Publicado: 03.02.2015 17:30 |Actualizado: 04.02.2015 07:00

"La exclusión europea
de los gitanos es histórica e histérica"

Vasile Ionescu, uno de los fundadores del movimiento político gitano de Rumanía. Recuerda que "la ideología de la pureza
racial ya existía entre los conquistadores españoles" 

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Fotografía de Vasile Ionescu cedida por el propio entrevistado.

Fotografía de Vasile Ionescu cedida por el propio entrevistado.

BUCAREST.- Vasile Ionescu es escritor, uno de los fundadores del movimiento político gitano de Rumanía y miembro de la Comisión Wiesel por el estudio del Holocausto en el país.

Usted es el líder de un movimiento de emancipación de los gitanos. ¿Fue difícil ser niño gitano en Rumanía?

Mi primer y único día de guardería un niño rumano dijo: "¡mira, viene un gitano!". Ya no fui más, pero cuando comencé a ir a la escuela supe que debía hacer algo con mi vida. El destino espiritual de un niño gitano es frágil, porque cuesta hacer frente a un racismo que te deforma la personalidad. A mí me han salvado los libros. A los 14 años leí a Dostoievski y a Panait Istrati, y me marcaron para siempre. Me pasé la adolescencia leyendo. Era, tal vez, la manera de evadirme de la realidad, mi forma de encontrar el equilibrio en el mundo.

"El destino espiritual de un niño gitano es frágil, porque cuesta hacer frente a un racismo que te deforma la personalidad"

Aquel sentimiento de inferioridad, el estigma, ha sido muy fuerte durante todas las etapas de mi vida y me ha creado una falta de confianza en mí mismo contra la que he tenido que luchar mucho. Luego estudié cine y sociología, porque no podía conciliar los dos mundos, los gadjos (extranjeros) y los gitanos, la razón y la pasión. Mi pueblo, que es músico, ha dado a Europa una manera de sentir, y debe emprender esta revolución, acabar con la brecha entre la razón y la pasión. Todavía falta una masa crítica entre las élites cultas gitanas que pueda actuar como agente del cambio. Por otro lado, en el caso de los gitanos en Europa, así como en el caso de los afroamericanos en EEUU, el fracaso de una política de ciudadanía que no se vincule a la raza es ya obvio y sombrío.

¿Cómo explica la actual ola de racismo que sufren los gitanos en Europa? Expulsiones colectivas de gitanos en Francia, persecución violenta en Hungría, segregación con muros en Rumanía...

La historia de los gitanos en Europa es una historia de racismo y segregación, igual que la de los afroamericanos. Una reminiscencia de la esclavitud o de un estatuto inferior, tipo raza-casta. Las comunidades en Europa se han construido en base a relaciones de parentesco, lengua, propiedad, y sobre el irreconciliable conflicto extranjero-autóctono, centro-periferia, comunidad-gueto, etc. En Rumanía, conforme a la ley de la esclavitud, hasta 1856 no se permitió que los gitanos fueran enterrados en los cementerios de los rumanos, cosa que sigue pasando hoy en Francia, donde se negó el entierro a un bebé gitano el pasado mes de diciembre. La solución para cambiar esta realidad es atacar por ambas partes esta "frontera", el odio patológico y tácito, y crear un "contrato social" honesto que mejore los problemas identitarios bipolares. ¡No quiero ser rumano, o español, o francés, quiero ser gitano!

La exclusión europea de los gitanos es una cuestión histórica…

E histérica. Se conocen muchos datos: entre los esclavos de Colón había gitanos condenados a las galeras; más de 1,5 millones de gitanos europeos fueron deportados a las colonias. Lo que queda por debatir es la impunidad del racismo contra los gitanos: la esclavitud, el Holocausto, deben ser reconocidos. Sin remordimiento, no existe ni perdón, ni olvido. Es la negación de la dignidad de los gitanos como nación.

"A veces se olvida que la ideología de la pureza
racial ya existía entre los conquistadores españoles
de las Américas"

También queda por aclarar quiénes son los gitanos para los europeos. ¿Unos salvajes inadaptables? ¿Un pueblo sometido al ostracismo? ¿Una nación europea? ¿Un grupo vulnerable? Tras 500 años de rechazo en Europa, se impone una solución… aceptable.

Ya en 1876 se hablaba de los gitanos como seres inferiores, "lastre social", y se imponía como solución disciplinarlos. A veces se olvida que "la limpieza de sangre" y la ideología de la pureza racial ya existían como ideas esenciales entre los conquistadores españoles de las Américas, y luego en la Segunda Guerra Mundial. Tras la guerra, se formó la UNESCO y se intentó esconder el hecho de que las élites cultas de todos los países habían estado implicadas en el Holocausto, dado que la eugenesia racial se había manifestado a nivel europeo. En Rumanía, durante la Segunda Guerra Mundial, los gitanos fueron enviados al campo de concentración de Transniéster. Murieron 25.000 personas. Dos tercios eran niños. La pregunta es: ¿quién era el otro? "Nadie", ha sido la respuesta. ¿Quién era mi prójimo? Pues, mi familia. Los responsables de los campos de concentración tenían familias, jugaban con sus hijos, y después hacían lo que sabemos que han hecho.



