Este artículo se publicó hace 16 años.
La primera dama de EEUU lidera una campaña contra la obesidad
Responsables sanitarios estadounidenses aprovecharon el poder de convocatoria de la primera dama, Michelle Obama, para lanzar una nueva campaña contra la obesidad, una enfermedad que se puede prevenir y que cuesta miles de millones de dólares a la economía.
Obama, quien estudia hacer de la obesidad infantil una causa, ayudó a hacer trascender esta semana el anteproyecto de la Inspectora General de la Salud, Regina Benjamin, acerca de lo que se puede hacer en la casa, la escuela y el trabajo para revertir la tendencia.
En su primera iniciativa desde que asumió el cargo, Benjamin presentó un informe sobre las consecuencias de la obesidad, dando lugar a un debate nacional en torno del tema.
"El número de estadounidenses, como yo, que están luchando con su peso y con problemas de salud ligados a su peso sigue siendo muy alto", indicó.
El informe de Benjamin enumera las recomendaciones para prevenir la obesidad. Los consejos van desde comer más frutas y verduras hasta agregar "educación física de alto nivel" en las escuelas y abrir más supermercados en las comunidades de bajos ingresos.
La secretaria de Servicios Sanitarios y Humanos, Kathleen Sebelius, dijo en el lanzamiento que el Gobierno de Obama estaba invirtiendo 650 millones de dólares a modo de estímulo económico para el bienestar social y en programas de prevención destinados a frenar la obesidad y el consumo de tabaco.
La responsable presentó a la primera dama como "la jardinera preferida de todos".
Obama, quien ha creado un jardín en la Casa Blanca junto a alumnos de la zona, dijo que la solución a la expansión de obesidad no puede salir sólo del Gobierno. Todos tienen que estar dispuestos a poner de su parte para poner fin a esta crisis de la salud pública, aseveró.
"No será fácil ni pasará de la noche a la mañana. Y no ocurrirá simplemente porque la primera dama lo haya convertido en su prioridad", dijo Obama a una audiencia de hijos de abogados en un centro recreativo en Alexandria, en las afueras de Washington.
"Va a necesitar de todos nosotros. Gracias a Dios, no va a depender sólo de mi".
Dos tercios de los adultos estadounidenses y casi uno de cada tres niños tienen sobrepeso o sufren obesidad, un desorden que aumenta el riesgo de desarrollar diabetes, enfermedades cardíacas y otras dolencias crónicas.
Estados Unidos gasta casi 150.000 millones de dólares al año debido al problema de la obesidad y complicaciones relacionadas. El coste se duplicó desde 1998 y supera el de los gastos vinculados al cáncer, dijo Sebelius.
"Cuanto menos sanos seamos como nación, más subirán los costes del cuidado de la salud y menos competitivos seremos a nivel mundial", señaló.
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