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13º Congreso del PSOE andaluz Guerra, Chaves y Griñán vuelven para rearmar el liderazgo de Susana Díaz

El 13º Congreso del PSOE andaluz ignora el debate sobre la España plurinacional de Sánchez y se convierte en una exhibición de fuerza de la federación más potente

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La presidenta andaluza y secretaria general del PSOE-A, Susana Díaz, junto al los expresidentes de la Junta José Antonio Griñán y Manuel Chaves y el exvicepresidente del Gobierno Alfonso Guerra.EFE/Julio Muñoz.

Se esperaba que el morbo del XIII Congreso del PSOE andaluz llegaría el domingo, cuando el reencuentro de los eternos rivales en las primarias, Susana Díaz, que saldrá reelegida y fortalecida como secretaria general, y el líder que la derrotó, Pedro Sánchez. Pero el cónclave socialista de Andalucía, la federación más potente del partido, ha arrancado con la llegada por sorpresa de los tótem del partido, la memoria histórica del PSOE: el vicepresidente del Gobierno, Alfonso Guerra, que acaba de ser apartado por Sánchez de la Fundación Pablo Iglesias, y reaparece para respaldar a Díaz.

Pero la ovación mayor se la llevaron los expresidentes andaluces, Manuel Chaves y José Antonio Griñán, que han gobernado esta región durante 19 años, pero que ahora ni siquiera son militantes del PSOE. Tuvieron que renunciar a su acta tras ser imputados por corrupción en el fraude de los ERE, pero la federación andaluza, que cumple 40 años en diciembre, les brindó un sentido homenaje. Este sábado salieron de su ostracismo orgánico y entraron en el plenario junto a Guerra y otro expresidente andaluz, José Rodríguez de la Borbolla. Tres minutos después llegó Susana Díaz. Se reencontraron en la primera fila del salón donde hay 500 delegados congregados, y se fundieron en un abrazo cargado de electricidad y significados de todo tipo.

El principal debate de ideas en el seno del PSOE no está presente en el plenario del XIII Congreso del partido en Andalucía, que ha arrancado esta calurosa mañana de sábado en el hotel Renacimiento de Sevilla. En el federal se habla de Estado plurinacional y en el andaluz se apela al espíritu del 28F y a la igualdad y solidaridad entre todos los territorios. El debate territorial, con el órdago secesionista catalán de fondo, se ha convertido en el nuevo campo de batalla de sanchistas y susanistas. Se intuyen hondas discrepancias ideológicas o estratégicas dentro del PSOE, pero no será el congreso andaluz donde se resuelva este debate. Primero porque no hay críticos suficientes para dar la réplica de tú a tú a Susana Díaz -498 delegados acreditados y sólo 31 son sanchistas- y segundo porque la dirección regional está por discrepar, pero no confrontar.

Los socialistas andaluces no se han puesto a discutir sobre la España plurinacional ni sobre el federalismo asimétrico ni sobre ninguno de los conceptos nuevos que ha aportado la nueva ejecutiva de Pedro Sánchez, recogidos en las resoluciones del 39º Congreso federal, y teóricamente asumidos por todas las federaciones del partido. Incluida la andaluza o especialmente la andaluza, que es la que se enfrentó a Sánchez y fue derrotada por él.

Nadie en el PSOE andaluz ha dicho aún que esté en contra del término plurinacional, pero tampoco nadie escuchará a Susana Díaz pronunciar esa palabra en este congreso. “Pero, ¿qué es un Estado plurinacional? ¿Cuántas naciones hay en España?”, se preguntan los andaluces, cuestionando el “oportunismo” y la “simplificación” de un asunto “más complejo”. La dirección regional siente el aliento de Ferraz en la nuca, presionando para que el PSOE-A comulgue con el nuevo vocabulario del partido. “Se aprobó en el Congreso federal y es de obligado cumplimiento para todos”, les avisan en Madrid. Y desde Andalucía replican que en ese mismo congreso también se aprobó la adhesión a la Declaración de Granada, el documento que aprobaron por consenso en 2013, y donde se defiende la reforma de la Constitución y el rediseño de una España federal.

Hasta que alguien en Madrid no aclare el encaje o la discrepancia entre la plurinacionalidad y el documento de Granada, los socialistas andaluces van a seguir defendiendo lo que defendían antes del 39º Congreso federal, y ninguneando todo lo que ha venido después. Por ejemplo, la Declaración de Barcelona, que consideran “un acuerdo relámpago entre dos federaciones: Ferraz y el PSC”, “un pacto acelerado” que no ha tenido en cuenta los seis meses de trabajo conjunto y consensuado por todo el PSOE que necesitó el documento de Granada. Muchos tienen la impresión de que Sánchez e Iceta han encontrado en el Estado plurinacional -concepto acuñado por Podemos- la tercera vía para meter al PSC y al PSOE en el debate catalán, en previsión de un más que probable adelanto electoral. “Pero, ¿a costa de qué? Si vascos, valencianos y andaluces se han rebelado con un esquema de federalismo propio”, dice un dirigente andaluz, que cree que “en este debate se está simplificando e improvisando mucho”.

Susana Díaz no ha abierto la boca, pero todo el mundo sabe lo que piensa. Por si alguien lo dudaba, unas banderolas enormes de color verde y con la palabra Igualdad cuelgan del hall del hotel donde se celebra el congreso andaluz. A la entrada, una exposición recorre en fotografías los 40 años del PSOE-A, un paralelismo entre la historia del partido y la de Andalucía, única región de España que sólo ha sido gobernada en democracia por una sola formación política: los socialistas. “Un gran partido para un gran país”, dice el lema del congreso, recuperado del cartel electoral de inicios de los ochenta, cuando estaban en la cúspide de su popularidad.

La federación andaluza del PSOE se creó en 1977, un año antes que el Partido Socialista de Cataluña (PSC), y en diciembre cumplirá cuatro décadas. La exposición está a camino entre la épica del pueblo andaluz -con el referéndum por la autonomía plena y claros paralelismos con el referéndum de autodeterminación catalán- y la exaltación de fuerza del socialismo andaluz: Felipe González, Alfonso Guerra, Plácido Fernández Viagas, Rafael Escuredo, José Rodríguez de la Borbolla, Carlos Sanjuán, Manuel Chaves, José Antonio Griñán… una generación de dirigentes que determina la historia de Andalucía y del PSOE, hasta llegar a Susana Díaz, primera mujer que preside el partido y la comunidad.

El PSOE andaluz no se va a rebelar contra Ferraz ni se va a declarar insumiso ni tiene intención de aprobar en este congreso una resolución que plantee un cambio de régimen jurídico para escindirse de la dirección nacional y constituirse como partido autónomo, al estilo del PSC. A nadie se le ha pasado por la cabeza inscribirse como el PSOA. “Pero, ¿qué locura es esa? ¡Nosotros representamos la cuarta parte del partido en España!”, dice, agitado, un miembro de la ejecutiva. La dirección andaluza reconoce que “la posición oficial” de los socialistas en el conjunto del país la determina Ferraz, pero defiende su derecho a discrepar y apela a la “libertad de opinión”.