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Reino Unido ultima una ley que proteja a pulpos, cangrejos y langostas como seres que sienten y padecen

Un informe de la London School of Economics encuentra evidencias científicas de que los cefalópodos y los crustáceos son seres sintientes, capaces de experimentar el dolor y la angustia, así como el placer o la alegría.

Una fotografía tomada el 22 de noviembre de 2014 muestra un 'pulpo a feira' en el restaurante Ultreya en Palas de Rei.
Una fotografía tomada el 22 de noviembre de 2014 muestra un 'pulpo a feira' en el restaurante Ultreya en Palas de Rei. Miguel Riopa / AFP

Ya hay evidencia científica. Ya podemos constatar que la mirada agitada de una langosta instantes previos a ser hervida viva podría transmitir amargura. Científicos del Reino Unido, tras revisar la friolera de 300 artículos, han llegado a la conclusión de que tanto las langostas, como sus primos hermanos los cangrejos y los pulpos, albergan sentimientos en su interior.

Es por ello que serán reconocidos bajo el Proyecto de Ley de Bienestar Animal. Una suerte de amparo legislativo que contemplaría a cefalópodos y crustáceos y que, en virtud de un informe de la London School of Economics (LSE), pasarían a ser considerados seres que sienten y tienen consciencia.

Se trata de una propuesta de ley que, por el momento, no prevé generar cambios drásticos en restaurantes y empresas de pesca, si bien el informe se muestra disconforme con determinadas prácticas como despojar a los cangrejos de sus garras antes de devolverlos al mar o hervir los decápodos en agua.

Como seres sintientes, argumentan los científicos, estas especies no sólo experimentan dolor, también son capaces de sentir placer, hambre, sed, calor, e incluso la alegría, en el caso de que la hallen. 

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