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Sindicato de inquilinos Nace el primer sindicato de inquilinos para luchar contra el desenfreno de los alquileres

El viernes se presentó esta herramienta simultáneamente en Madrid y Barcelona. Jacobo Abellán, uno de los portavoces del Sindicato de Inquilinas e Inquilinos de Madrid, explica sus objetivos y las razones de su creación.

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Presentación del Sindicato de Inquilinas e Inquilinos de Madrid.

El pasado viernes se presentó oficialmente el Sindicato de inquilinas e Inquilinos de Madrid junto con el Sindicat de Llogaters en Barcelona. Una nueva herramienta en la lucha por el derecho a la vivienda que nace con la intención de hacer frente al alza de precios del alquiler. Según el portal inmobiliario Idealista, los alquileres subieron casi un 16% en 2016 respecto al año anterior a nivel general. Ciudades como Madrid y Barcelona se situaron en máximos históricos y el precio del metro cuadrado supera los 15 euros. Jacobo Abellán, uno de los portavoces del Sindicato de Inquilinas e Inquilinos de Madrid explica los objetivos y organización de la nueva herramienta.

¿Qué pretende ser el sindicato?

Pretende luchar por los derechos de las inquilinas e inquilinos en la ciudad de Madrid, donde hay una problemática seria respecto a la vivienda en general y al alquiler en particular. Queremos actuar como herramienta de contrapeso ante los propietarios, en los precios y en las condiciones de los alquileres. El objetivo es intentar que la legislación favorezca al inquilino.

¿De dónde surge esta idea?

Tenemos en la memoria las luchas por los alquileres justos en los años 20 y 30 de España. Durante la República hubo una huelga muy importante de alquileres en Barcelona debido a las precarias condiciones de las viviendas y a los abusos de los caseros. También bebemos de las luchas por el derecho a la vivienda de los últimos años, desde el 15-M a la PAH y a la paralización de desahucios, y nos influye un sindicato de inquilinos que nació en enero en Gran Canaria. Pero el impulso inicial viene de Barcelona, donde se puso en marcha una iniciativa por parte de un grupo promotor, y algunos activistas de Madrid nos pusimos a trabajar para organizarlo también aquí.

¿Qué colectivos participan en el sindicato?

Orgánicamente, ninguno. Participamos activistas que venimos de otros movimientos, gente vinculada a la PAH, a la Coordinadora de Vivienda de Madrid, activistas del movimiento feminista, del municipalismo y movimientos sociales del centro de la ciudad y el barrio de Lavapiés, pero más que nada a título particular.

Cuando habláis de ser un lobby para influir en los precios del alquiler, ¿a qué medidas de presión os referís?

"Queremos presionar a las instituciones para cambiar la legislación del alquiler"

Aún estamos en proceso de conformación. Sólo somos de momento un grupo promotor y no tenemos unas demandas totalmente estructuradas. Queremos presionar a las instituciones para cambiar la legislación del alquiler, en concreto la Ley de Arrendamientos Urbanos. Cuando hablamos de presión queremos decir condicionar a las instituciones que tienen capacidad de legislación para lograr una rebaja de precios y un reequilibrio de las relaciones entre propietarios e inquilinas.

¿A qué achacáis el alza de precios de los alquileres?

Son causas complejas y no hay una sola respuesta. Pensamos que se debe al juego de oferta y demanda. En Madrid hay muchísima demanda de alquiler, cada vez más, debido a que se transforman las condiciones socio laborales y de vida. El alquiler es la única opción habitacional para mucha gente. Sin embargo la oferta no se equipara a la demanda, no crece al ritmo que aumenta la demanda. En el marco del libre mercado, sin regulación, sin intervención del Estado, esto genera que los precios se disparen.

También afectan otros fenómenos como la llegada de fondos de inversión internacionales al mercado de la vivienda de alquiler. Están apostando más por el mercado de alquiler que por la construcción y compraventa de vivienda y ponen las casas en el mercado a precios muy altos, porque parte de quien las demanda sí puede pagar esos precios, lo que también hace que suban.

Por último está el caso del alquiler turístico o vacacional, que afecta al centro de las ciudades y que, cada vez gana más terreno. Son muchos apartamentos residenciales que pasan a convertirse en pisos turísticos y disminuye en parte la oferta, aunque hay que dejar claro que éste es un factor que sólo afecta al centro de las ciudades.

Una de vuestras críticas se centra en la reforma de la Ley de Arrendamientos Urbanos del PP, ¿en qué consistió?

