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La fiebre del ladrillo arrasó el litoral español en sólo 25 años

El 47% de lo construido en una franja de dos kilómetros se elevó entre 1987 y 2011, según el Observatorio de la Sostenibilidad.

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El informe incluye datos inéditos sobre el estado actual en la ocupación del suelo de nuestras costas, base de importantes actividades económicas como el turismo. En la imagen, una playa de Benidorm. / EFE

MADRID.—Los 8.000 kilómetros de costa que tiene España delimitan una franja escasa del 4,25% de la superficie del país (hasta los primeros 5 km) y concentra el 44% de la población. En las costas gravitan varios sectores económicos claves, sobre todo el turismo, que supone el 12% del PIB, pero la explotación económica de esta parte del territorio está acabando con la buena salud del litoral, según un estudio publicado por el Observatorio de la Sostenibilidad.

La actividad turística depende siempre de "las buenas calidades ecológicas". Y no es un apunte baladí, puesto que el 80% de los 55 millones de turistas que visitan España va al litoral. Pero no es el único. También hay otros sectores que dependen de nuestras costas y que conviven bajo "múltiples presiones". Son la pesca, la acuicultura, el uso recreativo, determinados tipos de agricultura o las energías renovables, sin olvidar los valiosos espacios protegidos a pie de mar como Doñana, el delta del Ebro o el Cabo de Gata. 

València ha duplicado su superficie transformada en los últimos 24 años hasta llegar al 67% y en Málaga se llega a "límites preocupantes" del 81%.

​Sin embargo, estos lugares de gran valor medioambiental peligran por la ocupación masiva y en aumento de los últimos 20 años y la "preocupante" transformación en superficie artificial sin tener en cuenta la sostenibilidad y el hecho de que la franja litoral es un recurso escaso y no renovable. "Es necesario dejar suelo y regenerar espacios artificiales en desuso para las generaciones futuras, sobre todo en ecosistemas tan valiosos y escasos como la costa", recuerdan.

El informe, titulado 'Cambios de la ocupación del suelo en la costa', lo ilustra con varios ejemplos: València ha duplicado su superficie transformada en los últimos 24 años hasta llegar al 67% y en Málaga se llega a "límites preocupantes" del 81%. En los primeros 500 metros de costa malagueña se artificializan dos hectáreas diarias. Como consecuencia, los ecosistemas naturales de gran interés ecológico como humedales, dunas, arenales, zonas forestales, zonas agrícolas o zonas esteparias desaparecen o ven mermada su calidad ecológica por la proliferación de residuos, masificaciones, consumos excesivos de agua o los vertidos, a lo que se suma la "fuerte estacionalización". 

Las consecuencias son, en muchos casos, irreversibles: disminuye la calidad ecológica del medio o del agua para el baño por falta de depuración. La sobrecarga de los ecosistemas puede provocar una disminución del valor natural o llegar en algún caso el colapso. Y esto es algo que viene de lejos: el 47% de lo construido en la franja de dos kilómetros de la costa española a lo largo de la historia se elevó entre 1987 y 2011, según el Observatorio de la Sostenibilidad, que propone crear reservas en el litoral que aún no ha sido transformado.   

Alternativas

El informe plantea alternativas para la sostenibilidad de la costa como un proyecto de futuro. Entre ellas, la creación de reservas de suelo que impliquen la paralización en los procesos de artificialización de las primeras franjas de costa. Para ello, proponen recompensas para ayuntamientos que dejen estos territorios sin explotar y por supuesto la restauración, creación y expansión de ecosistemas naturales como las áreas forestales, de zonas húmedas, sistemas agrarios tradicionales y cordones dunares,

Desde el Observatorio de la Sostenibilidad lanzan una propuesta de clasificación de las zonas costeras en cuatro sectores: sectores específicamente protegidos por ser Parque Nacional, Red Natura o figuras regionales de protección; sectores de mayor probabilidad de transformación urbana; sectores fuertemente artificiables y sectores de moderada probabilidad de artificialización. La idea es preservar para el futuro la creación de las zonas que todavía no han sido urbanizadas como reserva para las generaciones futuras.