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Dimisiones y rupturas: la factura del PSC con la crisis de Catalunya

La línea de Iceta sigue siendo mayoritaria en el partido que, pese a todo, confía en unos buenos resultados el 21-D

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El primer secretario del PSC, Miquel Iceta, durante la inauguración de la jornada de debate sobre los ejes del programa electoral de los socialistas para el 21-D. EFE/ Andreu Dalmau

El conflicto de Catalunya está haciendo mella en el Partido Socialista de Catalunya (PSC) con un goteo de dimisiones de alcaldes y concejales socialistas, y la ruptura de los pactos municipales que tenían con otros partidos en muchas localidades.

El apoyo a la aplicación del artículo 155 de la Constitución ya provocó las primeras grietas internas, siendo las más llamativas las dimisiones que presentaron la alcaldesa de Santa Coloma de Gramanet, Nuria Parlon, como integrante de la Ejecutiva Federal del PSOE; y la del alcalde de Tarrasa, Jordi Ballart.

Sin embargo, la decisión judicial de encarcelar a ocho miembros del Gobierno de la Generalitat ha provocado más fugas en el partido, y a la dimisión de Ballart se sumaron otros cinco concejales del PSC. Y este lunes también abandonó la militancia el alcalde de Castellar del Vallés, Ignasi Giménez.

Además, la posición política del PSC ha llevado al resto de partido con los que ha estado cogobernando en muchos ayuntamientos catalanes a romper con los socialistas o presentar una moción de censura. Son los casos de Girona o Molins de Rie, entre otros. Además, de CUP también ha pedido a ERC que rompa todos los acuerdos con los socialistas, citando el caso concreto del pacto que ambos tienen en el Consejo de Montsià.

El PSC es consciente de la situación crítica por la que pasa, pero está dispuesto a mantener los posicionamientos actuales en el conflicto porque entiende que son los más coherentes y, además, todavía son mayoritarios en la dirección del partido.

El primer secretario convoca Ejecutiva extraordinaria el miércoles y Consell Ejecutivo el viernes para aprobar las listas

Fuentes cercanas a la cúpula del PSC indican que ha dolido más entre los socialistas catalanes el encarcelamiento de los miembros del Gobierno de la Generalitat que la aplicación del 155, “pero nosotros tampoco compartimos la opinión del tribunal, y lo hemos dicho, y no somos responsables de estas decisiones que nos parecen desproporcionadas”, aseguraron dichas fuentes.

En cuanto al 155, creen que la mayoría de la militancia del PSC sabe que se ha hecho lo posible para que no se aplicara y, de hacerlo, que se hicieran con el único objeto de convocar elecciones, como así ha sido. “El único responsable de que se haya dado este paso ha sido Puigdemont”, aseguran.

Asimismo, no entienden el hostigamiento del resto de partido con el PSC para romper acuerdos municipales de gobierno que estaban funcionando razonablemente bien.

En este aspecto, denunciaron que hay una beligerancia contra el socialismo catalán de los partidos independentistas, aunque especialmente críticos se mostraron con la postura de la alcaldesa de Barcelona, Ana Colau, por hacer una consulta entre las bases sobre si mantener el acuerdo de gobierno con el PSC y decir que ella se mantendrá neutral. Para el PSC, a Colau se le ve cada día más “del lado de quién juega” y no consideran de recibo su actitud.

Pese a todo ello, el primer secretario del PSC, Miquel Iceta, piensa mantener el mismo rumbo. El miércoles ha convocado una Ejecutiva extraordinaria para elegir las listas electorales que, probablemente, sean ratificada el próximo viernes por el Consell Nacional del PSC.

En la cúpula del partido, tal vez animada porque casi todas las encuestas publicadas dan un significativo crecimiento al PSC, hay una sensación de que el 21-D van a obtener un buen resultado.

Creen que el discurso catalanista, aunque poco a poco, va calando en la ciudadanía ante tanto frentismo, y que cada vez más gente aplaude que la solución pase por una reforma constitucional que haga confortable el encaje de Catalunya en España.
Iceta mantendrá esta bandera, así como su petición de un ambicioso Pacto de Estado para Catalunya, que quiere que vaya más allá de la reforma de la Carta Magna.

No obstante, pese a este triunfalismo, hay preocupación en el seno del PSC por lo que está ocurriendo y el temor a una campaña que se presentará a cara de perro contra los socialistas catalanes. Sin embargo, creen que el partido aguantará y que está lejos un verdadero riesgo de escisión o de ruptura, algo que muchos llegaron a temer.