Publicado: 10.07.2016 23:46 |Actualizado: 10.07.2016 23:46

¿Mantendrá Rivera su 'no' a Rajoy?

El líder de Ciudadanos se reúne este martes con el jefe del Ejecutivo en funciones después de haber pedido su marcha en campaña y de haber sembrado dudas sobre una posible abstención de los naranjas en el debate de investidura del presidente del PP.

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Rajoy y Rivera, en una de sus reuniones pasadas. Archivo EFE.

Rajoy y Rivera, en una de sus reuniones pasadas. Archivo EFE.

MADRID.- "No haré presidente a Mariano Rajoy". Esa contundente frase de Albert Rivera ha ido perdiendo fuerza en los últimos días. El líder de Ciudadanos ha vuelto a sus típicos mensajes ambiguos para intentar evitar las consecuencias de la hemeroteca en caso de que, finalmente, su grupo termine permitiendo -activa o pasivamente- la gobernabilidad del PP.

Con ese fin le ha llamado Rajoy para reunirse este martes. Aunque le ha puesto nervioso y le ha hecho esperar —empezó la ronda de contactos de menor a mayor representación en el Congreso—, el jefe del Ejecutivo en funciones quiere a C's de su parte. Y es que, aunque rechazó su propuesta de crear una mesa 'a tres' para intentar una gran coalición de PP, PSOE y C's, el presidente de los conservadores podría necesitar a los naranjas. 

¿Para qué? Para poder alzarse en el Gobierno gracias, bien a los apoyos (síes) que sumen 176 escaños en primera votación en el Congreso (con PNV, CC y NC), bien con las abstenciones que permitan que en una segunda votación no haya más noes que síes a su investidura. Si Rajoy cuenta con el respaldo -directo o indirecto- de Rivera, además, podrá plantear su candidatura con la fuerza de 169 escaños y no sólo de sus 137. Es decir, podrá arrinconar aun más al PSOE, dejando del todo en sus manos la posible repetición de elecciones



Ese mismo mensaje lanzan también en Ciudadanos, al vender que, como sus 32 escaños no son decisivos, es el PSOE y sus 85 diputados quienes tienen la llave de la gobernabilidad. Un argumento que les sirve, además, para no desvelar cuál será su postura final en el debate de investidura hasta que sean los socialistas quienes se hayan pronunciado primero

Rivera, que despejó las dudas sobre su posible abstención a la investidura de Rajoy en campaña, ha vuelto a alentarlas

En ese escenario es en el que Rivera ha empezado a recular y a rebajar la contundencia de su discurso anti-Rajoy que sí utilizó durante toda la campaña electoral. Aunque, poco dado a ofrecer titulares claros, siempre se negó a utilizar la palabra "veto", en cada mitin, entrevista o aparición pública repitió el mismo mantra: "No apoyaremos un Gobierno en el que no haya cambio de políticas y de políticos"; "España necesita un Gobierno con las manos limpias o del que no caiga sobre sí la sospecha de corrupción. Yo quiero un presidente del Gobierno a quien no le chantajee nadie" o "Si hay renovación, nuevo gobierno y nuevo equipo sí estamos dispuestos a comprometernos. Si no estaremos en la oposición", fueron sus frases más reiteradas. 

Albert Rivera pasa por delante de Mariano Rajoy tras una intervención en el Congreso en la pasada legislatura. Archivo EFE

Albert Rivera pasa por delante de Mariano Rajoy tras una intervención en el Congreso en la pasada legislatura.  EFE

El propio 27 de junio, en plena resaca de los comicios, mantuvo su negativa a dejar que el actual presidente siga habitando en la Moncloa: "La palabra veto nunca ha salido de mi boca, pero si alguien me pregunta si haré presidente a Rajoy la respuesta es no", sentenció tras la reunión de la Ejecutiva de la formación. No obstante, esa respuesta no excluye necesariamente la posibilidad de abstenerse, una duda que llegó a despejar en campaña, pero que ahora vuelve a estar encima de la mesa tras su intervención, el pasado jueves en el Congreso. Tras haber entregado sus credenciales como diputado electo, Rivera fue preguntado una y otra vez sobre esa posibilidad: "No me líen, que no me he liado, mantenemos lo que hemos dicho toda la campaña", se limitó a (no) responder

