Público
Público

Del 29-S al 29-M

En 18 meses se han convocado dos huelgas generales contra sendas reformas laborales que han abaratado el despido y recortado derechos

Publicidad
Media: 0
Votos: 0

Entre la huelga general que se celebró el 29 de septiembre de 2010 y la que los sindicatos han convocado para el próximo 29 de marzo, ha transcurrido exactamente un año y medio. Un corto plazo de tiempo en el que se ha demostrado la vigencia del principio lampedudisiano de que hace falta que todo cambie para que todo siga igual.

Las razones esgrimidas por los sindicatos para convocar el paro general son idénticas a las de 2010. Tan idénticas que los secretarios generales de UGT y CCOO, Cándido Méndez e Ignacio Fernández Toxo, han empleado las mismas palabras para justificar su llamamiento. Vean sino: el viernes 9 de marzo, cuando anunciaron la convoatoria, dijeron que la huelga 'no es el fin, es el medio para que el Gobierno se siente a negociar'. En junio de 2010 cuando llamaron a la huelga general del 29-S dijeron: 'La huelga no es un fin en sí mismo, es un medio para modificar el decreto'.

La única diferencia está en el destinatario del mensaje: la huelga del 29-M se convoca contra la reforma laboral del Gobierno de Rajoy, mientras que la del 29 de septiembre de 2010 fue contra la reforma laboral aprobada por el Gobierno de Zapatero.

El 15 de junio de 2010 Méndez y Toxo justificaron la 'legitimidad' y las 'razones' de la huelga en la 'quiebra del discurso político' del Gobierno socialista. Los líderes sindicales veían en la reforma laboral de 2010 la gota que colmaba el vaso de las medidas 'regresivas' y 'lesivas' contra los trabajadores y los derechos sociales.

La huelga del 29-S triunfó en las fábricas y los transportes pero registró un seguimiento moderado en otros sectores

Reprochaban al entonces presidente Zapatero que se hubiera puesto 'en las manos de la patronal' y que actuara al dictado de los mercados. La reforma promovida por el entonces Gobierno socialista permitía, entre otras medidas, abaratar el despido —empresas 'con pérdidas objetivas' podían a partir de entonces despedir con 20 días de indemnización— despido que la nueva reforma del PP ha abaratado incluso más. También reforzaba la flexibilidad interna de las empresas.

En aquella ocasión los líderes sindicales también querían frenar la reforma de las pensiones, que finalmente subió la edad legal de jubilación a los 67 años. Toxo y Méndez también reclamaron el final de los recortes sociales, algo que entonces no había hecho más que comenzar con el famoso anuncio de Zapatero el 12 de mayo de 2010.

La huelga del 29-S se saldó con un éxito relativo: aunque los sindicatos cifraron entonces en un 70% el seguimiento del paro y la patronal en el 5%, lo cierto es que la huelga general triunfó en las fábricas y los transportes pero registró un seguimiento moderado en otros sectores. Méndez y Toxo hablaron de 'éxito incuestionable' y exigieron al Gobierno que 'escuche el clamor' de los trabajadores.

En año y medio la tasa de paro ha pasado del 21,52% al 23%

Un año y medio después, la tasa de paro no ha dejado de crecer, tal y como pronosticaron los sindicatos: a finales de septiembre de 2010 la tasa de paro estaba en el 21,52% (4.978.300 parados, según datos de la EPA); a finales de marzo rondará el 23%, con más de 5.300.000 desempleados.

Sin embargo, eso no ha impedido que el Gobierno de Mariano Rajoy apruebe una reforma aún más agresiva que la anterior, que abarata aún más el despido y reduce más aún los derechos de los trabajadores: amplía el despido de 20 días a empresas que no sólo pierden dinero, sino también a aquellas que prevean que sus ventas van a caer. Además, borra de un plumazo la indemnización de 45 días por despido improcedente y establece la de 33 días.

Los sindicatos destacan que el PP, lejos de corregir las fracasadas políticas anteriores del PSOE, ha optado por insistir y profundizar en ellas. Para CCOO y UGT, profundizar en estas políticas es 'suicida' porque la falta de actividad económica es la culpable de que el desempleo siga creciendo en España.