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Catalunya Miles de catalanes trasladan sus cuentas y su dinero a bancos de Aragón

La avalancha de clientes desborda las sucursales bancarias de la zona oriental de Huesca, que llevan toda la semana abriendo cuentas a nuevos clientes y trasladando el domicilio de otras desde oficinas de la comunidad vecina

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Sucursal bancaria en Fraga (Huesca). / PÚBLICO

“Estamos desbordados, pásese por la oficina”. Esa es la respuesta más habitual que encuentra estos días quien contacta telefónicamente con cualquier sucursal bancaria de las localidades de la zona oriental de Huesca: la afluencia de clientes catalanes que se desplazan para cambiar la domiciliación de sus cuentas, y de otros que trasladan dinero en efectivos para abrirlas e ingresarlas, ha desbordado las agencias.

El temor de los pequeños ahorradores a que la anunciada declaración de independencia de Catalunya pueda dificultar el manejo de su patrimonio ha provocado, junto con los rumores sobre eventuales corralitos y otras situaciones, una semana de intenso trabajo en los bancos de la zona.

“En esta oficina siempre hay bastante trabajo, pero tenemos una afluencia mucho más alta de lo normal”, explica una empleada del Banco Santander de la avenida de Aragón de Fraga.

“Llevamos cuatro días sin parar desde que abrimos a las ocho y media de la mañana. Hoy no hemos podido ni salir a almorzar, y ahora mismo hay unas treinta personas en la cola”, anota un bancario del BBVA de Belver de Cinca pasadas las dos y media del mediodía y consciente ya de que este viernes la jornada se prolongará.

Estrechas relaciones comerciales

Estrechas relaciones comercialesLa situación es generalizada en las población es del Aragón oriental, una zona que históricamente ha mantenido estrechos lazos comerciales y económicos con las comarcas del poniente leridano, una relación de la que da fe la potencia de empresas que operan a los dos lados de la raya como las cooperativas de segundo grado Fruits de Ponent (más de 65 millones de kilos de fruta al año), Actel (120) o Iberalfa (250 de alfalfa), o las integradoras de ganado porcino y de aves Guissona, Copaga o Vall Companys.

Decenas de clientes catalanes hacen cola ante la sucursal de BBVA de Belver de Cinca. / PÚBLICO

“Están a tope todas las sucursales de la zona, las de Fraga, Zaidín, Belver o BInéfar”, explican los empleados. De hecho, algunas entidades como Santander han llegado a reforzar las plantillas de algunas de esas oficinas estos días.

La gestión más habitual estos días consiste para ellos en trasladar a las oficinas oscenses la domiciliación de las cuentas que hasta ahora esos mismos clientes tenían localizadas en sucursales catalanas. “Eso es el 90% del trabajo –indican–. Los que traen dinero en efectivo para ingresar o para abrir una cuenta no son más de la décima parte”.

Buenas noticias para las arcas autonómicas

Fuentes bancarias explicaron cómo en las últimas semanas también ha sido notable la domiciliación de nóminas de empleados de empresas catalanas en oficinas aragonesas.

En muchos casos, y con el objetivo de agilizar las gestiones presenciales, algunos clientes han optado por abrir primero una cuenta online desde su domicilio de Catalunya para, después, tramitar personalmente su localización en Aragón.

La oleada de cambios de domicilio se ha convertido también en una buena noticia para el Gobierno de Aragón, que desde 2016 y tras una propuesta de IU apoyada por PSOE, Podemos y Cha, aplica un impuesto autonómico a los depósitos bancarios como cuentas corrientes, fondos y plazos.

La base imponible se calcula sobre la media aritmética de los fondos al final de cada trimestre.