Público
Público

McCain y Palin sacan los trapos sucios

Sus respectivos asesores se culpan mutuamente de la derrota ante Obama

Publicidad
Media: 0
Votos: 0
Comentarios:

Sarah Palin intentó colarse la noche del martes en el mensaje en el que John McCain felicitó a Barack Obama por su victoria en las elecciones presidenciales de Estados Unidos. No es habitual que los candidatos a la vicepresidencia hablen en ese momento decisivo pero la gobernadora de Alaska quería su momento de gloria.

Mark Salter y Steve Schmidt, los principales asesores de McCain se lo impidieron. Entre los hombres de confianza de McCain habían sentado muy mal las ambiciones políticas, nada ocultas, de Palin.

Ni amor a primera vista ni luna de miel. La relación entre McCain y Palin era un desastre y los dos candidatos del Partido Republicano no tenían ninguna química. Sus respectivos asesores han comenzado a culparse mutuamente de la errática campaña presidencial de los republicanos.

La autocrítica brilla por su ausencia entre los asesores de McCain. Centran sus ataques en enemigos exteriores habituales, como la prensa, y en el comportamiento de Palin. Los leales a McCain culpan a los colaboradores de la gobernadora de Alaska de filtrar sus diputas a la prensa.

McCain ya anticipó en julio lo que pasaría tras las elecciones: 'Si ganas, los historiadores dirán que hiciste una gran campaña con la gente adecuada. Si pierdes, se dirá que siempre estuvo desorganizada'.

El momento más crítico entre el grupo de McCain y el de Palin fue a causa de las compras efectuadas por la gobernadora a cuenta de las arcas del Partido Republicano. Nicolle Wallace, una de las principales asesoras de McCain, le dijo que debería comprarse tres trajes para la Convención Republicana de septiembre y otros tres para el resto de la campaña. Se calculó que el presupuesto estaría entre los 20.000 y los 25.000 dólares.

Pero a Palin se le fueron las cosas de las manos. Se gastó unos 150.000 dólares en compras para toda la familia en tiendas de lujo. Las adquisiciones incluían zapatos, joyas y maletas. Desde las filas de McCain no se descarta que el Partido Republicano mande un equipo de abogados a Alaska para auditar las compras.

El colmo para la candidatura de McCain fue la broma en la que cayó Palin con un humorista canadiense que se hizo pasar por el presidente francés, Nicolas Sarkozy. Tres días antes de la llamada se sabía que la gobernadora tenía prevista una conversación telefónica con Marc-Antoine Audette, conocido por sus bromas a famosos y jefes de Estado. En la conversación, surrealista, Palin acaba comentando que a lo mejor se presenta a la Casa Blanca. 'Quizá en ocho años', decía muy divertida durante su charla con Sarkozy.

Los asesores de Palin dice que los hombres de McCain sabían tres días antes la agenda de la gobernadora pero que no prestaron atención.

La campaña de McCain también ha filtrado a la prensa las limitaciones de Palin en política exterior. Además de considerar a África como un país en lugar de un continente, la cadena Foxnews reveló que la gobernadora de Alaska desconocía los integrantes del Tratado de Libre Comercio (Estados Unidos, Canadá y México).

Pese a los enfrentamientos, los dos dicen apreciarse mucho. 'Tenemos una gran relación. Le adoro', declaró Palin nada más llegar a Alaska. Allí fue recibida por una multitud que le pedía que regresara a la batalla nacional gritando la fecha que consideraban oportuna: '2012'.

Y puede que Alaska vuelva a juntar en una causa común a McCain y a Palin. El senador por el estado Ted Stevens, condenado por corrupción a la espera de sentencia, está a punto de renovar su puesto en Washington. Todo el Partido Republicano quiere que dimita. En ese caso, Palin podría ocupar su puesto y volverse a encontrar con McCain en el Senado.

Mientras el senador por Arizona tiene previsto seguir con su labor como legislador. 'Está ansioso por volver', declaró a The New York Times su director de campaña Rick Davis. McCain ha pasado la resaca electoral organizando barbacoas en su rancho de Sedona, Arizona, para su familia y amigos. El senador está planeando su regreso a Washington y preparando un viaje de visita de tropas a Afganistán.