Publicado: 04.07.2014 19:47 |Actualizado: 04.07.2014 19:47

La detención de un doble espía en Berlín reactiva el escándalo de las escuchas

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El escándalo en torno a las actividades de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) en Alemania cobró este viernes una nueva dimensión tras la detención de un agente alemán por presunto contraespionaje, ya que al parecer filtró a EEUU información de la comisión parlamentaria creada para investigar ese asunto.

El sospechoso, de 31 años y miembro de los servicios secretos alemanes, habría estado ejerciendo durante dos años de doble agente al servicio de la NSA estadounidense, según informaciones coincidentes del semanario Der Spiegel y el diario Süddeutsche Zeitung.

La detención se practicó por orden de la fiscalía federal, que el mismo jueves procedió a comunicarlo a la comisión de secretos oficiales del Parlamento y a la que investiga el escándalo del espionaje masivo de Estados Unidos, así como a la canciller alemana, Angela Merkel. Según la edición digital de Der Spiegel, el hombre habría confesado que vendía sus servicios a Washington y recibía las instrucciones a través de la embajada estadounidense en Berlín.

Se asegura que el presunto doble agente filtró 218 documentos internos alemanes, incluidas tres actas relacionadas con las pesquisas de la comisión investigadora del Bundestag (Parlamento federal). A cambio de esos servicios, habría percibido 25.000 euros del espionaje estadounidense, que le fueron transferidos en un encuentro en Austria.

El periódico Süddeutsche Zeitung indica que el sospechoso trató de contactar con los servicios secretos rusos, aunque se desconoce si también transfirió información en esa dirección. Las noticias difundidas por los citados medios, así como la televisión pública ARD, no han sido de momento confirmadas por ningún estamento oficial.

En un primer comunicado, la fiscalía federal informó ayer simplemente de la detención de un hombre por sospechas de trabajar para un servicio secreto extranjero, sin ofrecer más detalles. Asimismo, el portavoz del Gobierno alemán, Steffen Seibert, rehusó dar más datos al respecto, indicó que Berlín se tomaba el asunto "muy en serio" y explicó que Merkel había sido informada del asunto el mismo jueves.

El portavoz declinó comentar si la canciller había abordado la cuestión con el presidente estadounidense, Barack Obama, en la conversación mantenida ayer en relación al conflicto de Ucrania.

Pocas horas después de esta reacción, el Ministerio de Exteriores anunciaba, en un breve comunicado, que se había "convocado" al embajador de Estados Unidos Stephan Steinlein a una "conversación" en relación con el caso.

Más allá de las lacónicas explicaciones de la fiscalía y el Gobierno, el caso del presunto doble agente desató una ola de reacciones de indignación por parte de los miembros de la comisión del Bundestag que investiga las actividades de la NSA, quienes exigen el completo esclarecimiento del asunto. Las actividades de la NSA en Alemania han creado persistentes tensiones entre Berlín y Washington, sobre todo tras conocerse que el espionaje de Estados Unidos realizó escuchas a un teléfono de Merkel, cuestión que a su vez ha derivado en la apertura de un sumario por parte del fiscal federal, Harald Range.

Las revelaciones en torno al presunto doble agente siguen a la declaración ayer ante la comisión parlamentaria de los extécnicos de la NSA Thomas Drake y William Binney, quien afirmó que el espionaje estadounidense actúa con procedimientos propios de dictaduras. "Quieren estar informados de todo", aseguró Binney, para quien las prácticas de la NSA adoptan formatos "solo conocidos hasta ahora bajo dictaduras".

Desde la comisión del Bundestag se apremió ayer al fiscal Range a incluir en su sumario por las escuchas a Merkel el caso de un estudiante que habría sido espiado por la NSA. El estudiante, Sebastian Hahn, había desarrollado un servidor capaz de borrar las huellas de los usuarios de internet y "burlar" así la vigilancia de los servicios de espionaje de Estados Unidos.

Hahn sería junto con Merkel el segundo ciudadano alemán identificado con nombre y apellidos a quien la NSA habría sometido a escuchas y, por tanto, le asistiría el mismo derecho a que su caso fuera asumido por la fiscalía federal.