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Reino Unido pagará 58.000 euros por cada muerto en el 'Bloody Sunday'

El abogado de una de las víctimas lo considera insuficiente y un insulto para los muertos y heridos. Las negociaciones aún están abiertas y son confidenciales.

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50.000 libras (58.000 euros). Ese es el precio que el Gobierno británico ha puesto por cada manifestante asesinado durante la matanza que pasó a la historia como Bloody Sunday (Domingo Sangriento). El Ministerio de Defensa británico ha ofrecido esta cantidad en concepto de indemnización a las familias de los fallecidos y heridos graves de aquel fatídico 30 de enero de 1972 en el condado en el condado de Berry, Irlanda del Norte.

Trece personas murieron después de que miembros del Regimiento de Paracaidistas del Ejército británico abrieran fuego contra una marcha por los derechos civiles en el barrio de Bogside, en Derry. En realidad fueron 14, uno de los heridos murió días después en el hospital al no poder recuperarse de sus heridas. En 1974, el Ministerio de Defensa británico dio a las familias de los fallecidos pequeñas indemnizaciones de 200 libras sin reconocer ninguna culpa.

La investigación sobre los sucesos del Domingo Sangriento comenzó en 1998 y tardó 12 años en completarse. En 2010, al presentar las conclusiones ante el Parlamento, el primer ministro, David Cameron, se diculpó y dijo que los disparos del Ejército fueron 'injustificados e injustificables'.

Tras meses de discusiones entre los abogados del Gobierno y los de las familias de las víctimas, las autoridades británicas han ofrecido una compensación de 50.000 libras por cada uno de los trece fallecidos y los trece heridos graves, según un correo electrónico al que ha tenido acceso la radiotelevisión pública, BBC. En total, el Gobierno se gastaría 1,3 millones de libras (1,5 millones de euros).

El abogado de una de las víctimas ya ha mostrado su disconformidad con la oferta, que incluso ha considerado un insulto para los muertos y heridos. La firma legal Madden and Finucane, que representa a varias de las familias, ha insistido en que las negociaciones todavía siguen abiertas y permanecerán 'confidenciales' a la espera del acuerdo final.