Público
Público

Hazte el náufrago

Álvaro Cerezo es un aventurero malagueño que trabaja desde hace una década viviendo el sueño de muchos viajeros en el mundo. A través de su empresa de turismo extremo, Docastway, permite realizar una experiencia única de aislamiento en las islas del Pacífico Sur: vivir como un auténtico náufrago. 

Publicidad
Media: 3.50
Votos: 2
Comentarios:

Álvaro Cerezo, dueño de una empresa que ofrece experiencias de náufrago.

Álvaro Cerezo era solo un niño de ocho años cuando decidió viajar por primera vez a una cala desierta en la zona del Parque Natural de Maro en Málaga. “Llegaba yo solo con un balsa improvisada y pasaba unos minutos imaginándome que era un náufrago”, destaca a Público en una entrevista. Calaiza era el nombre de la cala desierta donde llegaba a escondidas de sus propios padres, sin imaginar nunca que aquella aventura terminaría por darle sentido a su vida desde el ámbito laboral y profesional “En 2003 decidí hacer una nueva ruta por mi cuenta en unas islas remotas de India, Andaman & Nicobar Islands”. Siempre que podía Álvaro intentaba acercarse a una nueva isla remota en cualquier parte del mundo. Cuatro años más tarde acabaría su carrera universitaria dispuesto afrontar la creación de una empresa de turismo extremo. “Al terminar mis estudios quise realizar una búsqueda en google y mi mayor sorpresa fue la de descubrir que después de una década seguía sin existir ninguna empresa dedicada a esta aventuras de náufrago”. No lo pensó dos veces y decidió apostar por su propia marca turística desde Japón. Docastway comenzaba su andadura, la primera empresa dedicada a la recreación de naufragios en el mundo en islas remotas del Pacífico: Indonesia, Polinesia y Micronesia.

Más de 500 náufragos en una década

"Lo que ofrecemos a la gente es el estar completamente solos, ya sea de manera individual o en pareja o con amigos. Pero la isla entera es reservada por el cliente"

Preguntamos a Álvaro, vía Skype, por el significado real del nombre de su empresa. “Este nombre es una expresión hecha que en inglés significa algo así como Hazte el Náufrago”. Las cifras de viajeros no han parado de crecer en sus primeros diez años de vida. “Hemos preparado alrededor de quinientas experiencias”, explica Cerezo centrado ahora en acercar su empresa al público de su país que durante muchos años tenido un porcentaje muy bajo de viajeros en Docastway. La empresa tiene una clara filosofía y es alejar a sus clientes de la civilización y poder sentirse como un náufrago por unos días. “Lo que ofrecemos a la gente es el estar completamente solos, ya sea de manera individual o en pareja o con amigos. Pero la isla entera es reservada por el cliente. La supervivencia es opcional”. La experiencia turística permite vivir la experiencia en dos modos. Desde el lado Aventura, donde la gente tendrá que sobrevivir en plena naturaleza salvaje o a través del modo Confort, con una cabaña en una isla remota. “En este modo las parejas o las personas en solitario disfrutaran de unos días en solitario, pero sin renunciar a las comodidades de la vida moderna”, destacan los agentes de Docastway.

"Prefiero una vida corta a una larga en la oficina"

"Algunas tormentas a bordo de cayucos de madera te pueden hacer pasarlo realmente mal"

Álvaro y su equipo recomiendan encarecidamente el modo aventura, ya que la experiencia les hace valorar más lo que tienen en la civilización. “Disponer de agua potable moviendo una manivela, tener luz apretando un botón o disfrutar de un cobijo cuando llueve son lujos de los que muchos no somos conscientes”. En cuanto a los riesgos personales de los viajeros, Álvaro destaca que “se pueden correr muchos dentro del mar pero todo esta pensado”. Sin embargo, el fundador de Docastway insiste en alertar del modo de vida urbano carente de muchas emociones. “Prefiero una vida corta como esta a una larga en la oficina”.

Tampoco deja de destacar los peores momentos que han vivido los viajeros o incluso el mismo, siempre durante el trayecto a o desde la isla, en el mar. “Algunas tormentas a bordo de cayucos de madera te pueden hacer pasarlo realmente mal. También a la hora de aterrizar en nuevas islas que no conocemos ya que algunas son realmente peligrosas con olas del océano rompiendo en sus playas rocosas o acantilados”, afirma Álvaro.

