Publicado: 13.10.2015 14:49 |Actualizado: 13.10.2015 19:04

Holanda dice que un misil pro-ruso derribó el vuelo MH17, y Moscú replica que fueron fuerzas ucranianas

Un informe concluye que el Boeing cayó en Ucrania tras el impacto de un proyectil procedente de territorio prorruso. El fabricante del misil asegura que fue lanzando por fuerzas ucranianas. El avión volaba con 298 personas de Amsterdam a Kuala Lumpur.

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Restos del avión siniestrado tras el derribo. - REUTERS

Restos del avión siniestrado tras el derribo. - REUTERS

BRUSELAS / MOSCÚ.- Casi 15 meses después del derribo del vuelo MH17 de Malaysia Airlines las diferentes versiones sobre la responsabilidad de la muerte de las 298 personas que iban a bordo del avión se siguen contradiciendo. Este martes, el Consejo de Seguridad de Holanda, que analiza las causas del siniestro, ha presentado su informe en el que concluye que el aparato se estrelló en Ucrania como resultado del impacto de un misil lanzado por una zona controlada por rebeldes rusos. Sin embargo, el fabricante del proyectil, la empresa estatal rusa de defensa antiaérea Almaz-Antei, asegura que el artefacto fue lanzado por fuerzas ucranianas.

En lo único que coinciden ambas versiones es en que el avión, que cubría la ruta Amsterdam-Kuala Lumpur, fue derribado el 17 de julio de 2014 mediante un sistema antiaéreo Buk, del consorcio Almaz-Antei. Hasta ahí, porque ambas versiones difieren hasta en el tipo de misil utilizado. Según el informe holandés, un misil 9N314M, disparado desde un área de 320 kilómetros en la zona este de Ucrania, detonó fuera del aparato en la parte izquierda de la cabina de mando. La empresa rusa, mientras, asegura que el avión "sin ninguna duda" fue golpeado por un misil 9M38, un modelo de fabricación soviética retirado en 2011 que es más antiguo que el que inicialmente se había sugerido, disparado desde la localidad de Zaroshchenskoye.



Almaz-Antei defiende que ha llegado a esta conclusión después de un experimento que "desestima totalmente los resultados de la comisión holandesa sobre el tipo y el lugar del lanzamiento", ha declarado el presidente de la empresa rusa, Yan Novikov, en una conferencia de prensa. Novikov explicó que la empresa, objeto de sanciones occidentales por la crisis ucraniana, ya hizo una primera simulación del derribo cuyos resultados los entregó el pasado agosto a la comisión holandesa, "pero según nuestra información, estos resultados no se han tenido en cuenta, por lo que decidimos hacer un segundo experimento, de mayor envergadura".

Según Mijail Malishevski, asesor del diseñador de Almaz-Antei, un misil disparado desde zona prorrusa no podría haber alcanzado el motor y el ala izquierda del aparato, como dice el informe holandés. Para sustentar sus afirmaciones, la empresa ha realizado una maqueta 3D para mostrar los efectos que tendría el lanzamiento de un misil desde los dos enclaves. 

En tanto, el análisis del Consejo de Seguridad de Holanda se limita a señalar las causas que provocaron la caída del avión, pero no entra en cuestiones de "culpabilidad" o "responsabilidad" de los hechos, aspectos de los que se ocupa la investigación penal del accidente, que se desarrolla en paralelo y cuya conclusión se espera para finales de año o principios de 2016. El informe también analiza por qué el avión sobrevoló áreas en conflicto, por qué las autoridades holandesas tardaron entre dos y cuatro días en confirmar a los familiares qué víctimas iban a bordo del Boeing y hasta qué punto los pasajeros del MH17 fueron conscientes del siniestro.

En rueda de prensa, el presidente del consejo, Tjibbe Joustra, ha asegurado que "como resultado de la detonación, la parte de delante del avión quedó arrancada y el avión se partió en el aire". El informe holandés descarta otras hipótesis como problemas técnicos del aparato, una bomba o un misil aire-aire. Joustra explicó asimismo que los restos de avión cayeron en un área de unos 15 kilómetros en la zona este de Ucrania.

Ucrania acusa a los servicios secretos rusos

Tras la presentación de las conclusiones del documento, Kiev ha acusado a los servicios secretos rusos de planear el derribo. Arseni Yatseniuk, primer ministro ucraniano, ha declarado durante una reunión del Gobierno que el ataque "se perpetró desde territorio controlado exclusivamente por los guerrilleros rusos, y no hay duda alguna de que separatistas borrachos no saben manejar los sistemas Buk". Para Yatseniuk, esto significa que esos sistemas "fueron manejados exclusivamente por militares rusos", ha dicho antes de adelantar que Ucrania presentará este martes los resultados de su propia investigación sobre la catástrofe.

El presidente ucraniano, Petró Poroshenko, también ha abordado el asunto telefónicamente con el primer ministro holandés, Mark Rutte, reunión en la que se trató la creación de un mecanismo para que los culpables de la catástrofe comparezcan ante la Justicia. Ucrania y las Cancillerías occidentales abogan por crear un tribunal internacional para juzgar a los responsables de la tragedia, a lo que se oponen terminantemente tanto el Kremlin como los separatistas.