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"Seremos moneda de cambio si pactan con los talibanes"

Directora de la organización Voice of Women. Esta ONG de Afganistán lucha por los derechos de las mujeres del país

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Suraya Pakzad tenía 12 años cuando presenció el asesinato de la directora de su escuela 'porque se negaba a llevar velo y era comunista'. La mataron a plena luz del día, delante de centenares de niñas, pero ese crimen quedó impune.

Veintisiete años más tarde, convertida en una de las más destacadas defensoras de los derechos de la mujer en Afganistán, Suraya reconoce que 'ahora hay leyes preciosas, que reconocen la igualdad entre hombres y mujeres, pero no se aplican'.

Según la Constitución afgana, por ejemplo, la edad mínima para casarse en las mujeres es de 16 años, 'pero el 75% de ellas son forzadas a contraer matrimonio a los 14 o incluso antes', denuncia la directora de la ONG Voice of Women Organization (Organización Voz de Mujeres) en Barcelona tras un seminario organizado por el consulado de EEUU, el IEMed y Casa Asia.

Teniendo la ley de su parte, ¿una niña no puede negarse a casarse?

No. Primero, porque no conocen la ley pero, sobre todo, porque les enseñan que una buena mujer debe estarse callada, respetar a sus mayores y cuidar de la reputación de los varones de la familia. Si rechazan al novio que han elegido su padre o su hermano, está desobedeciéndoles y estropeando su reputación. Es muy difícil que una niña decida ir contra la voluntad de su familia.

Usted también se casóa los 14 años.

Sí, pero era diferente. Ahora el mayor motivo de estos matrimonios es la pobreza. Los padres entregan a sus hijas porque no tienen trabajo ni ingresos y casándolas reciben una dote muy cuantiosa, mínimo de entre 5.000 y 10.000 dólares. En mi caso era por seguridad: acababa de empezar la guerra con la Unión Soviética y mi padre no quería que llegara un señor de la guerra o un pistolero y me quisiera llevar con él.

'Se daba clase junto a un fuego para quemar los libros si venían talibanes'

Algunas niñas no desobedecen, pero acaban suicidándose en vez de divorciarse.

Para una afgana divorciarse es posible, pero es muy difícil. Es un proceso muy largo y que expone a la mujer a una gran vergüenza y a un estigma social, porque está muy mal visto ser una divorciada. Llegan a nuestros refugios mujeres que huyen de sus maridos porque abusan de ellas, pero la mayoría no sabe adónde acudir: las mujeres no pueden abandonar su casa sin permiso del marido, porque en Afganistán se considera un crimen y la Policía puede ir a buscarlas y obligarlas a volver. Algunas, sí, acaban suicidándose.

¿Qué apoyo recibe del Gobierno su organización para poder luchar porlos derechos de la mujer?

El Gobierno y la comunidad internacional han construido escuelas a las que ahora asisten niñas y hospitales en los que las mujeres reciben atención médica. Durante la época de los talibanes, no teníamos derecho ni a la educación ni a la sanidad, no éramos consideradas seres humanos y todo era clandestino. Se daban clases en casas con un fuego encendido para quemar los libros en caso de que vinieran los talibanes, por ejemplo. Pero aún queda mucho por hacer.

El presidente Karzai quiere negociar con los talibanes, un gesto que apoyan algunos gobiernos occidentales. ¿Estáde acuerdo?

Esta negociación me preocupa mucho. Si finalmente se llega a un acuerdo con ellos, volveremos a tener paz sin justicia, como en la época de los talibanes, y las mujeres volveremos a perder nuestros derechos, algo que no podemos ni queremos aceptar. Además, las negociaciones se están llevando en secreto y en ellas no hay implicadas mujeres, así que tengo miedo de que si se cierra un acuerdo, seamos la moneda de cambio.

La inseguridad en el país está frenando los avances conseguidos. ¿Considera que son necesarias más tropas, como pide la OTAN?

No, un aumento de tropas no traerá seguridad; la guerra no trae seguridad. A finales de 2001 había muchas menos tropas extranjeras, pero era casi imposible ver un talibán, habían huido o estaban detenidos. Ahora son fuertes y mucha gente les apoya, les da de comer.

¿Qué ha provocadoese cambio?

La política de desarrollo ha fracasado. Se diseñó fuera de Afganistán, por gente que no era afgana ni había vivido aquí y no ha logrado dar alternativas a quienes luchan sólo por dinero, A veces, incluso, esa política les ha perjudicado.

¿Podría daralgún ejemplo?

Tuvimos sequía y como no había agua suficiente para cultivar arroz, muchos agricultores cultivaron trigo. Pero la comunidad internacional importó harina de Canadá, cargando los costes del transporte al presupuesto afgano, y la distribuyó gratis como ayuda humanitaria, arruinando a los agricultores. Decepcionados, muchos de ellos ahora cultivan opio, que les hace más ricos, porque los beneficios son para las mafias. Eso ha provocado que unas 100.000 mujeres se hagan adictas en un país donde sólo hay dos clínicas de desintoxicación.

¿Por qué se vuelven adictas?

Después de pasarse 12 horas seguidas recolectando, llegan a casa y tienen que ocuparse de su marido y de sus muchos hijos, están cansadas y les duele la espalda. Toman una gota para no sentir dolor, después dos gotas, cuando no les hace efecto aumentan la dosis y así acaban enganchadas al opio.

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