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El "Juan Sebastián de Elcano" luce en el Támesis, en el ecuador de su 82 crucero

EFE

El buque escuela de la Armada española, el "Juan Sebastián Elcano", luce estos días sus galas en el río Támesis, frente al observatorio del meridiano de Greenwich, en el ecuador de su 82 crucero, que este año es más corto de lo habitual.

El buque, cuyo objetivo principal es la formación de los futuros oficiales de la Armada española -los guardia marinas-, se ha convertido en algo más, en embajador de la imagen de España en el exterior y en una carta de presentación de las Fuerzas Armadas.

Construido en 1927 y puesto en servicio por primera vez en febrero de 1928, el "Elcano" es el barco en que se han formado generaciones de oficiales de la Armada española, ha navegado más de 1,5 millones de millas náuticas y visitando 68 países.

"Un trocito de España que navega" es la definición que hacen sus responsables, con el capitán de navío Manuel de la Puente al frente, un militar con amplia experiencia en buques de guerra, que considera el "culmen de una carrera" estar al mando de este buque escuela.

En esta singladura, viajan a bordo 21 oficiales -uno perteneciente a la marina británica y otro a la marina peruana- 22 suboficiales, 52 guardamarinas, 140 miembros de la tropa y la marinería y cuatro funcionarios civiles.

De ellos, 25 mujeres, cuatro guardamarinas, una suboficial y 20 marineras, que conforman una tripulación que en este crucero visitará ocho países europeos, antes de regresar el 1 de mayo a Cádiz, puerto del que zarparon el pasado 8 de enero.

La primera escala fue Estambul (Turquía), en un periplo que continuó por Venecia (Italia), Toulon (Francia) y Bilbao (España), para recalar en el río Támesis, desde donde el "Elcano" reemprenderá viaje este martes rumbo a Hamburgo (Alemania), San Petersburgo (Rusia), Lisboa y finalmente Cádiz.

A su vuelta a España, el buque se someterá a profunda operación de mantenimiento para renovar la popa y la zona de máquinas, en un proceso que llevará casi un año y que es la razón de que este viaje dure cuatro meses y no medio año, como suele ser habitual.

La operación forma parte de las continuas tareas de mantenimiento que exige esta pieza emblemática de la navegación española, que en sus 84 años de historia sólo dejó de salir a la mar entre 1937 y 1939 a causa de la Guerra Civil española y en los años 1956 y 1978, cuando se tuvo que renovar la carena, la parte sumergida del buque.

El capitán De la Puente expresó hoy su confianza en que con estos trabajos de mantenimiento se garantice el próximo cuarto de siglo de la embarcación: "llegar a su centenario en 2027 y más allá".

En una conferencia de prensa junto al embajador español en Londres, Carles Casajuana, De la Puente subrayó que el "Elcano" es "el mejor representante de la Armada española y, sin duda, una de las mejores representaciones de España en el exterior".

"Es un orgullo para todos los españoles (...). Muestra una faceta de nuestra personalidad, de nuestro país, y es una carta de presentación de nuestras fuerzas armadas", coincidió el embajador.

El capitán reconoció que el "Elcano" "no es un barco barato", pero consideró que los recortes presupuestarios a consecuencia de la crisis no deben afectar de manera significativa a su futuro.

En el futuro cercano se presentan acontecimientos importantes como el bicentenario de las Cortes de Cádiz, ciudad a la que el "Elcano" está sentimentalmente vinculado, y una posible nueva vuelta al mundo en 2013, algo que ha realizado hasta ahora en 10 ocasiones.

"Tu primus circumdedisti me" (Tu has sido el primero en rodearme) es la leyenda del escudo de armas que el rey Carlos I de España otorgó a Juan Sebastián de Elcano, el marino vasco que dio la vuelta al mundo por primera vez en 1522, completando el viaje del marino portugués Fernando de Magallanes, que murió a mitad de la travesía.

Casi 500 años después, el espíritu de aquel tipo de navegación es el que tratan de revivir los tripulantes de este barco, que cuenta con los mejores adelantos tecnológicos, pero que enseña a sus oficiales a utilizar el sextante y orientarse por las estrellas.

"Es volver a la raíz de la profesión. Es volver a sentir lo que siente un marino cuando está en contacto con la mar", resumió el capitán de navío De la Puente, gaditano de 52 años, que tomó el mando del "Elcano" en septiembre de 2009.

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