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LAS CLOACAS DE INTERIOR La doctora Pinto pide que Villarejo no acceda a sus charlas privadas con López Madrid

El comisario jubilado solicitó el 'backup' del ordenador de la doctora tras ser imputado por su presunto apuñalamiento. La juez le autorizó la prueba, pero en el ordenador se guardan también conversaciones con pacientes, incluidas las mantenidas con uno de ellos, el ex consejero de OHL, antes de empezar a sufrir acoso y amenazas por parte del empresario. 

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La doctora teme que se filtren a los medios conversaciones privadas con sus pacientes, entre los que se encuentra el 'compiyogui' de los reyes Felipe VI y Letizia Ortiz, el empresario y ex consejero de OHL, Javier López Madrid. 

La doctora Elisa Pinto solicitó este lunes al juez que preserve la intimidad de sus familiares, pacientes, amigos y de las terceras personas que pudieran verse salpicadas por la información que guarda en su ordenador y sobre la que el comisario José Manuel Villarejo ha solicitado una copia a la juez, después de ser imputado por el presunto apuñalamiento de la dermatóloga. Es la segunda vez que Pinto realiza esta petición, sin que por ahora el juzgado de instrucción número 39 haya atendido a su solicitud, según los escritos de julio y septiembre a los que ha accedido Público

En ese backup que la juez autorizó a incautar a final de verano, la doctora tiene expedientes médicos de sus pacientes, conversaciones con sus abogados, y también, apuntan fuentes conocedoras de la copia realizada por el juzgado, "las más delicadas, las mantenidas con Javier López Madrid, que fue paciente suyo al igual que el resto de su familia", cuando existía una relación de confianza y coqueteo entre ambos y que van desde el ámbito familiar de los Villar Mir a los comentarios del compiyogui sobre los actuales reyes, Felipe VI y Letizia Ortiz. Es decir, conversaciones de antes de que la doctora pusiera la primera denuncia por amenazas en 2013. 

Pinto tiene expedientes médicos de pacientes, conversaciones con abogados y "las más delicadas, las mantenidas con Javier López Madrid, que fue paciente suyo al igual que el resto de su familia"

El escrito al que ha tenido acceso Público viene a reiterar lo expuesto por la doctora Pinto en otro de finales de julio, sobre el interés del comisario Villarejo en adquirir información personal e íntima, incluso de terceros, lo que supone una "vulneración de derechos fundamentales, del derecho a la intimidad y al secreto profesional de las comunicaciones entre abogado-cliente y, médico-paciente".

El antecedente que destaca es el uso que la defensa del policía jubilado ha hecho de la grabaciones de las conversaciones de la doctora Pinto aportadas a la causa, después de que se le interviniese el teléfono a petición propia y que se reseña en el sumario como el CD del folio 650. En su escrito de julio, la abogada de Elisa Pinto, jefa de departamento en dos importantes hospitales madrileños, solicitaba que se retirase la copia de estos audios a las partes y que sólo se incluyeran los que realmente tenía interés para la investigación.

Recuerda además que la doctora Pinto "no está personada como investigada, sino como denunciante-víctima y por ello, en las grabaciones de conversaciones íntimas y personales que surgen de las intervenciones telefónicas en las que participan terceras personas, debe establecerse un juicio de proporcionalidad que impida una segunda victimización y el plus de aflicción que en este caso excede del causado por el propio procedimiento judicial, convirtiéndose en una publicidad insana dirigida a hacer daño a la víctima en su propia imagen y en su reputación".

Javier López Madrid, exconsejero de OHL. / EUROPA PRESS

El escrito se apoya en hechos concretos que se han producido en la causa, con la excusa de ser necesarias para la defensa del comisario Villarejo: la difusión de dos conversaciones privadas de la doctora Pinto con una amiga y con otro conocido.

Antecedentes de presión a testigo y filtraciones

Según se enumera, desde que el comisario jubilado está imputado en el procedimiento, se ha acentuado la solicitud de este tipo de material confidencial y se persigue "el mismo fin que otras filtraciones anteriores publicadas por el digital de Villarejo, Información Sensible, o sus periodistas afines", explican diferentes fuentes consultadas. 

