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Medio ambiente Cientos de aves y peces vuelven al centro de Madrid para vivir en el nuevo Manzanares

La regeneración de las orillas del río y la apertura de las compuertas en 2016 ha permitido al afluente convertirse en un auténtico corredor ecológico en el centro de la capital.

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Parte del tramo del río Manzanares que ha sido regenerado. AYUNTAMIENTO DE MADRID

La regeneración de las orillas del río Manzanares y la apertura de las compuertas de las presas para transformarlo en un curso fluvial natural está consiguiendo que centenares de especies vuelvan al centro de la ciudad.

Más de 50 especies de aves han vuelto en un tramo de 1,3 kilómetros desde el Puente de los Franceses hasta el de la Reina Victoria, después de que el Ayuntamiento de Manuela Carmena pusiera en marcha esta operación a propuesta de Ecologistas en Acción que cuenta con un presupuesto de 1,2 millones de euros y que se ha ejecutado en nueve meses. El contrato incluye dos años de mantenimiento.

Además la biodiversidad ha aumentado en el río con la abundancia del barbo, especie piscícola autóctona, que ha pasado de la práctica extinción en los años 50 hasta ser la dominante en el Manzanares hoy en día. 

Otras de las especies con mayor importancia para la biodiversidad de la ciudad que han vuelto en este tiempo son la garza real, la garceta, la gallineta, el martinete, el martín pescador o el chorlitejo chico. También pueden verse diferentes especies de gaviotas, fochas comunes o ánades reales. Y gracias a las condiciones fluviales más naturales se ha multiplicado la fauna piscícola, que ahora tiene las circunstancias favorables para su reproducción. Además del barbo, se ha detectado la presencia de gobio, alburno, carpa, carpín, pez gato y gambusia.

Además, con la colaboración de científicos del Museo de Ciencias Naturales, el Ayuntamiento de Madrid ha iniciado experiencias de cría en cautividad en las instalaciones de la ERAR de Viveros con tres especies autóctonas de peces: colmilleja, bermejuela y boga de río, que posteriormente se reintroducirán en el Manzanares.

La operación de renaturalización, por su parte, ha supuesto 5.230 plantaciones, entre ellos 113 olmos resistentes a la enfermedad de la grafiosis, donados por el Ministerio de Agricultura y Medio Ambiente. Esta especie estaban prácticamente desaparecida de las riberas de los ríos por culpa de la la plaga.

La delegada de Medio Ambiente y Movilidad, Inés Sabanés, que ha visitado los trabajos ya finalizados, ha destacado que el objetivo es potenciar la fauna autóctona creando mejores condiciones para su desarrollo y también impulsándola con su reintroducción, frente a especies invasoras, como pueden ser la carpa o los galápagos de florida, cuya suelta en espacios naturales está prohibida. La operación se enmarca en el Plan A de Calidad del Aire y Cambio Climático del Ayuntamiento, que incluye medidas basadas en la naturaleza pues los entornos naturales reducen la llamada 'isla de calor' que se produce en las ciudades.

"A la naturaleza, en cuanto se le levanta el pie de encima, se desarrolla y se abre camino a esta explosión de vida", ha defendido Santiago Martín Barajas, de Ecologistas en Acción, que ha indicado que proyectos de renaturalización similares se llevarán a cabo en Melilla y Granada. "Tiene el caudal que tiene, no es el Támesis o el Sena, pero se le podía sacar partido. Y tenemos un río en el que se puede ver el fondo, algo que no se veía desde los años 50", ha apostillado.

Apertura de compuertas

La apertura de compuertas en mayo de 2016 ha permitido que el Manzanares se convierta en un corredor ecológico en plena ciudad.

Este tramo del río tenía un aspecto más natural que el resto del cauce, pero no dejaba de ser una canalización con escolleras de grandes piedras y fuerte inclinación que impedían el desarrollo de una vegetación natural en las orillas. La vegetación arbustiva y arbórea era casi inexistente, estaba en mal estado y con presencia de especies exóticas invasoras.

Las obras comenzaron con una limpieza general de las orillas y el lecho para continuar con la eliminación de algunas especies arbóreas alóctonas, como el árbol de cielo o ailanto, que ponían en peligro el ecosistema ibérico del Manzanares.

Debido al escaso espacio existente entre el río y las zonas urbanizadas, se desmontó la parte alta de la escollera y se aportó tierra vegetal para plantar nuevas especies autóctonas. También se rellenaron con este sustrato los huecos entre las piedras.

En total, se han plantado 5.230 ejemplares, de los que 273 son árboles de gran porte y 1.305 árboles plantados con estaquillas; 3.660 arbustos. Las especies utilizadas han sido de ribera: fresnos, olmos, álamos blancos, alisos, majuelos, saúcos, rosas silvestres, tarays y sauces. Las actuaciones propuestas se han planificado para que no generan riesgo hidrológico.

Además se retiró el encintado de piedra que se encontraba desplomado y ha sido sustituido por un nuevo muro con características técnicas que favorecen el drenaje de las márgenes y por tanto garantizan su estabilidad a futuro.

Este muro ha servido de apoyo a las nuevas barandillas longitudinales que se han instalado, similares a las existentes en el parque Madrid Río, con un total de 2.329 metros incluyendo ambas márgenes. También se han mejorado los caminos adyacentes en ambas márgenes del tramo del río.

Con la piedra sacada del río, una vez pulida, el Ayuntamiento hará bancos para que los madrileños puedan sentarse y contemplar en este tramo su Manzanares, han informado fuentes del área.