Este artículo se publicó hace 18 años.

Una labor sin reconocimiento laboral, social ni institucional

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Algunos 'peros' al modelo
Los inmigrantes agradecen la mediación, aunque destacan la poca historia de este sistema en España. "La experiencia es mínima", señala el vicepresidente de la Federación Estatal de Asociaciones de Inmigrantes y Refugiados en España, Esteban Cancelado. Dada la juventud de esta figura, demanda "mejor formación". El director del Centro de Estudios sobre Migraciones y Racismo de la Universidad Complutense, Tomás Calvo, cree "necesaria" esta función. Pero Calvo advierte de que, a largo plazo, puede ser "contraproducente" porque se delega la mediación en personas que no pueden tomar decisiones, sin fomentar esa "sensibilidad" en quienes sí que las toman, como los funcionarios.
La antropóloga de la Universidad Autónoma de Barcelona Laura Ferrera critica que esta figura es "una forma política de gestión de conflictos" mediante la cual la administración se saca responsabilidades de encima. 

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