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Incendio en Doñana "Hay que evaluar cómo ha afectado el fuego al lince y saber dónde están los que faltan"

El director del programa para la recuperación del lince ibérico Life Iberlince, Miguel Ángel Simón, habla con Público tras el incendio en el parque de Doñana que ha afectado a una parte importante para esta especie en peligro de extinción.

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Un ejemplar de lince ibérico. MANUEL MORAL CASTRO (Iberlince)

Miguel Ángel Simón es el director del programa para la recuperación del lince ibérico Lifeiberlince y el principal responsable de la positiva evolución que ha vivido esta especie gravemente amenazada desde 2002. En aquel año, apenas se contabilizaban 94 ejemplares en la península Ibérica, mientras que hoy la cifra alcanza casi el medio millar. Simón habla con Público tras el incendio que el pasado 24 de junio arrasó 6.761 hectáreas del Parque Natural de Doñana, afectando a varias de las zonas donde habitan estos felinos.

¿Cómo califica las consecuencias del incendio de Doñana para el programa de recuperación del lince?

Los incendios forestales son siempre una catástrofe porque se pierde una cantidad de hábitat que luego tarda mucho tiempo en recuperarse; y me refiero a hábitat en general, no sólo de flora, sino también de fauna. Doñana es además un sitio muy emblemático. En el caso del lince, tenemos ahora mismo casi 500 ejemplares en distintas zonas, y la afectada por el incendio es una parte dentro del parque de Doñana con presencia de la especie. Allí teníamos localizados, según el censo de 2016, dos hembras territoriales a las que el fuego ha afectado completamente a su territorio y a otro ejemplar al que le ha afectado un trozo, como un 30%.

Después de varios días, ¿Han podido hacer una evaluación sobre el terreno?

Estuve la semana pasada un par de días por allí. Estamos en plena evaluación, tratando de averiguar la repercusión directa que ha tenido sobre los linces, porque cuando hay un incendio no arde todo homogéneamente. De superficie se habla de 10.000 hectáreas quemadas, 8.000 de ellas afectadas, con dos islas verdes [espacios interiores a los que no ha llegado el fuego] que son muy importantes y de las que se puede recuperar calidad de hábitat. Estuvimos también buscando huellas de los animales que teníamos en la zona. Por un lado, tenemos que determinar cuánto ha afectado el incendio a la zona de presencia del lince y por otro, dónde están los linces que faltan por localizar.

¿Cuántos faltan?

Hay dos cosas diferentes, que la gente tiende a mezclar: una es los linces en cautividad y otra los linces del campo que están en libertad. De los que estaban en cautividad, 13 linces se quedaron en el centro del Acebuche cuando lo evacuaron, y hemos recuperado ya a 12. Queda uno fuera, pero es un ejemplar muy viejo, de 8 a 15 años. De los que estaban en libertad, faltan las dos hembras territoriales y un tercero en del territorio afectado parcialmente por el fuego. Son los que estamos buscando ahora, viendo si se han movido o dónde pueden estar. Probablemente se hayan desplazado un poco hacia zonas más alejadas de las afectadas por el incendio.

¿Se espera que vuelvan por su cuenta?

Sí. Eso, o que encuentren un sitio mejor, por las consecuencias del fuego. La quema de vegetación es fatal para los conejos, porque cuando el fuego va a ras de suelo va quemando todo lo que hay a su paso, incluidas las madrigueras, lo que hace que disminuyan también las densidades.

¿Conocen el impacto del fuego sobre los conejos, el principal alimento del lince?

Estamos haciendo la evaluación y habrá que determinarlo en estos días. Yo por lo que pude ver cuando estuve, y por las huellas que encontré, parece que no va a ser muy grave, aunque es probable que las poblaciones hayan disminuido y sea una de las razones por las que los linces elijan quedarse en otro lugar.

La especie ha vivido una recuperación muy positiva gracias al programa. En 2002 había 94 ejemplares y ahora 483; y el año pasado dejó de estar catalogada como en peligro crítico de extinción. Sin embargo, sigue necesitando mucha regulación. ¿Qué problemas enfrenta la especie?

Se habla mucho de los atropellos, porque impactan mucho, pero el principal problema para la recuperación del lince sigue siendo la enfermedad vírico-hemorrágica que afecta a las poblaciones de conejos y para la que además no se ha encontrado todavía una solución. Estamos hablando con Portugal para llevar a cabo investigaciones de forma conjunta. Por otro lado, hace falta también consolidar los grupos que se reintrodujeron fuera de Andalucía, en Castilla-La Mancha, Extremadura y Portugal.

Hacía referencia a que se habla de los atropellos, pero es que es importante. El año pasado 15 linces murieron atropellados, es casi la mitad de todos los que fallecieron y la principal causa de muerte entre los felinos. ¿No habría que tomar medidas?

Sí, sí, por supuesto, y no quiero minimizar el problema porque es importante. Aunque 15 linces de los 480 que hay parezcan pocos, no lo son, precisamente porque es una especie con muy pocos ejemplares. Pero la disminución de las poblaciones de conejos afecta directamente a la capacidad de reproducción del lince, y no hay una solución; mientras que para los atropellos todavía se pueden tomar medidas. Hay que mirar el caso de Castilla-La Mancha detenidamente porque este año son ya varios los que han muerto allí. También estamos en conversación con el ministerio de Fomento para hacer pasos subterráneos o buscar medidas alternativas.