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La ultraderecha francesa carga contra la fruta española

El Frente Nacional aprovecha esta semana la confusión creada por la crisis del pepino para cargar contra las importaciones

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El Frente Nacional, partido ultra francés de Marine Le Pen, aprovechó esta semana la confusión creada por la crisis del pepino presuntamente mortífero para cargar en bloque contra las importaciones de fruta española en nuestro país vecino. Intentan así capitalizar el fuerte descontento de los agricultores franceses, que han sufrido también el impacto de la crisis del pepino, y además soportan este año una fuerte sequía.

La carga vino por boca de Marie-Theérese Costa-Fesenbeck, secretaria departamental del Frente en Pirineos Orientales (la Catalunya francesa). Hace tres días, poco antes de que se descubriera la inocencia del pepino español, aprovechó la emoción para reclamar una reacción de 'rechazo de los productos que vienen del otro lado de los Pirineos'.

La parlamentaria ultra de la región Lenguadoc Rosellon denunció la 'locura de la Política Agrícola Común' de la UE, y aseguró que 'cada día llegan unas 300 toneladas de melocotones y unas 400 toneladas de nectarinas' españolas al mercado internacional de abastos de Perpignan, plataforma hacia toda Francia y otros países europeos.

La temporada es extremadamente tensa para los numerosos agricultores de esa región francesa, que no logran colocar su producción. Para el verano, es lo contrario lo que se teme: una fuerte sequía comprometerá otros cultivos. El Gobierno reunió esta semana el consejo de crisis del Fondo de Solidaridad Agrícola.

No sólo los ultras se caracterizaron por la hispanofobia esta semana. También la confederación de organizaciones de productores de frutas y verduras, el GEFEL (Gobernanza Económica de las Frutas y Verduras) publicó un comunicado el lunes para invitar a los consumidores a 'exigir la denominación de origen Francia' en las tiendas'.

Por otra parte, el primer ministro ruso, Vladimir Putin, defendió hoy la decisión de su Gobierno de prohibir la importación de verduras de los países de la UE asegurando que Moscú no quiere 'envenenar' a sus ciudadanos.

La decisión, anunciada el miércoles, fue duramente criticada por Bruselas, que la tachó de 'desproporcionada': su represenante en Rusia, Fernando Valenzuela, defenció que contradice las normas de la Organización Mundial del Comercio (OMC), informa Efe. Putin le respondió: 'Sinceramente, no sé qué espíritu contradice, pero los pepinos matan gente. Eso huele francamente mal'. 'Yo personalmente analizaré si (la prohibición) estaba justificada, a la espera de que recibamos más información de nuestros socios europeos', zanjó.