y, pasada ya la segunda, todos los medios franceses daban por hecho que habría cambios.¡

Tras confirmarse ayer la amplia derrota del PS en los comicios locales, Ayrault, de 64 años, dijo en una comparecencia en televisión que el resultado responde a una responsabilidad colectiva, pero que asumía "toda" su culpa. El hasta este lunes primer ministro, que llegó al puesto en mayo de 2012 tras la victoria de Hollande en las elecciones presidenciales frente a Nicolas Sarkozy, ha visto su popularidad caer en picado desde entonces, casi tanto como la del propio presidente.

Un reciente sondeo publicado por el instituto BVA para la revista L'Express muestra que Ayrault cuenta con una aceptación del 25% entre los franceses, un punto menos que en febrero. En cambio, Valls, de 51 años, es uno de los políticos más populares de Francia (53%). Sin embargo, el titular de Interior, situado políticamente en el ala más a la derecha del PS, no agrada a Los Verdes, que participan en la coalición de Gobierno y no descartan salir de ella en caso de que Valls asuma el control del Ejecutivo, según hizo saber la semana pasada la ecologista y ministra de Vivienda, Cécile Duflot.

Los comicios municipales, celebrados a dos vueltas ayer y el anterior domingo, estuvieron marcados por una abstención récord de cerca del 36,3%. Arrojaron un balance muy negativo para la izquierda, muy favorable para el centro-derecha, que recuperó el terreno perdido en 2008, y un buen resultado para el ultraderechista Frente Nacional (FN). El centroderecha, según datos del Ministerio del Interior todavía provisionales, consiguió el 45,1% de los votos, la izquierda el 40,5 %, la extrema derecha el 6,85 % y la extrema izquierda el 0,06%.