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Atletas jóvenes, en riesgo de sufrir fracturas por estrés

Reuters

Por Genevra Pittman

Las niñas que dedican muchotiempo a deportes de alto impacto, como la gimnasia y elbásquet, tienen el doble de posibilidad de sufrir pequeñasfracturas óseas que las niñas que ejercitan menos o hacendeportes de bajo impacto.

Las fracturas por estrés son especialmente preocupantes enlas adolescentes porque la pubertad es importante para que serefuercen los huesos. Esto los protegerá de la osteoporosis.

"La intención no es desalentar la actividad física de lasniñas", dijo Alison Field, que investiga sobre medicinaadolescente en Children's Hospital Boston.

"El problema es que algunas son demasiado activas".

En ese caso, "el cuerpo no tiene el tiempo necesario paracurarse, en especial en las fracturas por estrés".

Esas pequeñas roturas suelen afectar los huesos grandes delas piernas y el pie.

En un estudio publicado en Archives of Pediatrics &Adolescent Medicine, el equipo de Field controló a casi 7000niñas, de entre 9 y 15 años, en 7 años. Cada 1 o 2 años, lasparticipantes registraron cuántas horas por semana practicabandeportes y hacían otras actividades físicas.

A los 7 años, las madres respondieron si a sus hijas se leshabía diagnosticado alguna fractura por estrés en ese período.

Todas las madres eran enfermeras que participaban en otroestudio sobre salud.

A 4 por ciento (267 niñas) se le había diagnosticado unafractura por estrés. Pasar 1-2 horas por día haciendo deportese traducía en el doble de posibilidad de sufrir una de esasfracturas que al dedicar 30 minutos o menos diariamente.

Al analizar ese riesgo según el deporte, el equipo observóque la práctica de deportes de alto impacto únicamente(básquet, porras, gimnasia y atletismo) aumentaba lavulnerabilidad a las fracturas por estrés.

Estimó que por cada hora extra semanal dedicada a lapráctica de esos deportes, el riesgo de sufrir una fractura porestrés aumentaba un 8 por ciento.

Las participantes que practicaban deportes de medio impacto(béisbol o hockey) o actividades sin impacto (ciclismo onatación) no tenían ese riesgo adicional.

Para Field, los resultados son preocupantes porque estácreciendo la cantidad de atletas jóvenes, que cada temporadasuman tensión a los mismos músculos y huesos.

Las participantes que empezaban a menstruar más tardíamenteeran más propensas a sufrir una de esas fracturas. Y eseretraso es más común en las niñas que son muy delgadas.

La autora señaló que la variación deportiva es importanteen el entrenamiento atlético de las niñas. Explicó que esopermite utilizar distintos músculos y evitar las lesionesóseas.

"Algunas niñas están pasando una cantidad de tiempofenomenal en la práctica deportiva -agregó-. También se puedehacer demasiado de algo bueno".

FUENTE: Archives of Pediatrics & Adolescent Medicine,online 4 de abril del 2011.

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