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El PP aplica en Valencia su contrato de integración para inmigrantes

Se denominará "compromiso de integración" y comenzará a funcionar la próxima primavera

BELÉN TOLEDO

La Generalitat valenciana ofrecerá a partir de la próxima primavera al inmigrante que llegue al País Valenciano un "compromiso de integración". La idea consiste básicamente en que el extranjero, si quiere, podrá acceder a cursos sobre las leyes, los valores, las lenguas y la cultura valenciana y española. Luego, si supera "con aprovechamiento" este programa de formación, recibirá un certificado "que podrá hacer valer en sus relaciones sociales y jurídicas". Así lo indica la Ley de Integración de los Inmigrantes, presentada ayer en Las Cortes Valencianas y que se someterá a votación dentro de un mes.

El compromiso es una versión descafeinada del contrato de inmigración que propuso el PP durante la pasada campaña electoral. Mariano Rajoy habló en febrero de un "sistema de puntos" por el que los extranjeros debían demostrar sus conocimientos sobre la sociedad española para poder quedarse en el país. El Gobierno valenciano, del PP, ha suavizado las formas y no ha podido mantener la obligatoriedad de la norma, porque las comunidades autónomas no tienen competencias en esta materia.

El texto valenciano asegura que se trata de un "doble compromiso" por el que se supone que también la Generalitat adquiere obligaciones con el extranjero. Aunque la realidad es que estas obligaciones la educación, la sanidad o la acogida de menores ya están recogidas en las leyes españolas.

A este respecto, el PSOE acusó al Gobierno valenciano de repetir las leyes ya existentes en 43 de los 46 artículos de la ley. El texto, según los socialistas, será una "fuente de oscuridad en la ordenación". La Conselleria de Inmigración presume de haber hecho un gran esfuerzo para consensuar la norma con las asociaciones de inmigrantes. Ha conseguido que 100 colectivos apoyen el texto. Entre ellos, Ararat Ghukasyan, de la asociación Ararat, dice: "A nadie se le quiere ofender. El objetivo es sólo que los que estamos aquí aprendamos el idioma y nos integremos".

El inmigrante podrá hacer cursos para aprender la cultura y los valores locales

Pero no todos piensan como Ghukasyan. La Generalitat se encuentra con la oposición indignada de muchos colectivos. "La mayoría de las asociaciones no están de acuerdo", asegura Hasmik Kocharyan, presidenta de la asociación de armenios Hayastan. "Yo no pude adherirme; la mayoría de los socios me dijeron que no lo hiciera. Muchos piensan que es discriminatorio", cuenta.

Carlos Taboada, de la asociación de peruanos ARI, se muestra indignado: "La Generalitat tiene que poner los mecanismos y dotar los servicios públicos para que el inmigrante pase desapercibido, y no señalarlo como origen de problemas". Taboada criticó, además, la indefinición de la nueva ley: "¿Compromiso para acceder? ¿A qué?", se preguntó.

La Conselleria de Inmigración dice que en Reino Unido, Bélgica o Italia ya existe esta fórmula y con criterios de aplicación mucho más duros; y añade que la ley es una mera transposición de la normativa europea. Europa exige a los poderes públicos un esfuerzo por la integración, pero no menciona la conveniencia de utilizar un certificado acreditativo como instrumento, una aportación de la Generalitat.

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