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Gregorio Morán traza una semblanza biográfica de Rafael Barrett, una figura insólita

EFE

Una veraniega mañana de sábado, el escritor Gregorio Morán recibió una llamada telefónica de su amigo Jerónimo Granda, quien con una entonación perfecta y cierto deje de ironía, le leyó un texto sobre unas "putas gallinas" de un autor desconocido para él, llamado Rafael Barrett, que le conmocionó.

A partir de ese instante de perplejidad por la calidad de las catorce líneas escuchadas a través de un auricular, el ensayista Morán decidió dedicar más de dos años de su vida a seguir el rastro y a rescatar del olvido la figura insólita del escritor Rafael Barrett, de padre inglés y madre española, nacido en 1876 y fallecido en 1910 de tuberculosis, cuando sólo tenía 34 años.

Acompañado por el editor de Anagrama, Jorge Herralde, Morán ha explicado hoy en rueda de prensa que la biografía de Barrett, que él ha titulado "Asombro y búsqueda de Rafael Barrett", es por ella misma una "telenovela", protagonizada por un personaje que lo tiene todo.

Ninguneado en la España de su época, disfrutó de las posibilidades que le ofrecía el Madrid castizo y bohemio de finales del siglo XIX hasta que un día de 1902 tuvo que exiliarse a Paraguay, después de recalar brevemente en Argentina, por un altercado con el duque de Arión, un personaje muy influyente en el régimen de aquella época.

Gregorio Morán ha mantenido hoy que Barrett era una figura insólita en la España de su tiempo, guapo, rico, con cultura y capacidad para escribir en inglés, francés y castellano.

Aunque aquí pocos lo conocen, en Latinoamérica fue alabado en su momento por autores como Jorge Luis Borges, Augusto Roa Bastos o José Enrique Rodó.

En España, fue amigo de Ramón María del Valle Inclán y también fue reivindicado por Rafael Cansinos-Assens. Sin embargo, Gregorio Morán conoció mucho de él gracias a un asturiano exiliado en Montevideo (Uruguay), llamado Vladimiro Muñoz, que falleció hace poco, y que había conocido a la esposa de Barrett, Panchita, a su hijo Álex y a uno de sus íntimos amigos.

Asimismo, Barrett era un excelente pianista y un portento en matemáticas, con un carácter fuerte e impulsivo, valiente y con arrojo, lo que le llevó, tanto en España como en Latinoamérica a retarse en duelo en numerosas ocasiones.

Sin embargo, muchos de estos duelos no llegaron a celebrarse al conocer los retados que Barrett tenía un dominio excelente de la pistola, así como una gran puntería.

También fue un librepensador radical entregado a la causa de los más débiles, a través de combativos y subversivos artículos, en revistas creadas por él mismo, como "Germinal", llegando a publicar en vida únicamente el libro "Moralidades actuales".

Los anarquistas argentinos lo han reivindicado siempre como uno de los suyos, pero Gregorio Morán en esta obra lo discute y mantiene que adscribirlo a esta corriente política es una "exageración".

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