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El Ejército colombiano descabeza a las FARC tras matar a su líder

El presidente Santos asegura que fue una traición dentro de la guerrilla la que permitió acabar con Alfonso Cano tras siete horas de persecución

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En el recodo de una senda, apenas perceptible, metida en la selva más profunda de la región del Cauca, terminaron los sueños revolucionarios del joven antropólogo de la Universidad Nacional de Colombia, Guillermo León Saenz, que un día decidió 'enmontarse' con el seudónimo de Alfonso Cano hasta llegar al mando supremo de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

Su cuerpo, casi irreconocible por efecto de más de una tonelada de bombas que cayó a su alrededor durante varias horas, reposaba ayer en la morgue de Popayán, a pocos metros de donde el presidente Juan Manuel Santos celebraba ante la cúpula militar su más importante triunfo militar en su año y medio de mandato: el golpe más decisivo a la guerrilla en toda su historia

La ayuda de EEUU para localizar con satélites el objetivo resultó decisiva

'Fue una operación que se inició alrededor del 15 de octubre, con inteligencia de diferentes fuentes, con la colaboración de gente dentro de las FARC', aseguró Santos.

Durante varios años, Cano ejerció su comandancia de las FARC desde la zona del Cañón de las Hermosas, uno de los parajes más bellos de la región del Tolima en la Cordillera Central de los Andes colombianos, con cañones profundos y riscos a más de 3.000 metros de altura, una amplia zona inaccesible para la fuerza aérea.

Con ayuda de la inteligencia y de la tecnología satelital de EEUU, el Ejército colombiano creó un operativo dedicado exclusivamente a buscar a Cano, hasta conseguir, en marzo de este año que abandonara el santuario tradicional de la comandancia de las FARC en la Cordillera Central para moverse hacia el sur entre las regiones de Cauca y Huila.

El cuerpo de Cano apareció solo y desarmado tras varios bombardeos

Se decía que Cano había sido herido y buscaba nuevos refugios. El propio presidente Santos declaró que habían encontrado un campamento que había ocupado momentos antes de llegar el Ejército, y que ya 'le respiraban en la nuca' al jefe supremo de la guerrilla y sus dos anillos de escoltas.

Huyendo de las aldeas conocidas por su apoyo a la guerrilla, Cano había instalado en las últimas semanas un pequeño campamento en el poblado de Chirriadero. Localizado desde hace varios días por la 'inteligencia' militar, fue bombardeado a conciencia desde las 8.30 del viernes por 14 aviones y una tonelada de explosivos. Los militares avanzaron después por tierra encontrando el cadáver del operador de radio de Cano y de su lugarteniente Pacho Chino. Siguió un hallazgo valioso, las gafas del jefe guerrillero, su billetera, siete ordenadores, 39 memorias USB, 24 discos duros, además de dos ametralladoras y cierta cantidad de dinero. El líder de las FARC no debía andar muy lejos. Abriéndose paso en abanico y con abundante plomo en todas direcciones, dieron al fin con el cuerpo de quien había perecido solo y desarmado.

Algunos dirigentes de las FARC han sido traicionados por sus lugartenientes

Las hipótesis sobre una traición final se abren camino. ¿Su jefe de Seguridad, el indio Efrain, capturado milagrosamente vivo? ¿El seguimiento del suministro de víveres y pertrechos desde poblaciones vecinas? Las dos son igual de plausibles. Al jefe militar Mono Jojoy consiguieron localizarle en su búnker inexpugnable después de colocar un chip en el tacón de una de sus botas especiales recién estrenadas. Al comandante Iván Ríos lo asesinó su propio jefe de seguridad de un tiro en la frente mientras dormía, para cobrar una millonaria recompensa.

Lo que nadie duda en Colombia es que se abre una nueva etapa en una guerra que dura ya más de cuatro décadas. Y que unos 10.000 hombres y mujeres bien pertrechados siguen en las selvas sin que aparezcan perspectivas claras de paz.

Pulse aquí y lea la entrevista que concedió Alfonso Cano a Público (11/6/2011).