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Los principales acusados por el 11-S quieren declararse culpables

Los cinco hombres comparecieron ayer ante un tribunal militar en Guantánamo

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Khalid Sheikh Mohamed, el supuesto cerebro del 11-S, y los otros cuatro principales detenidos por los atentados, pidieron ayer declararse culpables de los cargos de terrorismo que podrían llevarles a la pena de muerte.

Mohamed y sus acólitos retan así a los dos gobiernos estadounidenses: al saliente, para que lleve a cabo de una vez los juicios por los que llevan en-cerrados tantos años, y, paradójicamente, también al nuevo, al preferir el martirio a eternizar un vía crucis legal, incluso en un sistema más justo.

El sorprendente anuncio ocurrió durante lo que debía ser una audiencia preliminar de rutina en la pequeña sala del tribunal de la base militar de Guantánamo.

Los complicados prolegómenos de las comisiones militares han pasado inadvertidos estos meses mientras seguían su curso, como si Estados Unidos no hubiera elegido a un nuevo presidente que ha prometido cerrarlas en cuanto asuma el poder.

Estas son las primeras audiencias después de las elecciones y sin duda las últimas antes de la toma de posesión de Barack Obama.

Además del 'cerebro' del 11-S, los otros acusados son: Ali Abd al-Aziz Ali, conocido como Ammar al-Baluchi, un sobrino de Mohammed identificado como su lugarteniente en la operación terrorista, Mustafa Ahmed al-Hawsawi y Walid bin Attash, presuntos participantes en tareas como el entrenamiento de los terroristas del 11-S.

Los cinco detenidos afrontan cargos por conspiración, asesinato, terrorismo, prestar apoyo material, secuestro, atentar contra civiles y violar las leyes de guerra. En total, 69 acusaciones incluidas en una lista del pasado junio por las que el Pentágono pide la pena de muerte.

Mohamed fue el primero en hablar. Dirigiéndose directamente al juez en el inglés que aprendió en los ochenta al graduarse como ingeniero en la Universidad de Carolina del Norte, pidió suspender todas las mociones presentadas por sus abogados (aunque él insiste en representarse a sí mismo), acortar los procedimientos legales y declararse culpable de los atentados del 11-S.

'No confío en nadie, no quiero mociones, quiero un juicio, no hay diferencias entre el juez, el abogado, la CIA y el Gobierno de Bush', dijo Mohamed, con su barba gris, su túnica blanca y su aspecto de imán, un hombre muy distinto al sospechoso desmelenado y dormido de las fotos de su detención en 2003 en Pakistán.

Abd al-Aziz Ali precisó que todos presentaron la moción el pasado 4 de noviembre, día de las elecciones, esperando acelerar el proceso.

Por cuestiones de procedimiento legal, los acusados decidieron aplazar su petición formal hasta poder hacerlo todos juntos (dos de ellos siguen esperando los resultados de una evaluación psiquiátrica que los declare competentes) con la garantía de que cuando lo hagan podrán afrontar la pena capital.

'Si me declaro ahora culpable, ¿me podrán sentenciar a muerte? Si no, prefiero hacerlo más tarde', declaró Mohameden el momento más surrealistade la audiencia. No quedó claro si los acusados tendrían tiempo de declararse culpables antes de la toma de posesión de Obama, el próximo 20 de enero.

Por primera vez estuvieron presentes en la sala nueve familiares de algunas de las víctimas del 11-S, que llegaron a Guantánamo en el mismo avión militar en el que viajaron los periodistas, las ONG y algunos de los abogados.

Entre ellos estaba Alice Hoagland, de California, cuyo hijo, Mark Bingham, era uno de los pasajeros del aparato que se estrelló en Pensilvania. 'Con tal de que sean juzgados me parece bien', dijo acerca de la posibilidad de que Obama suspenda todo el proceso. Las comisiones creadas en 2006 instauran un sistema en el que pueden admitirse confesiones conseguidas bajo tortura.