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Medio Ambiente “En los ríos españoles hay ya más especies invasoras que autóctonas”

La fauna piscícola local mengua por la presión y la depredación de una veintena de tipos de peces liberados y expandidos por los pescadores deportivos, que ahora se movilizan tras vetar el Supremo y las comunidades autónomas esas prácticas.

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La mayoría de las comunidades autónomas han prohibido devolver al río los peces de especies invasoras tras tumbar el Supremo el Catálogo de Especies del Gobierno central./ Público

“Estoy convencido de que en los ríos españoles hay ya más especies invasoras que autóctonas”, sostiene el profesor de Zoología de la Universidad de Córdoba Carlos Fernández Delgado, autor de uno de los informes clave para que el Supremo tumbara la revisión del catálogo de especies invasoras del Ministerio de Medio Ambiente, que en tiempos de Miguel Arias Cañete excluyó por criterios económicos vegetales como el tupinambo, algas como el wakame, mamíferos como el arruí y el visón americano, crustáceos como el cangrejo rojo y peces como la carpa y la trucha arco iris.

Estas dos últimas especies, incluidas en la lista oficial de las cien más dañinas del planeta y que fueron introducidas por los pescadores en los ríos, forman parte de la veintena que en las últimas décadas están alterando los ecosistemas fluviales españoles al desplazar y depredar a las autóctonas de peces y anfibios, especialmente cuando tienen elevadas capacidades de reproducción y de adaptación como la carpa.

La sentencia conlleva que carpa y trucha arco iris pasan a incluirse entre las especies que no pueden ser devueltas al río tras ser capturadas en la pesca deportiva, una medida ya adoptada por la mayoría de las comunidades autónomas como una manera de erradicarlas. El veto, aplazado en Euskadi y Extremadura mientras Galicia opta por una norma ambigua y Catalunya se resiste a vedar su pesca, ha provocado las quejas de los pescadores, que lo rechazan, y ha originado una polémica que ha comenzado a trasladarse a los parlamentos autonómicos, donde algunos grupos sostienen que provocará graves perjuicios económicos en el sector turístico.

Una de esas cámaras ha sido la de Aragón, donde este jueves salieron adelante sendas propuestas del PSOE y el Par para reclamar al Supremo que no ejecute la sentencia por la “enorme” y “desastrosa afección económica” que prevén que genere en varias zonas de la comunidad y, al mismo tiempo que avalan el veto del Departamento de Desarrollo Rural y Sostenibilidad, abogan por negociar con el Ministerio de Medio Ambiente que especies invasoras como el siluro, el black bass, el lucio o la carpa se puedan pescar “en aquellos lugares y espacios que no comprometan la viabilidad y el desarrollo natural de las especies autóctona”.

Ríos plagados de especies invasoras

Conservacionistas y pescadores coinciden en que los ríos españoles están plagados de especies invasoras, aunque sus posturas ante ese dato son divergentes. “¿Cómo va a sobrevivir una especie autóctona en un medio fluvial tan alterado como el español por los embalses?”, se pregunta José Luis Bruna, presidente de la Federación Española de Pesca Deportiva, para quien “el 90% de los ecosistemas son seminaturales en el mejor de los casos, pero si no reparamos eso, que supondría volver a la edad de piedra y que no saliera agua cuando abriéramos el grifo, no podemos exigir que las especies que viven en ellos sean autóctonas”.
A esa posición de hechos consumados, Fernández opone que “las especies invasoras son la segunda causa de pérdida de biodiversidad, solo superada por la destrucción de hábitats, y el patrimonio natural no es exclusivo de los pescadores: es de todos y hay que conservarlo”.

Organizaciones conservacionistas como Greenpeace y Ecologistas en Acción llevan décadas alertando del peligro que las especies invasoras suponen para los ecosistemas fluviales españoles, donde más de un tercio del apenas medio centenar de tipos de peces autóctonos están amenazados por su presencia.
Introducidos por los pescadores deportivos

El Ministerio de Medio Ambiente incluye en su catálogo oficial a 19 especies de peces como invasoras, aunque la carpa y la trucha arco iris siguen sin figurar entre ellas. Sus fichas señalan a los pescadores deportivos como los responsables de la introducción de algunas como el alburno , el black bass  y el lucio y de la expansión de otras como la perca sol , el siluro  o el pez gato .

Los pescadores proponen catalogar la carpa como especie exótica naturalizada./ Público

Otros documentos oficiales como el Esquema de Temas Importantes del Plan Hidrológico del Ebro ilustran sobre la gravedad del problema. En esa demarcación hay, entre animales y vegetales, 19, algunas “muy antiguas” como la carpa, aunque “la mayoría son relativamente recientes, así como sus efectos en los ecosistemas acuáticos”, como ocurre con el siluro, la perca sol o el black-bass. A esos peces se les añaden moluscos dañinos como el mejillón cebra, la almeja asiática, el caracol manzana y el caracol malasio, que dañan ecosistemas, cultivos y redes de distribución de agua, y, también, tres tipos de cangrejo e incluso un galápago, además de varios tipos de plantas y algas.

El documento de la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) comparte diagnóstico con el ministerio sobre el origen de estos animales alóctonos: la pesca deportiva es “la principal” de las “numerosas actividades que han causado la introducción de especies exóticas” en la cuenca.

La situación es similar, entre otros, en el Guadalquivir, un río en el que, a pesar de que su nivel de degradación no es de los más intensos del país, “ya hay más especies invasoras que autóctonas, el 80% de ellas están amenazadas y solo se encuentran en zonas marginales, aguas arriba de los primeros embalses de la red fluvial”, explica Fernández, que añade que “alrededor de 4.000 kilómetros de la malla de ríos de esa cuenca carece de vida piscícola”.

“Seguirán siendo invasoras aunque se tuerza la ley”

Bruna, sin embargo, no comparte los criterios de la Administración, los científicos y los ecologistas. “La carpa lleva 2.000 años en nuestros ríos, y no quedarían peces en ellos si fuera tan voraz como dicen”, señala, mientras apela a la iniciativa de varios gobiernos europeos, que aplican la figura de la “especie exótica naturalizada” -animales invasores que se han aclimatado al país-, insiste en las pérdidas que la medida causará en zonas rurales y apunta que la Ley de Biodiversidad permite aplicar moratorias.

“Dudo que se pueda retorcer tanto la ley como para eludir una sentencia del Supremo, pero, por mucho que se retuerza, el black bass, la trucha arco iris y la carpa seguirán siendo invasoras”, anota Fernández, que recuerda que esta última especie “sí se pesca en Europa porque allí es autóctona, algo que no ocurre en la península Ibérica”.

“Lo que ha hecho el Supremo es poner orden, y hay que adaptarse a esa lógica jurídica”, añade el zoólogo, antes de referirse a la “abrumadora información científica sobre los efectos perniciosos de esas tres especies”: la carpa desplaza a los peces autóctonos y obliga a emigrar a las aves al comerse la vegetación sumergida, el black bass depreda las poblaciones locales y la trucha arco iris llega a alimentarse de las larvas y los ejemplares jóvenes de peces y anfibios.

Por otro lado, anota, “nada impide a los pescadores pescar esas especies, que además son comestibles; lo que prohíbe la ley es devolverlas al río, con lo que tienen la posibilidad de no pescar donde se encuentran”. Al zoólogo le resulta “curioso” que los pescadores deportivos “se nieguen a matar a un animal, pero no a clavarle un anzuelo en la boca, arrastrarlos hasta la orilla, mantenerlos en condiciones durísimas y, a veces, romperles la columna al agarrarlos. El pez siempre regresa herido al río”.