Publicado: 11.12.2015 07:51 |Actualizado: 11.12.2015 07:51

Las empresas israelíes dicen que el etiquetado de los productos de las colonias perjudicará a los palestinos

Centenares de empresas israelíes que tienen plantas en las colonias judías de los territorios ocupados ven con preocupación la decisión de Bruselas de etiquetar sus productos. No obstante, no está claro si esta medida va a afectar negativamente a sus negocios.

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El parque industrial Barkan

El parque industrial Barkan

BARKAN.- "Es cierto que algunas fábricas se están trasladando del otro lado de la línea verde, y esto es un problema para los palestinos principalmente. A los israelíes no nos cuesta nada irnos 7 kilómetros más allá, pero ellos perderán su trabajo", advierte Zeev Horovitz, jefe de ingenieros de Rolbit, una empresa de productos electrónicos que da trabajo a 30 empleados incluidos 8 palestinos.

Rolbit, que exporta a Estados Unidos, Francia e Italia, y que antes también exportaba a España hasta hace poco, está en el parque industrial de Barkan, situado junto a la colonia judía del mismo nombre, que alberga a unas 250 empresas de distintos sectores.

La empresa más conocida del parque, las Bodegas Barkan, que empleaba a cientos de obreros, muchos palestinos, abandonó su ubicación hace ya algunos meses y ahora tiene su sede cerca de la ciudad de Ashdod. Otras empresas han seguido su estela como consecuencia de la reciente decisión de Bruselas de etiquetar los productos israelíes que originan en los territorios ocupados para distinguirlos de los productos propiamente israelíes que se benefician de los acuerdos económicos bilaterales.



En la planta de Rolbit los empleados palestinos trabajan en un área, mientras que los israelíes, principalmente mujeres de origen ruso, trabajan en otra área. “Nadie va armado. Esto es más seguro que Jerusalén, y no ha habido necesidad de incrementar las medidas de seguridad a raíz del reciente levantamiento palestino”, explica el ingeniero Horovitz.

Yihad, uno de los empleados palestinos, trabaja en Rolbit desde hace siete años en la línea de embalaje. “Mi primo trabajaba aquí y me dijo que había trabajo, así que vine. Mi salario ahora es mejor que el que cobraba en mi pueblo, cuatro veces más elevado”.

“Cuando necesitamos a otro trabajador, ellos mismos se encargan de buscarlo dentro de sus propias familias. Eso es una garantía. No queremos sorpresas”

El ingeniero Horovitz dice que la empresa no asume riesgos y que los ocho empleados palestinos pertenecen a dos familias. “Cuando necesitamos a otro trabajador, ellos mismos se encargan de buscarlo dentro de sus propias familias. Eso es una garantía. No queremos sorpresas”, explica.

No están claras cuáles serán las consecuencias de la decisión de Bruselas. El ministerio de Industria israelí considera que la repercusión será mínima, tal vez de unos 10 millones de euros, puesto que la Unión Europea no ha prohibido la venta de los productos israelíes que tienen su origen en los territorios ocupados, sino que solo ha ordenado su etiquetado, con el fin de que el consumidor europeo conozca el origen del producto.

Sin embargo, algunos empresarios que tienen sus fábricas en las colonias judías han observado que en las últimas semanas la venta de sus productos se ha incrementado en Europa. Este fenómeno lo explican diciendo que hay consumidores judíos o consumidores que se identifican con Israel que en lugar de boicotear los productos de las colonias los compran, de manera que la decisión ha tenido un efecto contrario al esperado.

Solo en 2005 la Unión Europea decidió que los productos israelíes fabricados en los territorios ocupados no debían beneficiarse de las ventajas de los productos propiamente israelíes, y ha sido necesario que transcurra una década para que se tome una decisión final al respecto, si bien los palestinos creen que los productos israelíes de los territorios ocupados simplemente no deberían venderse en Europa.

“El etiquetado de la UE es un paso atrás”, explica David Simha, presidente de la cámara de comercio israelo-palestina, una cámara privada que en teoría no tiene ningún vínculo con el Gobierno, aunque defiende los intereses económicos de Israel. “Nosotros creemos que la economía y los negocios contribuyen a la paz, y que nuestra misión consiste en crear puestos de trabajo, tanto para los israelíes como para los palestinos”.

Un parque industrial "beneficioso" para todos

El ingeniero Moshe Lev-Ran, director de exportaciones de Twito Plast, una empresa con 120 empleados, de los que 40 son palestinos de los pueblos vecinos, lamenta que la decisión de la UE vaya a tener consecuencias negativas para los palestinos y vaya a perjudicar, en su opinión, las posibilidades de lograr un acuerdo de paz. “¿Qué pasará con los palestinos si la UE no compra nuestros productos?”, se pregunta Lev-Ram.

Lev-Ram dice que en 1967, cuando Israel ocupó Cisjordania, en la zona de Barkan solamente había montañas. Entonces a alguien se le ocurrió establecer un parque industrial y todo el mundo se benefició de la idea. Algo crispado, responde que no quiere hablar de política cuando se le pregunta si no sabían que la apertura del parque industrial en Barkan contravenía la legislación internacional.

Twito Plast exporta a varios países europeos, incluida España, y a Estados Unidos, especialmente manufacturas para el aire acondicionado. El grueso de su producción viaja hasta América pero la empresa teme que la decisión de la UE repercuta negativamente en sus exportaciones, algo que todavía no ha ocurrido.

Confusión con el tema del etiquetado

Dan Catarivas, presidente de la Asociación de Fabricantes de Israel, cree que hay mucha confusión con el tema del etiquetado. “La base de las relaciones económicas entre Israel y los palestinos se guía por el Protocolo de París, que se firmó después de los acuerdos de Oslo de 1993, y que prevé el libre movimiento de los bienes israelíes y palestinos”.

El volumen de las exportaciones israelíes a Palestina ronda los 4.000 millones de dólares, mientras que las importaciones de productos palestinos alcanzan los 791 millones de dólares, según datos oficiales de Israel. Además, Israel controla todas las importaciones palestinas que se originan en otros países.

A la Unión Europea Israel exporta 15,5 mil millones de dólares, lo que representa casi el 32 por ciento de todas las exportaciones israelíes. De hecho, Europa es el principal socio comercial de Israel, y la decisión de etiquetar sus productos de los territorios ocupados constituye una medida que tendrá consecuencias muy limitadas en la economía israelí. Se trata en principio de una decisión que tiene más peso político que económico.