El pasado julio una amiga de la doctora declaró como testigo de la acusación contra López Madrid, y "de forma sorpresiva, la defensa del señor Villarejo nos hizo escuchar un audio que ni su señoría ni esta acusación conocíamos",  y añade en otro de los documentos, "a la vez que hacía un comentario improcedente e injurioso, acerca de si estaba hablando de sus mutuas “infidelidades” (son palabras expresas), comentario que en sí supone una absoluta falta de respeto a la persona que en ese momento estaba testificando y que, amén de no ser cierto el comentario y sin entrar en el fondo del asunto, no tiene por qué ver su vida privada o sus dolencias expuestas al conocimiento ajeno ni a comentarios de ese tipo, que pudieran constituir un atentado contra su dignidad y su imagen".

Además, la conversación con otro conocido, Antonio el Santero, "se filtró a los medios de comunicación y dio lugar a un artículo periodístico en el que se entrecomillan frases que no constan en la transcripción de EMUME, lo que significa que se ha filtrado a los medios de comunicación el audio referente a esa conversación privada".

El exdirector adjunto operativo (DAO) de la Policía Eugenio Pino (c), durante su comparecencia en la comisión parlamentaria que investigó el supuesto uso político de los medios del cuerpo por parte del exministro del Interior Jorge Fernández Díaz.. EFE/Mariscal

Apunta en su escrito que "esta perversa utilización de datos privados obrantes en autos no viene de nuevas". La doctora puso en febrero de 2015 una denuncia ante la secretaría de Estado de Interior en la que denunciaba las maniobras de Javier López Madrid para frenar las denuncias que ponía contra él, para lo que se sirvió de los servicios privados del comisario Villarejo y de otros policías que desde la Dirección Adjunta Operativa (DAO), encabezada por Eugenio Pino, colaboraban con este. 

La respuesta de la Policía Judicial no se hizo esperar y la unidad de análisis de conducta elaboró un informe basado en mensajes supuestamente enviados por la doctora Pinto a López Madrid -con teléfonos de tarjetas prepago que no identifican al autor- y sin ninguna entrevista personal diagnosticó la que la doctora era una "psicópata". 

El 9 de diciembre, cuando se levantó el secreto de sumario, el medio de comunicación de Villarejo -que también ha utilizado para intoxicar el caso del pequeño Nicolás, según los informes del sumario- "publicaba la misma información, tergiversando datos" sobre el día en que presuntamente el comisario apuñaló a Elisa Pinto.  

Celeridad judicial para dar las pruebas a Villarejo

Lo sorprendente de la cronología expuesta por la acusación, que ejerce la dermatóloga contra el empresario y el millonario "agente encubierto" es la rapidez del juzgado en dar salida a las solicitudes de prueba del comisario Villarejo mientras que a la acusación no se le han dado respuestas a diversas peticiones realizadas al juzgado.

El 27 de julio el comisario solicitó la copia del backup del ordenador, una prueba que no había sido planteada ni por la defensa de Javier López Madrid en los dos años de procedimiento. El 31 la doctora se oponía a la solicitud, pero ese mismo día la juez dictó una providencia por la que requería a la notaría que custodiaba "el disco duro del ordenador de trabajo de la sra Pinto" para que se pudieran confirmar el origen de los mensajes, imágenes y audios que sí afectan a la causa de acoso y amenazas, pero no el resto de material personal y laboral que guarda. 

"Se ha intentado filtrar a diversos medios de comunicación algunos audios de los contenidos en este sumario y que pudieran afectan a ambas partes"

Según el escrito que acaba de presentar la doctora, ya "se ha intentado filtrar a diversos medios de comunicación algunos audios de los contenidos en este sumario y que pudieran afectan a ambas partes, sin que sepamos exactamente cuales, lo que abunda en la necesidad de retirar de la causa el CD unido al folio 650, facilitando a las partes únicamente aquellas transcripciones de las conversaciones que el Juzgado considere procedentes para garantizar el derecho a la defensa" -en referencia a las conversaciones telefónicas intervenidas a la doctora con su autorización- y que no se entregue a las partes la copia del backup.

Por ahora, "de las conversaciones unidas al CD 650 entregado a las partes, pueden escucharse conversaciones de terceras personas y pacientes de Dª Elisa que nada tienen que ver con el caso que ahora nos ocupa. Pacientes que se identifican con nombres y apellidos y consultan sus dolencias, y otras conversaciones en las que terceras personas hablan de su intimidad en conversaciones que de haber sabido que iban a ser escuchadas y/o utilizadas por terceras personas no participantes en ellas, jamás hubieran mantenido" y, añade, "que también están sometidas al secreto profesional y protegidas por el derecho a la intimidad".