"Se hizo para beneficiar a los grandes fondos de inversión"

En cambiar el periodo de duración de contratos de arrendamientos de cinco a tres años. El objetivo de este cambio fue facilitar que los propietarios puedan disponer rápidamente de sus viviendas. Flexibilizó el mercado del alquiler. Y se hizo, a nuestro juicio, por los nuevos fondos de inversión que llegaban en ese momento, en 2013. Tras la reforma del sistema financiero, estos fondos empezaron a comprar viviendas a los bancos y estaban interesados en sacarlas al mercado. Necesitaban un mercado de alquiler flexible y atractivo con seguridad jurídica. Se hizo para beneficiar a los grandes propietarios en detrimento de las inquilinas, que hoy somos más vulnerables. El casero tiene mayor capacidad de presión que antes. A los tres años puede volver a disponer de su casa y en un contexto de subidas de precios como el actual nos aboca a aceptar esos precios elevados o a marcharnos. Somos expulsados de determinadas zonas de la ciudad.

¿En qué punto se encuentra España respecto a Europa en materia de alquiler?

El mercado de alquiler en España siempre ha estado en un segundo plano. Históricamente ha primado la vivienda en propiedad. Y, dentro del alquiler, el alquiler privado sobre el público. En otros países de Europa no ha sido así. Hay países con un 60% de hogares viviendo en alquiler, cuando en España, alrededor del 80% de hogares están en propiedad, aunque hoy esto está cambiando. Eso se debe a las políticas que han beneficiado esta modalidad.

"En Madrid tenemos sólo un 1,5% del parque residencial en alquiler social"

Tampoco hay vivienda social, vivienda pública. En Madrid tenemos sólo un 1,5% del parque residencial en alquiler social. El resto es vivienda en venta, en propiedad o alquiler privado.

España siempre ha sido más partidaria de la propiedad que del alquiler, ¿ha cambiado esta mentalidad con la crisis?

"El mercado inmobiliario ha visto en el alquiler una oportunidad de reconversión de su negocio en crisis"

Creo que está cambiando por dos factores relacionados entre sí. La crisis económica ha empujado a cambiar de mentalidad junto con una apuesta del sector inmobiliario por el mercado de alquiler. En un contexto de crisis y recortes sociales tenemos una sociedad cada vez más precarizada con un difícil acceso a una hipoteca y a una vivienda en propiedad. Esa nueva realidad demanda más alquiler que antes porque es una solución más flexible ante una situación más precaria, con mayor movilidad entre trabajos y ciudades. Antes había unas condiciones laborales y de vida más estables, seguras y a largo plazo. Viendo esta transformación social, sobre todo en la demanda, el sector inmobiliario, después de su crisis entre 2008 y 2010, ha reconvertido su negocio, en parte, hacia el mercado de alquiler. El mercado inmobiliario ha visto en el alquiler una oportunidad de reconversión de su negocio en crisis.

Llama la atención que habléis de sindicato en lugar de plataforma o colectivo, ¿Por qué un sindicato?

"Queremos ser movimiento social,
ser sindicalismo,
estar en la calle"

No es una elección casual. Pensamos que el sindicalismo es una herramienta de lucha para conseguir derechos. Ha sido así en el mundo laboral y, ahora, queremos usarla para luchar por otros derechos, los de los inquilinos. Queríamos huir de nombres como plataforma o asociación de consumidores porque implican grados diferentes desde el punto de vista político. Un sindicato es una herramienta de lucha con implicaciones políticas mientras que una asociación de usuarios suena más a negociar, a sentarse en una mesa y a que te escuchen. Nosotras también queremos ser movimiento social, ser sindicalismo, estar en la calle.

¿Cómo se financiará la organización?

Nuestra intención es establecer unas cuotas y un sistema de afiliación. Así se financia la parte de asesoría y apoyo jurídico para cualquier conflicto sobre alquiler y también se pueden cubrir los gastos generales del sindicato.

El 26 de mayo se celebra la primera asamblea del sindicato, ¿qué se decidirá ahí?

La idea es que empiece una segunda etapa. Hasta ahora ha sido un grupo promotor llevando la iniciativa y el día 26 llega el momento de abrirla a más gente interesada. Nuestra intención es explicar los objetivos del sindicato y ver con qué herramientas contamos, pero también es una asamblea abierta y queremos ver con qué ideas y propuestas llega la gente nueva.