Público
Público

Lince ibérico Casi la mitad de los linces que murieron el año pasado fueron atropellados

Un total de 15 ejemplares de esta especie en peligro de extinción fueron arrollados en las carreteras. En lo que va de año han sido atropellados otros 4. El programa de recuperación del lince ibérico reclama más medidas para evitarlo.

Publicidad
Media: 4.25
Votos: 4
Comentarios:

Un lince atropellado en la carretera. JUANJO CARMONA (WWF)

Se habían logrado frenar los accidentes, pero el éxito ha sido relativamente efímero. Hasta 15 ejemplares de lince ibérico, una especie en peligro de extinción, murieron atropellados en la península el año pasado, según el último censo publicado por el programa de recuperación de la especie, Iberlince. Son exactamente los mismos que un año antes.

Aunque ha habido años peores, la cifra no es positiva: el atropello se ha convertido, con mucha diferencia, en la principal causa de muerte de linces en el territorio. Casi la mitad de los 33 ejemplares que fallecieron en 2016 lo hicieron arrollados por un vehículo en circunstancias que, en la mayoría de los casos, se podrían haber evitado, reconoce Ramón Pérez de Ayala, técnico de especies de WWF para el programa de Iberlince. Del resto, 9 murieron por causas desconocidas, 5 por enfermedad, 3 ahogados y uno por inadaptación al medio.

“Con las medidas adecuadas podríamos estar hablando de unos seis atropellos solamente”, señala Pérez de Ayala.

2017 tampoco lleva camino de conseguir esas cifras: en sólo una semana de enero fueron atropellados tres felinos y hoy mismo se ha dado el aviso de un nuevo ejemplar arrollado, aparecido en una carretera de Ciudad Real.

Aunque el incremento de los atropellos está ligado en parte a una recuperación de la especie, Pérez de Ayala asegura que los recortes tras la crisis económica hicieron que se descuidaran las carreteras y se disparara el número de casos, comenzando a ser un problema no sólo ya para esta especie protegida, sino para la seguridad vial de las zonas de Andalucía, Castilla-La Mancha, Extremadura y Portugal, donde viven las poblaciones de lince ibérico.

En 2012 el número de felinos arrollados se cerró en 7, en 2013 se duplicó hasta los 14 y un año después, en 2014, llegó a 21. Fue entonces cuando el programa Iberlince llegó a un acuerdo con las diferentes administraciones para que se invirtiera en el vallado de las autopistas y el desbroce de los márgenes para evitar que los animales saltaran a la carretera. También se señalizaron algunas de las zonas de paso más frecuentes de los felinos. Los atropellos descendieron, pero Pérez de Ayala reconoce que se podría hacer más.

“Ahora hace falta poner pasos de fauna en las carreteras, que es una medida más para el largo plazo y no tan barata”, asegura. Los ministerios de Fomento y Medio Ambiente tienen un acuerdo firmado en este sentido desde hace dos años, pero aún no se ha implementado. El técnico recuerda, por otro lado, que la especie está en proceso de expansión.

Cada vez hay más linces y se están expandiendo. De los que murieron el año pasado hay unos 3 o 4 que fueron atropellados porque se alejaron de las zonas de población, y en esos casos los accidentes son difíciles de erradicar”, dice. “La cosa es hacer un mecanismo ágil para que cuando haya un punto negro se actúe rápido”.

Gracias al programa de recuperación y a las reintroducciones realizadas desde 2014, el número de linces ibéricos ha crecido considerablemente en los últimos años. El año pasado dejó de estar catalogado como en “peligro crítico de extinción” y, según el último censo, se estima que en toda la península Ibérica hay actualmente 483 ejemplares, casi todos en Andalucía (397). En 2002, apenas había 94.

No obstante, Iberlince alerta de que la especie sigue necesitando de una gran regulación, sobre todo por la enfermedad que ha hecho disminuir de forma brusca las poblaciones de conejos, el principal alimento de estos felinos.