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Fiebre por Penélope

Los medios y críticos estadounidenses se rinden ante la actriz, que esta noche podría ganar un Oscar. USA Today la califica de "fuerza de la naturaleza"

ISABEL PIQUER

Para un actor extranjero, llegar a Hollywood es una hazaña. Para un actor de habla no inglesa, un milagro. Para una mujer, no digamos: en una ciudad acostumbrada al usar y tirar y con tendencia patológica al encasillamiento, salir del estereotipo de belleza latina o chica del momento es prácticamente imposible. Es lo que conseguirá Penélope Cruz, diez años después de su primera incursión en las pantallas estadounidenses, si esta noche consigue el Oscar. Y también aunque no lo gane.

Estas últimas semanas, la fiebre por Penélope ha arrasado entre los críticos. La actriz española es la gran favorita por hacer de mujer irascible con algo de femme fatal en Vicky Cristina Barcelona.

Su papel «huye del estereotipo», es algo «fascinante e irresistible»

El suspense debería acabar pronto: está previsto que el Oscar a la mejor actriz secundaria sea uno de los primeros de la ceremonia. Por desgracia, Javier Bardem, como ganador de la estatuilla el año pasado, no podrá hacerle entrega del premio ya que no acudirá a la gala "por exigencias del calendario", ya que se encuentra rodando la película Biutiful, de Alejandro González Iñárritu

En cualquier caso, los organizadores han preferido mantener en secreto el orden de apariciones y los nombres de los presentadores de la velada, esperando generar audiencia en tiempos de crisis.

Hace unos días, el periódico Usa Today, como el resto de la prensa, daba a Cruz como clara ganadora en su categoría, calificándola de "fuerza de la naturaleza". "El papel podía haber caído fácilmente en el estereotipo, pero Cruz, alternando inglés y español, lo convirtió en algo fascinante e irresistible", decía el diario. Usa Today subrayaba, además, que las películas de Woody Allen siempre se habían caracterizado por presentar papeles femeninos de gran envergadura, pese a su formato compacto: Dianne Wiest, en 1994 por Balas sobre Broadway o Mira Sorvino en 1995, con Poderosa Afrodita.

En el New York Times, su nombre es colocado junto a Loren y Cardinale

Cruz ya embelesó a la Academia hace dos años con Volver (Pedro Almodóvar), por la que recibió su primera nominación a mejor actriz, lo que allanó sin duda el camino hacia la candidatura de este año. Y es que los Oscar a veces se parecen a un ministerio: lo difícil es hacerse un hueco, pero una vez dentro del sistema, se instala una cierta inercia.

La escuela mediterránea

En el suplemento especial del New York Times didicado a los galardones, Cruz también sobresalía claramente entre los favoritos, junto con las apuestas más seguras de las quinielas, como Kate Winslet, Sean Penn o Frank Langella. "Penélope pertenece a la escuela mediterránea de actuación, un estilo que se caracteriza por su carnalidad, su instinto, su pelo revuelto, su escote generoso y sus gritos. Anna Magnani, Sophia Loren, Claudia Cardinale, la primera Silvana Mangano, incluso Elizabeth Taylor y Rachel Weisz han dominado ese estilo", aseguraba Almodóvar en el reportaje dedicado a la actriz.

Almodóvar: «Ella ha roto con esa imagen de belleza vacía en Hollywood»

"Me alegra ver que tras un largo periodo navegando por las aguas salvajes de principios de siglo, tras aparecer en una serie de películas estadounidenses que no funcionaron, Penélope ha conseguido romper esa imagen de belleza vacía en la que Hollywood la había encasillado", afirmaba el director manchego.

El hecho de haber regresado a Europa, en concreto a Italia, para rodar Non Ti Muovere, y a España, para Volver, ha permitido a la actriz afianzarse en Hollywood con una imagen más completa e interesante que la de latina de turno.

Cruz apareció por primera vez en el radar estadounidense en 1998, en The Hi-Lo Country de Stephen Frears. La crítica empezó a fijarse en la que llamaban la "sirena española". Dos años, más tarde compartía cartel con Matt Damon en Todos los caballos bellos, mediocre aventura en la dirección de Billy Bob Thornton. En 2001 se disparó su fama gracias a Vanilla Sky, la adaptación de Tom Cruise de Abre los Ojos.

«Un bajón después de los Oscar es inevitable», ha dicho la actriz

Premios en distintos idiomas

Vicky Cristina Barcelona tuvo mucho éxito en EEUU, más que otras películas recientes de Allen (en Nueva York, El sueño de Casandra sólo se estrenó en un cine y permaneció dos semanas en cartel). Manhola Dargis, crítica del New York Times que hace y deshace reputaciones, estaba tan entusiasmada con el filme que confesó querer "lamer la pantalla".

Pero su competencia es feroz. Marisa Tomei desnudó a su personaje de "bailarina exótica", en el sentido literal y artístico, haciendo de compañera de Mickey Rourke en El luchador. Y la relativamente desconocida Viola Davis ha conseguido hechizar al público en sus dos escenas en La duda, frente a Meryl Streep.

Al márgen de quinielas, pocos actores han sido reconocidos en distintos idiomas. Entre las siete nominaciones de Ingrid Bergman figura un papel en sueco en Sonata de Otoño (1978). Benicio del Toro ganó el Oscar al mejor actor secundario hablando español en Traffic (2000), y tres años más tarde, fue nominado por interpretar en inglés (21 gramos).

Estas semanas han sido intensas para Cruz. Se ha volcado con la prensa estadounidense, haciendo campaña para el Oscar. En una reciente entrevista en televisión, contó lo difícil que a veces resulta estas semanas de espera. "Creo que todo el mundo tiene un bajón después de los Oscar, porque es muy intenso, es inevitable".