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El G-20 hace su lista negra de economías nocivas

China e India lograrán sacar a más de 500 millones de personas de la pobreza para 2015

BELÉN CARREÑO

Hay una noticia muy buena, otra buena y una mala en la economía mundial. La mala es que China, India y otros emergentes están en proceso de "recalentamiento", según los expertos del FMI. La buena es que el G-20 logró arañar anoche en Washington un nuevo acuerdo para detectar las políticas que conducen a acabar con estos desequilibrios globales (que unos sólo exporten y otros sólo consuman) y frenar así este proceso. La muy buena es que, precisamente, gracias a este recalentamiento económico, China e India sacarán a más de 500 millones de personas de la pobreza para 2015.

Los ministros de Finanzas del G-20 (con España como invitada permanente) negociaron anoche en Washington la forma de tomar la temperatura a los puntos calientes de la economía que deben ser tenidos en cuenta para hacer el mapa de los peligros globales. En este sentido, según anunció la ministra francesa, Christine Lagarde, un grupo de siete países, que tienen un PIB que cuenta por más del 5% del total de las economías del foro, será especialmente vigilado por considerar que suponen "riesgo sistémico" para el resto. En principio, EEUU, China, Francia, Alemania, Japón y Reino Unido estarían en esta lista de máxima vigilancia, con el séptimo lugar para India, con casi toda probabilidad (y permiso de Brasil).

Los parámetros que se les aplicará (a todo el foro) serán estadísticos e históricos, como un traje a la medida. A un país exportador de crudo, por ejemplo, no se le aplicará el mismo criterio que a uno de servicios. Se trata de ver cuándo el traje a medida se queda pequeño o grande (cuándo una economía se sale de sus límites históricos) y pone en peligro al resto. El acuerdo contempla que se tenga en cuenta la deuda y el déficit, ahorro e inversión, y el balance comercial de los países para elaborar patrones que detecten las prácticas de riesgo.

España, junto con Argentina, Sudáfrica y Australia, forzó introducir en el primer párrafo la creación de empleo como prioritario. Además, un grupo de emergentes, liderados por Brasil, lucharon ayer para que se "regulen" las ocasiones en las que se pueden poner frenos a la entrada de capital, una práctica considerada hasta ahora proteccionista pero que se ha demostrado eficaz para evitar inundar estas economías de liquidez.

La crisis de los precios de los alimentos y la tasa sobre las transacciones financieras también estaban en la agenda del foro. Sin embargo, en las escasas 24 horas que duró el encuentro -que arrancó con una cena el jueves-, los ministros apenas dieron una pincelada a estas cuestiones. En el tema de los precios de los alimentos se hizo hincapié en la necesidad de tomar medidas en cuanto a los posibles "abusos en los mercados financieros", con un plan que espera estar finalizado para septiembre.

El viernes aún hubo tiempo para el optimismo en los países del Tercer Mundo, ya que, según un informe del Banco Mundial, dos tercios de los países en desarrollo están encaminados a cumplir los Objetivos del Milenio (un elenco de metas para luchar contra la pobreza lanzado por Naciones Unidas). La mejor forma de medir este avance es en el número de pobres. Según las proyecciones económicas del banco, en 2015 habrá 883 millones de pobres, frente a los 1.400 millones que había en 2005.

La visión naif del FMI sobre Europa chocó ayer con el muro de los mercados, que no se acaban de creer el mensaje de la institución. El portugués Antonio Borges, que se estrenaba en el cargo de responsable de Europa en el FMI, intentó frenar la lluvia de dudas sobre los países periféricos, con una visión rosa de la situación económica europea, que va, en su opinión, “en la dirección correcta”. En la lluvia de alabanzas a Europa, Borges aseguró que España, con su reforma bancaria, se ha convertido “en un modelo a seguir” para el resto en Europa, sobre todo en sus niveles de transparencia. Borges insistió en que Grecia conseguirá cumplir el programa como está marcado y resaltó con fiereza las bondades del plan de privatización anunciado ayer por el Ejecutivo griego.

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