Una de las islas donde van los turistas que pagan por esta experiencia.

Diez días máximo de supervivencia

Álvaro destaca que la experiencia no puede alargarse más de diez días por política de la empresa. La mayor dificultad puede encontrarse en el agua y el frio en caso de tormenta. “En la mayoría de las islas hay cocos y muchos cangrejos, y no son difíciles de agarrar”. Para los menos aventureros sin ganas de pasarlo mal recuerda que siempre hay salidas. “Si la experiencia se le quedara grande al náufrago, siempre nos puede llamar y nosotros les llevamos bebida, nuevas herramientas o hasta una pizza”, comenta Cerezo.

Alberto: Un español náufrago en Docastway

Alberto: "Siempre me ha atraído la idea de enfrentarte a la naturaleza en un cara a cara como ha hecho nuestra especie durante la mayor parte de su existencia"

Este catalán decidió lanzarse a la aventura y comenzar un viaje en solitario por una isla desierta sin saber muy bien qué dirección o camino podría ayudarlo a cumplir ese sueño. Alberto vive en Barcelona y destaca que tenía dos motivaciones claras. “Una a nivel personal. Siempre me ha atraído la idea de enfrentarte a la naturaleza en un cara a cara como ha hecho nuestra especie durante la mayor parte de su existencia. Y la segunda porque lo veía ideal como viaje original para mi libro: Diez viajes originales para disfrutar de la Tierra”, relata a Público.

Alberto Fernández Horcajo, un español que ha vivido la experiencia.

Su idea era disfrutar de esta aventura en solitario como Robinson Crusoe. Eligió para ello la isla de Siroktabe Island. “Solo depende de la voluntad de la persona que lo realiza”. Y relata que es una experiencia muy recomendable aunque se puede llegar a pasar mucha hambre. “Esta es una experiencia perfecta para encontrarte con uno mismo y su capacidad de pasar hambre. En el mundo occidental no estamos acostumbrados. Para los más escépticos Alberto recuerda que la propia empresa de Álvaro dispone de un guía en la isla más cercana para cualquier tipo de emergencia. Un aspecto que le dio mucha seguridad y tranquilidad en el viaje.

Cristina: La aventurera que llevó a su pareja a Indonesia

Cristina: "Fue un regalo para mi pareja por su treinta aniversario. Él siempre ha tenido curiosidad por el tema de la supervivencia"

Cristina es otra de las españolas que recientemente se lanzó a la aventura como una experiencia para su pareja. “Fue un regalo para mi pareja por su treinta aniversario. Él siempre ha tenido curiosidad por el tema de la supervivencia y siempre comentaba que le gustaría verse en la situación, así que decidí buscar alguien que ofreciese este tipo de experiencias de supervivencia”, destaca la joven a Público.

La sorpresa no solo fue real para la pareja de Cristina, Josep María, sino para ella misma que no tenía en mente la dureza a la que se enfrentaría en esta isla desierta. La elección fue Amparo Island en Indonesia, donde ninguno de ellos había estado nunca. “Decidimos inicialmente ir en condiciones extremas, sin llevar nada de comida, bebida o comodidad alguna, teniendo que valernos por nosotros mismos como si de una experiencia de supervivencia real se tratase”. Docastway les proporcionaría, a pesar de haber elegido el modo aventura, un galón de agua, cocos, una tienda de campaña y una caja llena de material. Cristina recuerda que pasaron momentos muy duros, ya que “la situación era bastante más complicada de lo que esperábamos, pues llovió desde el primer día y eso complicó mucho nuestra vida allí, por ejemplo, se mojó toda la madera y fue imposible hacer fuego de forma manual”. Sin embargo el mayor lujo fue compartir aquellos “días de soledad extrema en una sensación de libertad increíble”, destaca esta viajera.

Josep María y Sandra también han comprobado la dureza de vivir como un náufrago.

Para Cristina no fue un momento fácil cuando llegó a enfermar pasando un día entero vomitando. “Era un animal urbano mucho mayor de lo que creía y lo pasé realmente mal”, afirma. A pesar de las dificultades, nunca sintió sensación de peligro. “En nuestro caso contratamos a un guarda en un punto clave de la isla por si pasaba algo poder recurrir a él las 24 horas”. Sin embargo, alerta de lo imprescindible que resulta tener conocimientos de supervivencia si vas a este tipo de experiencias .“Por mucho que imagines, nunca esperas que sea tan duro”.