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Obama baja los humos a los coches

EEUU impone límites al consumo de combustible de los vehículos para reducir emisiones y la dependencia del petróleo

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El presidente de EEUU, Barack Obama, anunció este martes nuevos límites al consumo de combustible de automóviles. Con este plan pretende reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, en este apartado, en un 30%.

La medida, que supondría un ahorro de 1.800 millones de barriles de petróleo para toda la duración del programa, es el equivalente a sacar 177 millones de autos de la carretera o cerrar 194 centrales térmicas. Con este anuncio, Obama marca distancias con la administración de George W. Bush, que durante su mandato obstaculizó la introducción de límites para el consumo de combustible de los vehículos.

Hasta ahora, los coches y furgonetas de las flotas de cada compañía podían quemar de media algo más de 11 litros de combustible para recorrer 100 kilómetros. Ahora, la misma distancia deberá alcanzarse con 8,1 litros (la media sólo para coches sería de 7,2 litros). Esta norma, la primera que trata de limitar la emisión de gases de efecto invernadero en automóviles en EEUU, entraría en vigor en 2012, y los límites deberían alcanzarse en 2016. Esto supondría adelantarse cuatro años en el cumplimiento de la normativa actual, que fija un límite ligeramente inferior para 2020.

Los nuevos límites han sido muy bien recibidos por los grupos ecologistas, pero también por la industria del automóvil, según recogía The New York Times. Después de años de batalla judicial para evitar la imposición de estándares más estrictos sobre el consumo de los automóviles, los fabricantes de coches consideran positivo que se vaya a elaborar un sistema de reglas federal que pueda aplicarse en todos los Estados del país.

Esta faceta cooperante de la industria ha aparecido, precisamente, cuando tanto General Motors como Chrysler, las dos principales fabricantes de coches del país, están recibiendo miles de millones de dólares anticrisis del Gobierno federal.

Desde 2005, el Estado de California había intentado aplicar los estándares que ha anunciado ahora Obama, pero la EPA (Agencia de Protección Medioambiental), bajo la dirección de la Administración Bush, denegó la petición. Los fabricantes de automóviles creen que la aplicación de un programa para todo el país evita conflictos entre distintos estándares de distintos organismos reguladores y les ofrece la certeza necesaria para elaborar una planificación a largo plazo de los vehículos menos contaminantes del futuro.

Las nuevas reglas obligarán a la industria automovilística a transformar sus productos en muy poco tiempo, principalmente para acelerar el desarrollo de coches con motores pequeños ya en marcha. Además del esfuerzo, la medida se ha vendido como una oportunidad para que los constructores de EEUU puedan competir con países como Japón o China en mercados con límites estrictos.

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