Algunos miembros de Ciudadanos valorarían la posibilidad de levantar el veto a Rajoy si éste acepta medidas de regeneración

Dentro de su formación, además, hay opiniones para todo. Mientras algunos altos cargos aseguran que su 'no' a Rajoy se mantendrá inamovible incluso aunque se corra el riesgo de ir a unas terceras elecciones ("no depende de nosotros, es el PSOE el que puede permitir que gobierne Rajoy", expresó el propio Rivera), otros consideran que, si al menos el presidente se mostrara decidido a aceptar medidas de regeneración como decapitar a Fernández Díaz o eliminar los aforamientos, por ejemplo, la posibilidad de levantar el veto podría ser valorada. 

En cualquier caso, son muchos los naranjas que, tanto en público como en privado, ven con buenos ojos irse a la "oposición responsable" de la que habla Rivera. Es decir, confían en poder ser relevantes en la actividad parlamentaria y sacar adelante algunas de sus propuestas, pactando a uno y otro lado de la Cámara, sin haber tenido que posicionarse en la investidura. "Si el PP gobierna en minoría, tendrá suerte si logra aprobar los Presupuestos", advierte otro miembro de la Ejecutiva de Ciudadanos, convencido de poder ejercer también un buen control del Gobierno.

Ventajas y desventajas

Entonces... ¿Qué perdería y qué ganaría C's si finalmente decide abstenerse? Por un lado, la hemeroteca volvería a traicionarles por haber roto su palabra en campaña. De entre sus votantes, además, una parte no entendería que si eligieron a Rivera por estar desencantados con el PP de Rajoy, éste termine permitiéndole gobernar. 

"Hay quién cree que una abstención en segunda votación es asumir el programa electoral del PP. No es así. Se trata simplemente de que España se ponga en marcha", dice Rivera tras haber prometido en campaña que no se abstendría con Rajoy

Por otro, pese a haber sido fieles de momento a su política "antisillones", el PP podría ofrecerles a cambio alguno de los puestos de la Mesa del Congreso o incluso aceptar algunas medidas que formen parte de su 'proyecto común para España'. Asimismo, los de Rivera se librarían de la acusación -que ellos mismos utilizaron contra el PP tras su fallido pacto con el PSOE- de haber hecho pinza con los nacionalistas y con Podemos (al votar lo mismo que ellos).

También tendrían la mejor excusa: C's habría permitido que la legislatura eche a andar, no habría puesto palos en las ruedas y en ningún caso se le podría culpar de la repetición electoral. "No puede haber más bloqueo", zanjó Rivera, que fue aún más laxo sobre una futura abstención -sin ser del todo claro- en su última entrevista en El Español: "Hay quién cree que una abstención en segunda votación es asumir el programa electoral del PP. No es así. Se trata simplemente de que España se ponga en marcha", opinó. Una posibilidad que no le parecía tan buena opción en campaña, cuando aseguró que ni siquiera se abstendría si Rajoy lideraba la candidatura.

Así las cosas, nadie se atreve a aventurar una respuesta a la pregunta sobre si Rivera le dirá 'no' a Rajoy en su reunión de este martes. Las declaraciones públicas del líder de Ciudadanos son ambigüas y las fuentes consultadas dentro de la formación tampoco se atreven a ofrecer una respuesta contundente. Lo único que está claro es que no sería la primera vez que los naranjas cambian de opinión. El propio Rivera rechazó en un principio que las reuniones de los pactos postelectorales fueran entre los líderes de los partidos y sí con equipos negociadores. Finalmente, aceptó sentarse con Rajoy. Y ese encuentro se producirá mañana.