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Sebastián: "La huelga hubiera sido contraproducente para Figueruelas"

El ministro de Industria, Turismo y Comercio se felicitó por el acuerdo alcanzado hoy entre los sindicatos y Magna

EFE

El ministro de Industria, Turismo y Comercio, Miguel Sebastián, asegura que llevar a efecto las cuatro jornadas de huelga convocadas por los sindicatos en la planta de Opel en Figueruelas (Zaragoza) hubiera sido contraproducente para la posición española ante Magna.

Sebastián se felicitó por el acuerdo alcanzado hoy entre los sindicatos más representativos y Magna, al haber aceptado la representación laboral el nuevo excedente laboral de 900 empleados propuesto por el consorcio austro-canadiense, que disipa la amenaza de esa conflictividad.

¿Cuáles son, a su juicio, los puntos fuertes del acuerdo y cómo se juzgan los beneficios que tiene para la industria auxiliar?

La industria auxiliar ha estado muy presente en toda la negociación. Era muy importante garantizar la pervivencia de Figueruelas para mantener esa industria auxiliar. El acuerdo garantiza su actividad en un periodo de diez años porque mantiene una capacidad productiva de 478.000 vehículos

Figueruelas tendrá el 72% de la producción, de forma que cada coche que se haga en Alemana tendrá la réplica de tres en Figueruelas.

Se ha reducido el numero de despidos que en principio se había fijado en 2.000, que no era aceptable para nosotros, y al final se ha reducido a 900, con un punto de vista de sensibilidad y responsabilidad social en el ajuste del empleo.

En cuanto a modelos, no hay futuro sin ellos, y se nos garantiza no sólo el Meriva y el Corsa 5 puertas, sino también el Combo, además de los nuevos Corsa que se hagan más allá de 2013.

El acuerdo ¿garantiza la liberación por parte de los gobiernos español y aragonés de los avales y ayudas económicas pedidas por Magna?

En el caso de los avales es algo que no hemos hablado con la empresa, sino con los gobiernos; en este caso, con el alemán. Pusimos como condición dos hechos que se han cumplido: primero que haya un plan industrial para Figueruelas, porque garantiza la actividad al menos durante diez años; segundo, que el plan industrial fuera aprobado por los trabajadores y hoy hemos conseguido un preacuerdo con los sindicatos que tiene que ser ratificado en asamblea por los trabajadores en Figueruelas.

Si se ratifica este acuerdo, entonces podremos reunirnos con el Gobierno alemán y discutir el apoyo financiero en forma de avales que consensuaremos con el Gobierno de Aragón.

¿Qué cambios ha detectado de ayer a hoy en la postura de Magna para haber llegado a este acuerdo?

Hemos hecho hincapié en que el tratamiento del excedente laboral era muy importante para nosotros, porque teníamos la obligación de defender hasta el último puesto de trabajo.

Ayer llamé al presidente-consejero delegado de Magna, Sigfried Wolf, y le pedí que viniera a Madrid, y se ha presentado. Es algo que tengo que agradecerle, porque su presencia ha servido para dar un empujón.

¿Estaba el Gobierno preocupado por los efectos de la huelga convocada en Figueruelas?

Una huelga no hubiera sido una buena señal para los nuevos inversores, dada la situación de dificultad financiera, pues estamos hablando de una empresa, Opel, que pierde 70 millones de euros al mes y que está en una grave situación económica.

La planta de Figueruelas es muy importante y esa huelga y la paralización de actividades hubiera sido una muy mala noticia para la empresa. No reportaría beneficios para la posición española, sino que hubiera sido contraproducente. Por eso ha sido muy bueno llegar a este acuerdo.

¿Qué es lo que más le satisface de este acuerdo?

Partíamos de una situación muy difícil, porque cuando se hablaba de los buenos resultados en Renault-Valladolid, con el Audi Q3, con Ford, o con PSA Peugeot Citroen, estábamos refiriéndonos a empresas que no tenían tan graves dificultades.

Pero aquí estamos hablando de una compañía quebrada, de la que nadie quería hacerse cargo. Por tanto era una situación de partida muy complicada y con los centros de decisión muy alejados de España.

Al final, con el esfuerzo de los sindicatos y con la prueba de que el lenguaje social funciona, se ha conseguido algo difícil, pues partiendo de lenguajes diferentes, de gente que no se conocía entre sí y de una desconfianza inicial entre Magna y España, se ha conseguido hablar y acercar posturas y un acuerdo muy bueno para Figueruelas.

Hay que ver el futuro con optimismo. Acuerdos como éste demuestran que con diálogo social y trabajando juntos, como han hecho el Gobierno de España y el de Aragón, vamos a salir adelante.

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