¿Y tras la Guerra?

Tras la Segunda Guerra Mundial, los Estados europeos dieron un golpe de timón hacia un igualitarismo que quería maquillar las consecuencias del Holocausto. Pero el racismo sigue existiendo. La pregunta hoy en día es la misma: ¿quién es el otro, el diferente? ¿El otro existe? El otro es solo el que forma parte de la comunidad, con quien me acuesto; el otro diferente, el que no forma parte de mi comunidad, tal vez exista, tal vez esté a mi lado, ya veremos… Este proceso de civilización de los asociales, de los diferentes, lo sabemos de Michel Foucault, se reduce a controlar y castigar, a la inclusión como exclusión, a la integración como proceso de desintegración, etc. Es obvio que Europa es una fábrica de gitanos, un término genérico que designa a los excluidos. Así se explica la situación de los gitanos en Europa, por una estratificación social basada en la relación raza-clase.

¿Se ha movilizado el pueblo gitano contra esta situación?

"Para transformar las políticas hace falta un movimiento social gitano que lleve al cambio. Libertad significa que uno mismo se libera, no que otros te liberan"

No he visto ninguna protesta de los gitanos ante el Consejo de Europa en Bruselas. Ni a gitanos ni a blancos manifestarse en contra de este racismo. Por un lado, no existe una masa capaz de generar un cambio; por otro lado, se plantea la pregunta: ¿qué quieren los gitanos? Con el tiempo, las identidades estigmatizadas llegan a odiarse a sí mismas. Para transformar las políticas hace falta un movimiento social gitano que lleve al cambio. Libertad significa que uno mismo se libera, no que otros te liberan.

Pero los gitanos deben militar para ello, estar en posición vertical. Si te quedas al margen de la sociedad, nadie te tiene en cuenta. La meta es alcanzar la igualdad social, inexistente en la realidad. Ya desde el nacimiento hay condicionantes sociales: unos tienen derecho a pasar las vacaciones en Saint-Tropez, y otros a rebuscar comida en la basura. En 1789, la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano proclamó que todos los hombres nacían iguales y libres, pero en 1802 Napoleón reinstauró la esclavitud en las colonias.

¿Cree posible un Estado gitano?

Por supuesto que existe un aumento del nivel de conciencia colectiva, sobre todo en Europa del Este, donde los gitanos son reconocidos como minoría nacional. Ahora estamos en otro momento de nuestra historia, a pesar de la presión colonizadora de los Estados europeos, que se encuentran en su fase de agonía. A nivel personal, estoy de acuerdo con las versiones de la democracia contemporánea, pero existen también otras respuestas, como la creación de un Estado gitano en la zona libre de Konigsberg.

¿Existe una doble discriminación de los gitanos del Este, como inmigrante y como gitano?

"Tenemos que hablar de derechos económicos, de igualdad económica, no sólo de los derechos humanos que parece que fallecieron el mismo día que nacieron"

Tenemos que hablar de derechos económicos, de igualdad económica, no sólo de los derechos humanos que parece que fallecieron el mismo día que nacieron. Lo importante es que el inmigrante y el autóctono tengan acceso al desarrollo económico y social. Es una discriminación que empieza por lo económico, ingresos, trabajos, etc.

¿Existe el nomadismo entre los gitanos de Europa del Este?

¿Qué quiere decir nómada? Cuando uno habla de un nómada, se refiere a una persona que no tiene casa. Esta es la única realidad que se puede medir. Lo puedes llamar nómada o inmigrante o desahuciado. Es el resultado de un contexto social, no es una elección. El nomadismo por placer, por elección personal, se llama turismo.

¿Qué opina de las políticas europeas de inclusión social de la población gitana?

En Occidente la situación ha mejorado. Ya no se aplica, como antes, la deportación de los marginales en las colonias, considerada como una forma de integración. Las actuales políticas de inclusión se parecen a las películas de Kusturica, se improvisa todo. Son distintas formas de arreglar una realidad que cada uno entiende como le viene en gana.

"Nos encontramos ante una situación abusiva en la que cada país concibe sus propias políticas públicas de inclusión, y eso repercute en una exclusión recurrente"

Ahora vivimos un humanismo retórico, del que, sin embargo, podemos vislumbrar los límites hipócritas. Nos encontramos ante una situación abusiva en la que cada país concibe sus propias políticas públicas de inclusión, y eso repercute en una exclusión recurrente: la libertad de circulación y el estatuto de ciudadano europeo ha llevado a la expulsión de los no-deseados. Existe un fenómeno de gitanización de la pobreza. El gitano se ha convertido en un chivo expiatorio de nuestra violencia primaria.

Por supuesto, la situación tiene que cambiar de alguna manera, porque ahora vivimos un regreso al pasado, al fascismo europeo de la Segunda Guerra Mundial. En Rumanía, los gitanos están reconocidos como minoría nacional, lo que significa autodeterminación política y autonomía cultural. Existen políticas de discriminación positiva. Miles de gitanos trabajan en la administración del Estado, otros miles son titulados superiores o doctores, y existe incluso una red de ONG gitanas, lo que implica un aumento de la conciencia colectiva, un desarrollo de las élites cultas. Pero no nos engañemos, es un camino de largo recorrido.